Mostrando entradas con la etiqueta #cambios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #cambios. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de agosto de 2015

Convertirse en madre...


A veces es muy duro convertirse en madre.
Sí: vale la pena.
Sí: es la experiencia más poderosa que puede llegar a vivir una mujer.
Sí: nada te marca tanto como el momento en que sostienes por fin en brazos al hijo que acaba de salir de ti, deliciosamente sucio, húmedo, caliente, y te mira a los ojos como diciendo: te conozco.

Pero es duro.

Y no sólo se trata de la falta de sueño, de las secuelas del parto, de los cuidados que demanda un recién nacido (¡tan pequeñito y tan exigente!), ni siquiera del cóctel de hormonas que te deja turuleta hasta varias semanas después. Tampoco la falta de experiencia y la incertidumbre acerca de si lo estás haciendo bien o no, ni las propias dudas y comentarios de familiares bienintencionados pero que no hacen sino disparar tu propia inseguridad, tu miedo.

Es bastante más que eso. Es la ruptura total y repentina con tu propia identidad, con aquello que hasta el momento de parir te había definido: tus proyectos, tus ambiciones, tu trabajo, tus amigos, tu cuerpo, y todo aquello que llamabas tuyo. Tu tiempo. Tu vida.

Es mirarte al espejo mientras tu criaturita está prendada a tu pecho, y no reconocerte.

¿En qué momento te convertiste en esta mujer ojerosa que no tiene un minuto ni para darse una ducha? ¿Quién es ella? ¿Quién eres ahora?

Sigues siendo tú, sólo que una versión más grande de ti misma. Pero al principio no lo sabes. Al principio no te encuentras. No hay nada que logre vincular esta nueva vida tuya de cambios de pañal, tetadas a deshoras y canciones de cuna, con aquella otra vida que parece tan remota, aquella en la que ibas y venías a tu antojo, disponías de tu tiempo y te pertenecías.

Porque, claro, todo tu ser es ahora para otro. Y ese otro se está alimentando de ti, no sólo de tu leche, sino también de tus caricias, de tus canciones, de tus palabras, de tu calor. Y el tiempo pasa, desde luego que pasa. Llegará el momento en el que, sin darte cuenta casi, las tomas se acorten y las horas de sueño nocturno se alarguen. Tu bebé aprenderá a sostener la cabeza, luego a darse la vuelta, luego a gatear. El día menos pensado te regalará una sonrisa y pensarás que todo el esfuerzo ha sido poco.

Un día te dirá mamá. Lo verás correr en el parque, subirse solo al tobogán, jugar con otros niños, garabatear las primeras letras que te mostrará orgulloso. Y por nada del mundo querrás cambiarte por esa otra que eras, y que tan poco sabía acerca del amor.

¡Comparte por favor con otras Mamás! ¡Muchas gracias!

lunes, 3 de marzo de 2014

Cambios en la piel durante el embarazo


¿Es normal experimentar cambios en la piel durante el embarazo?

Durante el embarazo el cuerpo experimenta múltiples cambios a nivel inmunológico, endocrino, vascular y metabólico y la piel es particularmente susceptible a estas alteraciones. Por esta razón es normal que experimentes cambios y trastornos en la piel durante todo el período de la gestación. A continuación encontarás la explicación a los cambios más frecuentes que aparecen en la piel de la mujer embarazada.

Picazón en el cuerpo

Es muy común la aparición de picazón durante el embarazo. Puede obedecer a múltiples causas pero es frecuente que se relacione con un disturbio funcional del hígado, inducido por las hormonas del embarazo.

Usualmente se presenta durante el segundo o tercer trimestre del embarazo y es muy importante que tu médico lo sepa durante tu consulta de rutina.

Para aliviar la picazón pueden utilizarse lociones naturales en base a avena, ya que la misma tiene efecto suavizante, calmante y antipruriginoso sobre la piel. También para el baño son útiles los substitutos del jabón, llamados Syndets, por no contener detergentes, colorantes, ni perfumes. Si además poseen avena, se suman las propiedades de ésta.

Manchas en la piel

El 90% de las mujeres embarazadas experimentan la aparición de manchas oscuras en la piel como consecuencia de una hormona que se encuentra incrementada por el embarazo. Esta hormona induce el aumento de la producción del pigmento en la piel (melanina), causando el oscurecimiento en las areolas, en la región genital y en la línea media del abdomen. Incluso puedes notar que tus lunares se han oscurecido y ante esta circunstancia es aconsejable consultar al dermatólogo.

Estas manchas y cambios de pigmentación suelen aparecer durante el segundo o tercer trimestre del embarazo y desaparecen luego del parto.

Otra mancha frecuentemente observada en casi el 70% de las embarazadas, es el melasma, también conocido como la "máscara del embarazo". Su nombre se debe a su localización preferente en ambas mejillas, dorso de la nariz y/o frente. El melasma también puede aparecer en mujeres que ingieren anticonceptivos orales.

Una medida eficaz para evitar la progresión de la pigmentación en la piel es el uso de pantallas solares, ya que la exposición solar empeora la situación. Si luego del embarazo las manchas persisten pueden realizarse tratamientos con cremas o geles aclarantes con resultados muy satisfactorios.


Estiramiento de la piel

La distensión de la piel a nivel abdominal , como consecuencia del crecimiento del útero, ocasiona el desarrollo de estrías en un gran porcentaje de mujeres. Durante el embarazo las estrías tienen un color rosado-rojizo, adoptando luego un aspecto blanquecino. También pueden aparecer en aquellas personas que engordan y adelgazan rápidamente.

Los sitios en donde más frecuentemente aparecen son el abdomen, los senos, las caderas, las nalgas y los muslos. Su tratamiento es bastante dificultoso al igual que su prevención, pero es de gran utilidad para enfrentar los cambios, mantener la piel hidratada mediante la aplicación de lociones o cremas humectantes naturales, como aquellas con dexpantenol


Otros cambios en la piel

Otros cambios en la piel observados durante el embarazo pueden ser:
Aparición de vello en la cara, brazos y piernas

Suele desaparecer dentro de los seis meses postparto.

Cambios en las uñas

Se vuelven frágiles y quebradizas.

Aumento de la sudoración

Es consecuencia de las hormonas circulantes durante el embarazo.

Acné

Las glándulas sebáceas se encuentran activas y pueden ser responsables de la aparición o exacerbación de acné.

Arañitas

A nivel vascular, los vasos pueden dilatarse apareciendo varicosidades venosas en las piernas o pequeños vasos visibles, denominados comúnmente "arañitas".


¿Cuándo debería preocuparme?

Recuerda que ante cualquier situación que llame tu atención debes consultar con tu médico. Será él quien te asesorará y tratará si es necesario.



Link: http://www.babysitio.com/embarazo/sintomas_piel.php#ixzz2uMZCjyms