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viernes, 14 de agosto de 2015

Convertirse en madre...


A veces es muy duro convertirse en madre.
Sí: vale la pena.
Sí: es la experiencia más poderosa que puede llegar a vivir una mujer.
Sí: nada te marca tanto como el momento en que sostienes por fin en brazos al hijo que acaba de salir de ti, deliciosamente sucio, húmedo, caliente, y te mira a los ojos como diciendo: te conozco.

Pero es duro.

Y no sólo se trata de la falta de sueño, de las secuelas del parto, de los cuidados que demanda un recién nacido (¡tan pequeñito y tan exigente!), ni siquiera del cóctel de hormonas que te deja turuleta hasta varias semanas después. Tampoco la falta de experiencia y la incertidumbre acerca de si lo estás haciendo bien o no, ni las propias dudas y comentarios de familiares bienintencionados pero que no hacen sino disparar tu propia inseguridad, tu miedo.

Es bastante más que eso. Es la ruptura total y repentina con tu propia identidad, con aquello que hasta el momento de parir te había definido: tus proyectos, tus ambiciones, tu trabajo, tus amigos, tu cuerpo, y todo aquello que llamabas tuyo. Tu tiempo. Tu vida.

Es mirarte al espejo mientras tu criaturita está prendada a tu pecho, y no reconocerte.

¿En qué momento te convertiste en esta mujer ojerosa que no tiene un minuto ni para darse una ducha? ¿Quién es ella? ¿Quién eres ahora?

Sigues siendo tú, sólo que una versión más grande de ti misma. Pero al principio no lo sabes. Al principio no te encuentras. No hay nada que logre vincular esta nueva vida tuya de cambios de pañal, tetadas a deshoras y canciones de cuna, con aquella otra vida que parece tan remota, aquella en la que ibas y venías a tu antojo, disponías de tu tiempo y te pertenecías.

Porque, claro, todo tu ser es ahora para otro. Y ese otro se está alimentando de ti, no sólo de tu leche, sino también de tus caricias, de tus canciones, de tus palabras, de tu calor. Y el tiempo pasa, desde luego que pasa. Llegará el momento en el que, sin darte cuenta casi, las tomas se acorten y las horas de sueño nocturno se alarguen. Tu bebé aprenderá a sostener la cabeza, luego a darse la vuelta, luego a gatear. El día menos pensado te regalará una sonrisa y pensarás que todo el esfuerzo ha sido poco.

Un día te dirá mamá. Lo verás correr en el parque, subirse solo al tobogán, jugar con otros niños, garabatear las primeras letras que te mostrará orgulloso. Y por nada del mundo querrás cambiarte por esa otra que eras, y que tan poco sabía acerca del amor.

¡Comparte por favor con otras Mamás! ¡Muchas gracias!

jueves, 7 de mayo de 2015

Felicidades Mamás!



A las que les cambió la vida el mismo día en el que le salieron dos rayas al predictor. A las que se pasaron medio embarazo vomitando y el otro medio con ardores. A las que engordaron 20 kilos y no encontraban postura en la que vivir. A las que disfrutaron de las bondades de la epidural y a las que sufrieron una a una las contracciones de la muerte.

A las que le entregaron un bebé al que no tenían muy claro cómo mantener con vida. A las que se emocionaron junto al papi cuando la habitación del hospital por fin se quedó vacía. A las que llenaron la casa de cachivaches que en realidad no servían para nada. A las que tenían miedo de no hacerlo bien. A las que cambiaron las noches de juerga por las noches de insomnio.

A las que aprendieron a cambiar pañales a la velocidad del rayo. A las que dejó de importarles llevar la camisa con manchas de leche y otras sustancias innombrables. A las que llenaron el armario de peleles. A las que se metieron por primera vez en una cocina para hacer un vegetal. A las que aprendieron a hacer malabarismos para sobrellevar los cambios. A las que lloraron de desesperación y estrés.

A las que se emocionaron en el espectáculo de Navidad del cole y rieron como locas viendo a sus pequeños bailar. A las que mandan vídeos de sus niños por whatssap. A las que perdieron la vergüenza y el ridículo para arrancar una sonrisa. A las que cantan a voz en grito por la calle. A las que cuentan mil cuentos cada noche. A las que llevan el bolso hasta arriba de envoltorios de chicles y restos de gusanitos.

A las que han hecho de Caillou y Dora nuevos miembros de la familia. A las que se inventan historias de princesas valientes a la entrada del médico. A las que cada noche sortean juguetes por el suelo y se hincan el mobiliario de la Casa de Minnie en la planta de los pies. A las que no disfrutan de un baño en solitario desde el 96 y se resignan a una ducha rodeada de muñecos de goma.

A las que gritan como locas en plena calle para que los nenes no se acerquen a la carretera. A las que se despiertan en la noche para comprobar que siguen respirando. A las que tienen plaza fija en el pediatra. A las que se levantan veinte veces de la mesa para atender a la prole. A las que se emocionan cuando les abrazan unos bracitos rechonchos y les acarician unas manos pegajosas. A las que echan de menos la libertad y apenas pasan una noche fuera, gastan la batería del móvil.

A las que fueron escrupulosas y ahora no hay mejor manera de despertarlas que con un beso baboso. A las que se quejan de la mala vida maternal y planean cuándo buscar otro. A las que tienen la espalda destrozada y siguen jugando a los caballitos. A las que organizan fiestas sorpresa de cumpleaños. A las que juegan al escondite pasados los 30. A las que se derriten con una mirada somnolienta y una sonrisa de dientes de leche. Y en definitiva a todas aquellas, que acumulan ojeras, estrés, mala vida y un montón de momentos maravillosos que son los que hacen que, efectivamente, todo este trajín merezca la pena.



Fuente: mimitosdemama

martes, 23 de septiembre de 2014

Un post-parto especial...

Parir siempre nos deja en medio de una vida que se parece poco a la que teníamos. Ser madre, a la vez que hace padre a nuestro hombre e implica un integrante nuevo en la familia, es una especie de conmoción general interna y externa.



EL TSO YUEH-TZU, que quiere decir "Hacer el mes", es el modo especial en que las madres chinas viven en la actualidad y, desde hace dos mil años, los treinta días que le siguen al parto. Todo se prepara para que en ese período la nueva madre se entregue al descanso, la buena alimentación, el cuidado de su cuerpo y el reconocimiento de su nuevo hijo. Sus familiares más directos, generalmente los abuelos del niño, se organizarán para asistir a la puérpera en todo lo necesario, a la vez que también utilizan este tiempo para adoptar con afecto al nuevo descendiente.

La madre y su bebé ocupan en la China, y especialmente en esta etapa, un lugar preponderante que a todos les es un honor cuidar; vienen desde lejos e invierten tiempo y dinero en este privilegiado tso yueh-tzu.

Si bien la mujer china trabaja mucho en su casa y queda en general relegada aún comiendo en ultimo término durante esta tradición todo cambia. Ella adquiere un protagonismo inusual y le es permitido olvidar por completo los quehaceres de la casa y alimentarse con los platos más sofisticados y costosos.

Si bien esta costumbre data de la disnastía Chin (221-206 a.C) actualmente se sigue practicando, aún en aquellas familias que no disponen de sus parientes o que los tienen en otras ciudades.

Para esto surgieron instituciones que reemplazan la ayuda familiar y ofrecen personal apropiado para cuidar a los bebés y a sus madres. El costo diario de estos lugares es altísimo, pero además de la habitación para la madre y otra para el niño ofrecen diferentes opciones de recreación como peluquería, masajes, charlas de preparación, entre otras.

Nutrirse para nutrir

La comida más común durante el tso yueh-tzu es el ma-yu chi (pollo con aceite de sésamo). A principios del siglo XX, durante el embarazo de la mujer, se criaban los pollos alimentados especialmente con granos de arroz remojados en licor kaoliang, para luego disponer de ellos durante el puerperio.

Las hortalizas están prohibidas y sólo se bebe vino de arroz, pues el agua está considerada altamente peligrosa. También se recomienda no bañarse ni lavarse el cabello durante toda la treintena.

No olvidemos que esta tradición es tan antigua que seguramente arrastra consigo conceptos que en ese momento podían significar peligros reales. El riego de vegetales, la higiene y la ingesta de agua con contaminación podían afectar la salud de la madre. El cumplimiento riguroso de esta serie de rituales le otorga a la reciente mamá un grado de tranquilidad que la acompaña en su nuevo camino.

Cómo lograr un post-parto especial

No crean que estoy delirando y que no sé que no estamos en la China y olvidé de pronto qué diferentes somos.

Traigo este ejemplo, que atesoro desde hace unos años y comparto con las futuras mamás en el momento de la reflexión de los cursos que coordino, porque creo podemos aprender muchísimo de él.

No se trata de que nuestra suegra se ponga a criar pollitos ni de que nos hagamos adictas al vino de arroz.

Tampoco se trata de que por un mes -como hacen las familias chinas más tradicionales- estemos confinadas en nuestra casa o aún más, en nuestro cuarto.

Se trata de imitar lo que tiene que ver con darse un tiempo.

Darse un tiempo es la clave de un post-parto "feliz" en un sentido amplio; respetar la transformación que el cuerpo atraviesa durante esta etapa, el cual debe recobrar la memoria de lo que ha sido y quedar en buen estado para criar al bebé y retomar el ritmo propio.

La vida espera que la mujer se ponga bien para estar a tono con todas las demandas que va a hacerle posteriormente.

Darse un tiempo y permitirse recibir ayuda.

Los seres queridos más cercanos, sobre todo las abuelas o alguna tía o amiga que ya hayan sido madres, pueden transformarse en la mano ideal que nos ayude a atravesar ese puente invisible que hay que pasar sí o sí, para transformarse de hija en mamá.

Abrirse a la colaboración de los demás, al consejo a la palabra que puedan acercarnos, es una buena alternativa si también podemos escucharnos; y si no tenemos familia o no nos es suficiente, siempre habrá profesionales dispuestos a ayudar.

Si no nos hacen ma yu chi, nos harán pastel de papas o en lugar de la sopa de melocotón nos darán malta o levadura de cerveza. Organicemos el post-parto con nuestros propios rituales. Nos ayudará a bajar la ansiedad que provoca la nueva experiencia. Creemos nuestro propio orden y nuestro propio menú.

Estemos por lo menos una semana en pijama, o con el camisón más cómodo que encontremos, no nos acicalemos para hacer sociales, ya va a haber tiempo para eso.

Imitemos un poco a los chinos en nuestro puerperio, escuchemos nuestras necesidades y las del bebé, concentrémonos en nosotros. Para todo lo demás tenemos la vida por delante.

Fuente: http://www.planetamama.com.ar/nota/un-post-parto-especial?page=full

miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Cómo amamantar sin dolor?

Así como cada embarazo es diferente, también son los bebés a la hora amamantar. Se los digo porque no recuerdo que mi experiencia en ese sentido con Víctor Santiago, mi primer hijo, haya sido tan dolorosa como lo fue con Jorge Mario, mi panzoncito nacido el 28 de julio pasado.


Yo me creía toda una experta porque di pecho a Víctor durante 14 meses. “Piece of cake”, pensé cuando decidí que también daría leche materna a mi segundo hijo.

Sin embargo, la lección de esta cuarentañera para ustedes es, no se fíen de su memoria, sobre todo si sobrepasan los 35 años (quienes ronden en esta cifra me darán la razón).

Cuando en el hospital me ofrecieron la ayuda de una asesora de lactancia la acepté pero solo para repasar alguna información que pudiera haber olvidado. No me di cuenta, sino demasiado tarde, que había olvidado todo. Pero la experta ya no estaba ahí para ayudarme.

Comencé a amamantar a Jorge Mario y casi inmediatamente comenzó mi martirio. Empecé mal, y ese fue mi gran y doloroso error. Así pasaron varios días hasta que tuve cita con la asesora. La verdad asistí sin grandes expectativas, resignada a que me dijera que tenía que aguantar el sufrimiento hasta que me acostumbrara. Pero me sorprendí cuando me dijo lo que estaba haciendo mal, y mejor aún, me mostró cómo hacer para evitar el dolor, justo cuando estaba a punto de darme por vencida.

Como final de cuento de hadas, ahora estoy feliz de amamantar a mi panzoncito sin problemas, y espero poder hacerlo por al menos doce meses. Estoy contenta de haber ido a la cita con la experta y por eso les comparto algunos de los tips que me dio para amamantar exitosamente.

  • Lo más importante de todo es la forma en que el bebé se prende del pezón. Si no lo hace bien, sufrirán hasta darse por vencidas. Sin les arde, sangran o se les cuartean los pezones es porque la boca del bebé no está en la posición correcta. Vean con lupa esta imagen. Así es como se deben ver los labios del bebé. Si no los ven así, prepárense para una amamantamiento de terror.
  • Usen ropa cómoda si están amamantando. Antes de salir de casa practiquen cómo es que se descubrirán los senos para dar de comer al bebé. Ropa entallada o que no se estira son un gran error a la hora de amamantar.
  • Busca la mejor posición para amamantar, tanto para ti como para tu bebé. Lo importante es que tu espalda no se canse o se tuerza. Dar pecho debe ser una experiencia placentera, tanto para mamá como para el bebé.
  • No gasten en prendas excéntricas o complicadas para supuestamente hacer más fácil el dar pecho. A veces esa pequeña fortuna se irá directo a la basura. Prueben con un rebozo o una prenda al estilo de los indígenas de muchas regiones de América Latina.
  • Pidan asesoría a una experta de lactancia. Dar pecho NO debe doler. Si les duele deben analizar qué están haciendo mal. Si lo hacen bien, amamantar no debe doler, NUNCA.
  • Cuesta trabajo, pero si tienen tiempo háganlo. Desnuden a sus bebés cada vez que le den de comer. El contacto de la piel de mamá con la del recién nacido fortalece los lazos afectivos y estimula al bebé para comer hasta quedar satisfecho sin dormirse a media sesión.
  • Mamá tiene un importante papel a la hora de amamantar. No se trata solo de que el bebé se prenda del pezón. Mamá debe presionarlo dentro de la boca del bebé cuando el pequeño la abre como si le hiciera falta aire.

¿Qué te sirvió para evitar el dolor al amamantar? Comparte tu experiencia con nosotros.

lunes, 4 de agosto de 2014

10 cosas sobre criar niñas!

1. Pasará por la etapa de sólo querer usar vestidos

Y no habrá poder humano que la haga cambiar de opinión. Además, los escogerá ella y puede que elija el de española o el de princesa con crinolina o el que usó de pajecito en la boda de tu hermana. No te desgastes, déjala, es sólo una etapa que te servirá para hacer un extenso y copioso álbum de fotos.



2. Le comprarás cosas que después no puedas ponerle

Zapatos, sobre todo, pensarás están monísimos, pero después de tres pasos le aprietan, le incomodan o simplemente elige no ponérselos. También lo hará ella por ti: “mami, cómprame esta falda por favor, por favor” y la falda se queda en el clóset. Esta fase es pasajera si le enseñas a elegir el estilo con el que se siente más cómoda porque de esa manera se sentirá y lucirá bonita. Si la ropa le molesta, no podrá evitar hacer caras y molestarse más rápido por cualquier cosa. También habrá veces que se quiera poner una misma prenda durante semanas seguidas aunque ya esté descolorida.




3. Se pondrá tus zapatos, joyas y sombreros mucho antes de lo que crees
Cualquier salida de la casa puede ser suficiente razón para que tome una de tus bolsas —o de las suyas, si ya has comprado un par a su escala para evitar negociaciones— eso sólo te da una dimensión de lo que te espera cuando entre en la adolescencia, todo lo tuyo es atractivo y mejor que sea así, escucha —o más bien lee el argumento que le dio una niña de 16 años a su madre cuando ésta le preguntó por qué sólo quería ponerse su ropa: “Mamá, préstamelo, preocúpate cuando ya no me quiera poner algo tuyo, habrás pasado de moda”.



4. Puede ser que sea mucho más femenina que tú —o no— y estarás bien

Además de que el color rosa invadirá un largo periodo de su infancia. Hay mamás que parecen salidas de la sección de moda de Pinterest y sus hijas sólo quieren vestirse de shorts y Converse negros. Hay que dejarlas con su estilo y sugerirles lo mejor sobre la vía ya elegida, recuerda que es tu hija pero no es igual a ti.



5. Gritará si te ve abrazar a su papá

Es la niñita de papá, y claro, pide a gritos su lugar, es posible también que te pongas un pelín —mucho— celosa si un día papá regresa de viaje y ha traído más regalos para la(s) pequeñas(s) que para ti. No lo culpes, quizá los compró de último momento y pensó que el drama iba a ser peor si no traía nada para las niñas; pobre, tal vez el reclamo sea proporcional a la edad de la mamá.



6. Invita a una amiguita suya y tendrás horas libres para ti

Las niñas se entretienen con pinturas, colores, ropa y charla, no dejan de parlotear y de narrar su mundo ya sea con palabras o con emociones. La hija de una amiga, por ejemplo, cuando lloraba, corría al espejo de su cuarto a verse llorar, como si practicara para actriz o quisiera reconocerse en esa faceta; cinco minutos después, tan feliz de la vida. Las niñas tienen un mundo interior más amplio.



7. Será naturalmente coqueta o hará poses sexys (y no sabrás de dónde lo sacó)

Me refiero a que no encontrarás un referente de dónde lo haya visto para imitarlo con tal maestría. La mayoría lo traemos integrado y sólo habrá que matizar con inteligencia la forma y la frecuencia con las que las usa porque se dará cuenta muy rápido que llama mucho la atención.



8. Tú y ella, se saben de igual a igual

Siempre me ha parecido que el trato que las madres tienen hacia sus hijas es diferente, menos complaciente podría decir, y es quizá porque se saben de igual a igual, es decir, lo dramáticas, volubles, astutas y antojadizas que podemos llegar a ser, así que digamos que las descubren antes de tiempo. Y en este punto —en todos en realidad— son bienvenidos las réplicas y comentarios al respecto.



9. El drama puede llegar en las mañanas, en la noche o a cualquier hora
Tal vez son las hormonas, pero no te sorprendas si después de un regaño, castigo o algo que quería no se logró, la escuches decir: “hoy es el peor día de mi vida”, y se tire a la cama a llorar en pose de película adolescente; déjala un rato, en el llorar liberan y después están listas para hablar de lo que les molesta.



10. Regañará a sus muñecas y sonará exactamente igual a ti

Incluso las señalará con el dedito o pelará los ojos… el gesto que hagas lo replicará. Por eso dicen que son nuestro espejo —y aquí aplica para niños y niñas, pero, claro, al ser de tu género quizá lo identifiques más pronto.

viernes, 13 de junio de 2014

10 cosas que te pasarán el último mes de embarazo:


Nueve meses de embarazo son muchos. No me quejo si me comparo con un elefante cuyo periodo de gestación es de 22 meses. Sin embargo, puedo decir que el primer y el segundo trimestre se van “relativamente rápido” pero,no me dejarán mentir, que es llegar el tercer trimestre que el reloj se detiene por completo y se hace eterno. Por esto mismo, hoy me he propuesto contarles lo que nadie dice del último mes de embarazo.

Alguna de ustedes se reirá o me agradecerá o incluso llorará conmigo las penas de saber los secretos que todas las madres y las futuras madres no suele decirnos. Quizás sea porque ya tenemos tantas ganas de “acabar” el embarazo y “empezar” a ser madres que el último mes realmente ¡se olvida! pero como justo lo estoy viviendo les contaré 10 cosas que te pasarán el último mes de embarazo:

1) Doblarte para recoger algo es cuasi imposible, sería más fácil doblarse para atrás que para adelante con la panza.

2) Por lo mismo ¡será imposible hacerte pedicure por más que lo intentes!

3) No podrás caminar sin parecer un pato.

4) Volverás a ser soltera por tener que quitarte el anillo de casada que te cortará la circulación.

5) Dormirás poco y roncarás como un boxer por tener que dormir boca arriba.

6) Para levantarte del sofá o darte la vuelta en la cama necesitarás realizar "operación ballena" ¡alguien tendrá que echarte una mano!

7) Comenzarás a mentir sobre las semanas que llevas ¡aumentando los días! (lo hacemos todas)

8) La gente te dirá ¿como aún no has parido pero si estás enorme? ¡Y aún falta un mes!

9) Seguirás teniendo antojo de donuts pero ya no tendrás espacio ¿cómo le hace Homero Simpson?

10) Y nadie te dirá que el último mes es lento, eterno, duro pero que te comen las ansias por saber cómo será ¡ser madre!

Esto sumado al cansancio acumulado de los meses, los nervios pertinentes, el miedillo que suele acecharnos y las hormonas que vuelven a desatarse haciéndonos llorar y reír simultáneamente podemos decir en resumidas cuentas que el último mes del embarazo ¡no es una luna de miel! pero claro es el divorcio que tendrá que suceder entre madre y bebé para que él comience su vida independiente.

¿Y a ustedes les ha pasado esto? ¿Algún otro secreto que quieran revelar?

Fuente: http://espanol.babycenter.com

lunes, 31 de marzo de 2014

24 señales claras de que eres madre...


Hemos preguntado a las madres de www.wemothers.com qué significa ser madre. Esto es lo que nos han contestado. Eres madre cuando:

1) En lugar de correr en dirección contraria a un proyectil de vómito, corres hacia él.

2) Haces más en siete minutos que la mayoría de la gente en todo el día.

3) Las horas felices se han convertido en los 60 minutos que pasan entre que acuestas a tus hijos y tú te metes en la cama.

4) Una noche de borrachera requiere más recuperación que una operación de cirugía menor.

5) Un vaso de vino cuenta como una porción de fruta.

6) Tienes mini sesiones de terapia durante todo el día con cualquiera que te quiera escuchar.

7) Ir al supermecado por tu cuenta es como irte de vacaciones.

8) Puedes experimentar el cielo y el infierno a la vez.

9) Mides el dolor físico en tres niveles: dolor, dolor intenso y pisar un lego.

10) Tienes la capacidad de escuchar un estornudo a través de puertas cerradas en medio de la noche, a dos dormitorios de distancia, mientras tu pareja ronca a tu lado.

11) Prefieres tener 40 grados de fiebre a ver cómo alguno de tus hijos sufren con ella.

12) Prefieres dormir que hacer el amor.

13) Una ducha de 15 minutos con la puerta cerrada te parece como un día en el spa.

14) Hacer pis con público es parte de tu rutina diaria.

15) Usas toallitas húmedas para limpiar cualquier mancha y el salpicadero del coche.

16) Te encierras en el baño y finges que tienes diarrea para tener un descanso.

17) Te encantan Moms' Night Out y Date Night with the Hubs.

18) Tienes una reserva secreta de chocolate, porque francamente, estás harta de compartir.

19) Llevas tres días lavando la misma ropa porque se te olvidó secarla.

20) Te das cuentas de que has estado viendo dibujos animados sola, aunque tus hijos lleven más de 30 minutos en la cama.

21) Puedes hacer la cena, dar de mamar, hablar por teléfono y gritarle a los niños, todo sin perder el ritmo ni saltarte nada del programa de televisión que estás viendo.

22) Te emocionas más con un catálogo de ropa infantil que con uno de ropa femenina.

23) Decides que te vas a quedar con tu coche la próxima década porque a) no te puedes permitir cambiar y b) no has encontrado ningún sitio para lavar coches que sepa cómo quitar las manchas de leche y de purpurina.

24) Al final del día, lavarte los dientes es un logro enorme.

Fuente: http://www.huffingtonpost.es/

martes, 25 de marzo de 2014

Mujer-Mamá: en busca de la identidad perdida...


Las mujeres contamos con diversos lugares de pertenencia sostenidos por la profesión, el trabajo, el estudio, el arte, las amistades o la familia que reflejan la imagen de lo que somos y lo que hacemos.

Con la aparición del primer bebé, además de la desestructuración física y emocional se hace evidente la PÉRDIDA de los lugares de identificación: nos ausentamos del trabajo, del estudio, dejamos de frecuentar los lugares de diversión, estamos sumergidas en una rutina agobiante a disposición de las demandas del bebé, cada vez menos personas nos visitan y sobre todo, tenemos la sensación de "perder el tren", de haber quedado fuera del mundo. La vida cotidiana acontece entre cuatro paredes, ya que salir con un bebé muy chiquito es a menudo desalentador.

Nos convertimos en "puérperas" durante un tiempo que se prolonga mucho más que los famosos 40 días. El puerperio no finaliza cuando el obstetra da "el alta" de la cicatrización de la cesárea o la episiotomía, no se trata de la recuperación definitiva del cuerpo físico después del embarazo y el parto, sino que tiene que ver con la emoción compartida y la percepción del mundo "con ojos de bebé".

Nos encontramos con una angustia que empeora después de las seis de la tarde coincidiendo dramáticamente con el horario más difícil para la criatura. A algunas mujeres se les suma la soledad, la falta de familiares o amigos que comprendan y contengan adecuadamente, un marido que trabaja todo el día, y el vacío que produce este NO RECONOCERSE A SÍ MISMA.

Estamos sumergidas en sensaciones extremas, profundas, intensas. Al igual que nuestro bebé, quien posee un cuerpo muy pequeño pero tiene sobredimensionados todos los sentidos.

Las mujeres puérperas tenemos la capacidad de estar "sintonizadas" en la misma "frecuencia" que el bebé, lo que nos facilita criarlos, interpretar las necesidades más sutiles y adaptarnos mutuamente a la nueva vida. Por eso es frecuente la sensación de estar flotando en otro mundo, sensibles o emotivas, con las percepciones distorsionadas y los sentimientos confusos.

La situación es inversa pero no menos complicada para las mamás que quieren o deben retomar el trabajo teniendo aún un bebé chiquito. Normalmente se exige a la mujer puérpera que "rinda" en el trabajo y que cumpla con la misma presencia prolongada que antes del nacimiento del bebé. Las mujeres "tienen que hacer de cuenta" que nada ha cambiado. Están obligadas a entrar rápidamente en contacto con el mundo exterior activo y poner la mente en funcionamiento. Para lograrlo necesitan desconocer el estado de fusión emocional con el bebé que dejaron en casa ya que el entorno laboral generalmente no avala ni facilita los estados regresivos. En estos casos las madres no se permiten unir el mundo interno con el afuera.

Esta integración no está muy facilitada en nuestra sociedad, donde aparece una contrariedad: " Si trabajo tengo que dejar a mi bebé. Si estoy con mi bebé no pertenezco más al mundo". Hay muy pocos lugares públicos donde los bebés son tolerados, lo que acrecienta la separación de los ámbitos de la vida social de la mujer-sin-bebé del otro ámbito privadísimo de la mujer-con-bebé. Salir con el chiquito a cuestas requiere esfuerzo e imaginación, pero somos las mujeres las que debemos instalar nuestro ser madres-personas en los lugares de pertenencia prioritarios para cada una.

Tanto la situación de encierro como la situación de desconexión son estados no elegidos conscientemente por las madres, quienes en su mayoría viven la maternidad como sinónimo de soledad y ausencia de mundo externo sin haber imaginado previamente lo que significaría realmente la presencia del bebé.

Tampoco contamos con gran ayuda externa, ya que nuestra sociedad desconoce profundamente la esencia del bebé humano. Lo observa con desconcierto intentando comprenderlo desde el punto de vista del adulto y pretendiendo que se adapte al mundo funcional de los mayores. Esta gran distancia entre ambas "frecuencias" aumenta la sensación de soledad e incomprensión de las madres recientes.

Para este período tan crítico puede resultar facilitador buscar NUEVOS MARCOS DE REFERENCIA que tengan relación con las necesidades concretas del aquí y ahora, ya que una cosa es enterarse de lo que le pasa a las mamás y otra muy distinta es convertirse en mamá. Los lugares de pertenencia se buscan entre los pares, en este caso entre otras mamás en busca de un lugar en el mundo. Descubrimos así que no estamos tan solas, que los temores y las preocupaciones son similares y que intercambiar experiencias nos fortalece.

Un grupo sostenedor permite que fluyan los estados regresivos, las intuiciones y emociones, revalorizando socialmente las facetas de la personalidad que estaban escondidas y que al ponerse en evidencia, nos completan. Dicho de otro modo, cuando las madres encontramos lugares donde LO QUE NOS PASA no sólo es compartido sino que además es ACONSEJABLE, el puerperio deja de ser un monstruo temido y puede convertirse en una mágica travesía. En definitiva, el puerperio es una apertura del espíritu. Allí el corazón es rey: nos recuerda la esencia de lo que cada una es. Y esto es aprendizaje para todos.

Fuente: planetamama.com.ar

miércoles, 12 de marzo de 2014

Un nudo en la sábana


En una junta de padres de familia de cierta escuela, la Directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos.
También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible.
Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres de la comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños.

Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.

Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo.
Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto.
Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.
Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sábana.
Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo.
Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.

La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre, era uno de los mejores alumnos de la escuela.
El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros.

Aquél padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo.
Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento.

Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquél hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías.

Es válido que nos preocupemos por las personas pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo.

Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.

Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad.

Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor. Aún y cuando el gesto sea solamente un nudo. Un nudo lleno de afecto y cariño.

Irene Villa

jueves, 6 de marzo de 2014

Problemas en la lactancia


Una mamá estresada no es positivo para el importante período de lactancia. Por tal razón es muy útil y beneficioso para ella y para el niño que alguien pueda ayudarle en alguna labor que la presiona.

La lactancia no es igual para todas las mamás. Así, puede ocurrir que se vuelva una etapa compleja. Sin embargo, no es imposible. Por lo mismo, es importante que la nueva mamá no se desespere y persista con su objetivo de alimentar a su pequeño. Desde luego que puede ir probando distintas posiciones y, por cierto, encontrar lo que más le convenga a ella y a su hijo.

La demora de la leche en la cesárea

No todas las mamás logran dilatarse lo necesario para tener un “parto normal” y, por eso, los médicos optan por la cesárea.

Si es ésta la elección de los especialistas, ocurre que la leche se tarda en llegar. Pero en ningún caso la mamá tiene que privar a su hijo del pecho. Puesto que la leche materna es, sin duda, el mejor de los alimentos al momento en que el recién nacido ve la luz de la vida.

No obstante, pueden producirse las siguientes situaciones:

  • Parto prematuro.
  • Labio leporino.
  • Síndrome de Down.


Si se produce cualquiera de estos escenarios, entonces la mamá tendrá que consultar con algún especialista, para que la asesore. Finalmente, todo puede ser posible, si así lo desea la madre.

Consejos para amamantar

Si la mamá está inquieta respecto de la limpieza en el pecho, lo que puede hacer es llevar a cabo una ducha todos los días.

Luego de amamantar, no es necesario que lave los pechos utilizando jabón, sino que basta con secarlos nada más. Así como es una costumbre de higiene lavarse las manos antes de probar comida, también lo es antes de amamantar al pequeño.

Puede darse el caso de que la mamá fume, si es así, debería dejarlo. Si es que no puede, tendrá que fumar una vez que dé de amamantar al niño.

En ningún caso hacerlo cuando tenga al niño, puesto que podría provocarle alguna infección de tipo respiratorio o asma.

También puede que a la mamá le guste beber. Si es así, pero lo hace de manera ocasional, probablemente no le produzca mayor trabajo el dejarlo.

No es necesario que con la llegada del pequeño a su vida, la mamá tenga que someterse a cambios en lo que come o bebe.

La única razón para que la mamá altere su dieta, es que su hijo sufra de algún tipo de alergia.
Extracción de la leche

A veces resulta positivo que la mamá pueda aprender a sacarse leche.

Puede guardarla y que de este modo, otra persona pueda alimentar al niño, cuando ella no pueda.

También resulta útil para que pueda aliviar las molestias, debido un exceso de leche, porque existen períodos en donde baja el apetito de niño y al sacarla, puede evitar el desarrollo de una mastitis.

La mamá puede extraer su leche en forma manual o bien, a través de uso de un sacaleche.

La leche puede durar dos días en el refrigerador o si la mamá la mantiene el congelador, puede estar hasta 6 meses.

Red de apoyo durante la lactancia

Una mamá estresada no es positivo para el importante período de lactancia. Por tal razón es muy útil y beneficioso para ella y para el niño que alguien pueda ayudarle en alguna labor que la presiona.

Así está el caso de esas típicas labores domésticas.

El papá u otro integrante de la familia le puede brindar ayuda, limpiando la casa, haciendo las camas, cocinando, limpiando el patio, en fin.

Es importante que, más allá de la tarea en la cual se le ayuda, sienta un apoyo por parte de su pareja y de su familia.

Una red de apoyo en la labor importantísima de la lactancia, siempre será muy bien recibida por cualquier mamá. No implica realizar las cosas por ella, pero sí estar al pendiente de sus necesidades y dudas.


Fuente: http://www.facemama.com/

miércoles, 26 de febrero de 2014

Acidez en el embarazo... ¿Cómo combatirla?



Alimentos que hay que suprimir de la dieta
El tema más frecuente de las embarazadas a partir del séptimo mes de embarazo es la acidez. Existen alimentos que se pueden evitar para mejorar el funcionamiento intestinal y disminuir la acidez. Es así que hay algunos que por su composición química generan más acidez que otros y también factores como el estrés o la constipación ayudan a que ésta aparezca. A continuación te detallamos los alimentos que no deberías comer para que la acidez disminuya o desaparezca.


Cítricos
Naranja, mandarina, pomelo, limón.

Frutas
Frutilla, cerezas y uvas.

Vegetales de hoja cruda
Lechuga, radicha, radichetta, berro.

Queso de rayar
De cualquier tipo.

Dulces
Mermeladas, caramelos, bombones, budines, tortas, facturas.

Galletitas dulces
Simples y rellenas.

Fritos
Papas fritas, huevos fritos, milanesas, buñuelos, churros, facturas, donuts, etc...

Infusiones
Café, té, mate cebado y chocolate.


Consejos para que la acidez desaparezca
También es importante seguir nuevos hábitos alimenticios. A continuación te damos algunos consejos que te serán útiles.


Consume lácteos

Consume leche fría cuando aparezca acidez o crema de leche natural sin agregado de azúcar.

Evita los yogures

Se pueden reemplazar por una igual cantidad de leche o leches cultivadas.

Aumenta el consumo de vegetales cocidos

Son ideales el zapallo, la zanahoria, los zapallitos, las remolachas, las chauchas y los espárragos.

Consume los postres adecuados

De postre puedes consumir frutas preferiblemente sin cáscara, crudas o en compota (manzana, peras, durazno) y además deben estar bien maduras. También puedes comer gelatinas, postres de leche, helados de crema o arroz con leche.

Restringe el consumo de azúcar

Trata de comer poca cantidad de azúcar, preferiblemente no endulces las infusiones.

Elige el tipo de pan apropiado

El pan tiene que ser blanco y de panadería preferiblemente tostado o desecado en el horno. Puedes untarlos con quesos descremados o enteros, untables o tipo cuartirolo. También puedes comer galletas pero con poco contenido en grasas.

Evita las comidas pesadas

Consume carnes asadas, a la parrilla o a la plancha evitando la salsa de tomate y los fritos.

No consumas huevos fritos

Puedes comer huevos en todas sus formas menos fritos.

Toma infusiones permitidas

Infusiones de té o té de hierbas pero preferiblemente con leche.

Aumenta la ingesta diaria de líquidos

Toma abundante cantidad de líquido, en lo posible frío y entre horas.

Si persiste la acidez es importante consultar con el médico obstetra para que te ayude con algún antiácido, pero estas medidas alimentarias bien cumplidas y realizadas en forma permanente son sumamente importantes para hacer desaparecer esta sintomatología tan molesta.


Link: http://www.babysitio.com/embarazo/nutricion_peso_acidez.php#ixzz2tsVXPdOX

lunes, 24 de febrero de 2014

Algunas curiosidades que tal vez no sepas sobre la lactancia...




Los beneficios de la lactancia materna están ampliamente demostrados. Se trata de la leche más sana para nuestro bebé, que además se elabora de una forma totalmente natural, la genera nuestro cuerpo. Sin embargo, a pesar de que se trata del tipo de alimentación más antiguo del mundo, lo cierto es que aún quedan muchas cosas por saber sobre la lactancia materna.

¿Cómo es la primera toma del bebé? ¿Es doloroso? ¿Qué ocurre si no conseguimos que acepte la leche? ¿Debemos optar por otro tipo de alimentación? Si quieres saber todo esto y mucho más, no te pierdas este reportaje.


¿Cuándo se produce la subida de leche?

Una de las principales inquietudes de las madres primerizas es cuándo podremos dar la leche materna a nuestro hijo. Pues bien, en el caso de aquellas mujeres que han sufrido su primer parto, la subida de la leche se produce entre las 30 y las 72 horas después del alumbramiento.





Se suele decir que después de una cesárea, la leche tarda más en subir. Sin embargo, no es más que un mito sobre la lactancia. Independientemente del tipo de parto, la subida de leche es un proceso fisiológico que se produce al expulsar la placenta del cuerpo. En ese momento se produce un descenso de los niveles de progesterona y un aumento de prolactina, que es la hormona encargada de la producción de la leche materna.


Beneficios para la madre
Normalmente, hablamos de los beneficios de la lactancia materna para el bebé. Sin embargo, también aporta grandes ventajas para la madre. Por ejemplo, durante los primeros días tras el parto, la madre puede sufrir sangrados y otras molestias. La lactancia puede hacer que estas molestias se reduzcan ya que la oxitocina que se libera durante la lactancia favorece la contracción natural del útero.

Además, la lactancia, junto a una alimentación sana y el deporte, ayuda a eliminar el peso retenido durante la gestación. Se sabe que las madres que aumentan su peso alrededor de 12 kilos pueden conseguir bajarlo a través de la lactancia exclusiva durante seis meses.

Por último, debemos incidir en los beneficios de la lactancia respecto a la salud. Por un lado, la probabilidad de sufrir un cáncer de ovario disminuye en las mujeres lactantes. También puede prevenir la aparición de diabetes.


Cómo almacenar la leche materna
Otra de las preguntas que más suelen aparecer durante el periodo de lactancia es, ¿qué ocurre cuando nos reincorporamos al trabajo? ¿Interrumpimos la lactancia? ¿Podemos almacenarla? Pues la respuesta es sí. Podemos guardar la leche materna extraída a través de un sacaleches o de forma manual, en el frigorífico. Es importante que laguardemos en biberones o en recipientes bien limpios y esterilizados, además de colocar una etiqueta con la fecha de extracción de la leche.





¿Durante cuánto tiempo podemos almacenar la leche? Si la dejamos a temperatura ambiente, la duración estará entre 4-8 horas a una temperatura de 25 grados. En el caso de que se encuentre en el frigorífico, podemos dejar la leche hasta un máximo de 2-3 días. Por último, si optamos por el congelador, la leche nos durará alrededor de 4 meses.


La lactancia materna, ¿duele?
Es posible que durante los días en los que baje la leche, sientras dolores uterinos similares a los de la menstruación. Después, si tu bebé no agarra bien el pecho, puede que sientas fuertes tirones en el pezón. Si interrumples la lactancia y al comenzar el dolor persiste, entonces es posible que ocurra algo más.





Si al dolor de pecho se unen síntomas gripales, como fiebre o escalofríos y además una zona de tu pecho está enrojecida o endurecida, puede que sufras una infección. No te asustes, la mayoría de las infecciones pueden ser tratadas con medicamentos y no producen mayor problema.

Fuente: http://bebes.facilisimo.com/

jueves, 20 de febrero de 2014

Carta de una madre a su hija


Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor ,Y recuerda los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida. Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña.

Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida.

Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante.
Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos.
Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré.
Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija.

martes, 4 de febrero de 2014

Inducción al parto



Sin duda alguna, el momento más esperado de un embarazo es el parto. En la mayoría de los casos, suele ser un momento expontáneo que surge cuando el bebé ya está totalmente preparado para conocer el mundo exterior. Normalmente, comienza con las contracciones que aparecen por sí mismas y se encargan de la dilatación del cuello uterino, además de ayudar al bebé a que comience su descenso.

Sin embargo, a veces, aunque el bebé ya está listo y nosotras también, las contracciones no llegan y en este caso se hace necesario inducir a la futura mamá al parto, para poder ayudarle a dar a luz. Esta inducción se realiza a través de medicamentos o utilizando diversas técnicas médicas. Lo ideal es no tener que recurrir a ello y que la naturaleza sea la que siga su curso, pero si es necesario debemos conocer cómo es la inducción al parto, cuáles son sus posibles riesgos y consecuencias. ¿Los conoces?

Causas de la inducción al parto
Existen distintos factores de riesgo que pueden provocar que sea necesaria la inducción en el parto. Lo más habitual es que el embarazo se prolongue demasiado. Un periodo de gestación dura alrededor de 42 semanas, después de este tiempo, la placenta deja de funcionar lo suficientemente bien para mantener sano al bebé, puesto que la placenta crece en el útero y es la encargada de suministrar alimentos y oxígeno al bebé a través del cordón umbilical. En este caso, se hace necesario que los médicos provoquen el parto a la embarazada.

Pueden ocurrir otras múltiples circunstancias. En ocasiones, la placenta se separa del útero, por lo que deja de crecer y realizar su función y se hace necesario que el bebé salga ya. Otras de las causas pueden ser infecciones en el útero, una fuerte hipertensión o problemas de salud, como puedan ser la diabetes. Distintas causas que tienen una solución común, provocar que la mujer tenga a su hijo en el menor plazo posible, por el bien de los dos.


¿Cómo se produce la inducción al parto?
La inducción al parto puede realizarse de muchas formas, tanto de forma natural como a través de la medicina. La única posibilidad que permite una inducción natural del parto es que el saco amniótico de la bolsa del útero esté creciendo y tenga demasiado líquido amniótico. En este caso, el médico simplemente debe insertar suavamente el dedo por el cuello uterino y separar el saco del útero. Probablemente, notes como un leve dolor menstrual o cólico, pero no entraña ningún peligro, puede hacerse incluso en la consulta del médico.

Para las demás causas que puedan necesitar la inducción al parto, como la maduración del cuello uterino o la necesidad de contracciones que provoquen la dilatación, se hace necesario la ingesta de medicamentos, pero siempre, por supuesto, indicados por el médico y normalmente cuando ya estamos ingresadas en el hospital esperando a dar luz.


Posibles riesgos en la inducción al parto
A pesar de que la inducción al parto es totalmente necesaria en algunos casos, lo cierto es que puede conllevar diversos riesgos. Por ejemplo, si por algún motivo es importante dar a luz en una fecha determinada y esta fecha difiere una o dos semanas de la fecha natural en que tendríamos que dar a luz, puede que nuestro pequeño se convierta en un prematuro tardío. En principio, no tiene por qué, ocurrirle nada, pero puede que algunos de sus órganos no hayan terminado de desarrollarse correctamente.

Por otro lado, algunos medicamentos que se utilizan en la inducción al parto pueden provocar contracciones demasiado fuertes que disminuyan la frecuencia cardíaca del bebé. A pesar de ello, los médicos monitorean minuciosamente a nuestra bebé, por lo que no debemos preocuparnos en exceso.

Por último, es importante saber que en caso de que el parto no comience después de la ruptura de las membranas, tanto el bebé como la futura mamá tienen un mayor riesgo de infección. A pesar de todo, si se hace necesaria la inducción al parto no tengas miedo ni sufras, los médicos saben qué es lo mejor tanto para tí como para tu bebé y si toman esa decisión es porque es la adecuada, no todos los partos son iguales.

Fuente: http://bebes.facilisimo.com/

martes, 28 de enero de 2014

El milagro de la canción del hermano

¡Se estaba por morir pero el amor pudo más!


Como cualquier madre, cuando Karen supo que un bebé estaba en camino hizo todo lo posible para ayudar a su otro hijo, Miguel, de tres años de edad, a prepararse para la llegada. Los exámenes mostraban que era una niña y todos los días Miguel cantaba cerca de la panza de su mamá. El ya amaba a su hermanita, aún antes de que ella naciera.
En el tiempo exacto vinieron las contracciones. Hasta que al fin, la hermanita de Miguel nació. Sólo que ella estaba muy mal. Los días pasaban y la pequeñita empeoraba. Los médicos dijeron a los padres que había pocas esperanzas. Mientras esto sucedía, Miguel todos los días les pedía a sus padres que lo llevaran a conocer a su hermanita.

- Yo quiero cantar para ella – les decía.

Se esperaba que no sobreviviera esa tarde. Miguel continuaba insistiendo con sus padres que lo dejaran cantarle a su hermanita, pero no se permitían niños en la unidad de terapia intensiva neonatal del Hospital Saint Mary. Entonces Karen se decidió; ella llevaría a Miguel al hospital de cualquier forma. El todavía no había visto a su hermanita, y si no era ese día, tal vez no la hubiese visto viva. Ella vistió a Miguel y se encaminó al hospital. La enfermera no le permitió entrar y le exigió que se retirara. Pero Karen insistió:

- Él no se irá hasta que vea a su hermanita.

Karen llevó a Miguel a la incubadora. El la miró y después de algunos segundos comenzó a cantar con su voz pequeñita:

- Tú eres mi sol, mi único sol, tú me haces feliz, aun cuando el cielo está oscuro… (en inglés)
En ese momento, la bebé pareció reaccionar. Las pulsaciones comenzaron a bajar y se estabilizó. Karen alentó a Miguel a continuar cantando.

- Tú no sabes querida, cuánto yo te amo, por favor no te lleves mi sol…

Mientras Miguel cantaba la respiración difícil de la bebé se fue volviendo suave.

- ¡Seguí! – le pidió Karen visiblemente emocionada, y su cara empapada en llanto. La bebé comenzó a relajarse. La enfermera comenzó a llorar también. Al día siguiente, la hermana de Miguel ya se había recuperado y en pocos días fue llevada a su casa. La revista Woman’s Day llamó a esta historia: “El milagro de la canción del hermano”; los médicos lo llamaron simplemente milagro. Karen lo llamó: “¡El milagro del amor!”.



Fuente: Babysitio.com

viernes, 20 de diciembre de 2013

MADRE IMPERFECTA...

Cuando me enteré de que estaba embarazada pensé que tenía que ser una madre perfecta, devoré todos los libros de crianza habidos y por haber, blogs, noticias en internet, recorrí tiendas…


Sólo cuando tuve a mi hija conmigo descubrí que las madres perfectas no existen más que en su imperfección.

También descubrí que sí existe el cansancio, la tristeza, la frustración, el hastío e incluso la desesperación.

Y así fue cómo me convertí en una madre imperfecta!

Esa madre que a veces está triste y llora, mamá cercana, de carne y hueso.

Una madre que te deja saltar en el sofá y a veces hasta se arranca a saltar contigo.

Una madre que cada noche sin escepción te llena de besos, de cosquillas y de mordisquitos en la barbilla.

Que te canta mientras tu agitas las manos y dices Maaaa maaaaa!!!

Una madre que comparte contigo sus bocadillos de nocilla, que salta contigo en los charcos, que te deja que te ensucies.

Madre que tropieza constantemente con bloques de construcción, aparecen por todas partes, hasta en los lugares más insospechados.

Madre que anda a gatas por toda la casa, contigo sentada sobre su espalda mientras gritas Iiiiiiii Iiiiiiiii!!! Hasta que sus rodillas empiezan a pedir clemencia.


Madre que a veces se enfada sin razón, sólo porque está cansada y te riñe y a los 5 minutos te pide perdón y tu con tu inmenso poder sanador la abrazas y la llenas de besos.

Madre que no consigue conciliar el sueño si no estás acurrucada a su lado.

Madre que rompe la regla nº 1 del ecologismo casero: No te bañarás. Y llena la bañera hasta arriba para darse un largo baño de espuma contigo, mientras tú salpicas y superas el aforo limitado de muñecos en la bañera.

Madre imperfecta, sin depilar ni maquillar, en vaqueros y cola de caballo, cómo íbamos a correr con vestido y tacones??

Madre que no sabe preparar un biberón, ni una papilla, pero si “huevos fritos con patatas” de yogur, manzana y melocotón.

Madre que te pone música punk, y flamenco y rap y música clásica y baila contigo por toda la casa.

Madre que prefiere tener la casa un poco más sucia y jugar más contigo.

Madre que a veces sucumbe al embrujo de la caja tonta y te sienta delante sólo para poder descansar 15 minutos.

Madre que dice palabrotas, que no lo puede evitar y espera con miedo tu primer “joooooder”…

Madre que sale a trabajar cada mañana y aunque pasen los meses no desaparece su angustia por separación.

Madre revolucionaria que te lleva a manifestaciones.

Madre que hace malabares con manzanas, aceitunas, muñecos o calcetines, la etapa punkarrilla no fue en vano.

Madre que dibuja peces, vacas, casas y gatos que sólo desciframos tu y yo.

Madre traductor simultáneo, la única capaz de entender cuándo “tata” significa patata o caca o realmente tata.

Madre. La palabra más perfecta y más imperfecta de nuestro diccionario.



Fuente: http://mimitosdemama.es/

martes, 10 de diciembre de 2013

Convertirse en Madre...

A veces es muy duro convertirse en madre…
Si, vale la pena.
Si, es la experiencia más poderosa que puede llegar a vivir una mujer.
Si, nada te marca tanto como el momento en que sostienes por fin en brazos al hijo que acaba de salir de ti, deliciosamente sucio, húmedo, caliente, y te mira a los ojos como diciendo: te conozco.
Pero es duro.



Y no sólo se trata de la falta de sueño, de las secuelas del parto, de los cuidados que demanda un recién nacido (¡tan pequeñito y tan exigente!), ni siquiera del cóctel de hormonas que te deja turuleta hasta varias semanas después. Tampoco la falta de experiencia y la incertidumbre acerca de si lo estás haciendo bien o no, ni las propias dudas y comentarios de familiares bienintencionados pero que no hacen sino disparar tu propia inseguridad, tu miedo.

Es bastante más que eso. Es la ruptura total y repentina con tu propia identidad, con aquello que hasta el momento de parir te había definido: tus proyectos, tus ambiciones, tu trabajo, tus amigos, tu cuerpo, y todo aquello que llamabas tuyo. Tu tiempo. Tu vida.


Es mirarte al espejo mientras tu criaturita está prendada a tu pecho, y no reconocerte.
¿En qué momento te convertiste en esta mujer ojerosa que no tiene un minuto ni para darse una ducha? ¿Quién es ella? ¿Quién eres ahora?

Sigues siendo tú, sólo que una versión más grande de ti misma. Pero al principio no lo sabes. Al principio no te encuentras. No hay nada que logre vincular esta nueva vida tuya de cambios de pañal, tetadas a deshoras y canciones de cuna, con aquella otra vida que
parece tan remota, aquella en la que ibas y venías a tu antojo, disponías de tu tiempo y te pertenecías.

Porque, claro, todo tu ser es ahora para otro. Y ese otro se está alimentando de ti, no sólo de tu leche, sino también de tus caricias, de tus canciones, de tus palabras, de tu calor.

Y el tiempo pasa, desde luego que pasa. Llegará el momento en el que, sin darte cuenta casi, las tomas se acorten y las horas de sueño nocturno se alarguen. Tu bebé aprenderá a sostener la cabeza, luego a darse la vuelta, luego a gatear. El día menos pensado te regalará una sonrisa y pensarás que todo el esfuerzo ha sido poco.

Un día te dirá mamá. Lo verás correr en el parque, subirse solo al tobogán, jugar con otros niños, garabatear las primeras letras que te mostrará orgulloso.

Y por nada del mundo querrás cambiarte por esa otra que eras…y que tan poco sabía acerca del amor...

Fuente: mimitosdemama.com

viernes, 22 de noviembre de 2013

Te voy a enseñar a ser madre...


Ayer por la noche sucedió algo mágico. Me disponía a dormir- después de varios intentos- a mi pequeña bestiecilla de dos años y medio entre el cansancio, la pesadez nocturna de cualquier embarazo avanzado, las agruras y las tremendas ganas de echarme en el sofá. Cuando logré acostarla, bajo previo acuerdo de que le contaría el cuento del día en que nació, corrió a subirse ella sola a su cama, cogió su mantita- inseparable compañera- apagó a la luz y en penumbra me dijo: “Mamá, cuéntame el cuento de cómo te enseñé a ser mamá”.

Me quedé en silencio unos segundos, ella se levantó, dio unos brinquitos en la cama (supersticiones de familia en donde los monstruos se duermen si uno salta tres veces en la cama) y antes de tumbarse nuevamente me levantó el jersey, abrazó mi tripa y le dijo a su hermanito: “Escucha bebé, mamá hoy nos contará un cuento especial”. Abrazó fuertemente mi panza, le dió un beso en los moretones que me dejan las inyecciones que me tengo que poner y se tumbó a escucharme atentamente.

¿Cómo empezar un cuento así? No han pasado tantos años para decir que “hace mucho mucho tiempo“…vivo lejos de mi patria pero aún así “no es un reino lejano“… yo disto mucho de ser una reina aunque “ella es mi princesa”; así que simplemente respiré y comencé por decirle que el día que ella llegó trajo bajo el brazo no un pan, sino una escuela para su mamá.

-¿Mamá yo soy tú profesora?-preguntó rápidamente.

-Sí, monstruito, me has enseñado a ser madre- le dije con la voz entrecortada. ¡Qué malas son las hormonas!

-¿Y yo te enseñé a decir “yellow” y a cantar “twinkle, twinkle”?- preguntó asombrada.

-Y no sólo eso- le dije rápidamente- me has enseñado mucho más…

Y como cualquier buen cuento siempre va acompañado de imágenes, hoy les dejo cómo mi hija me ha enseñado la mejor lección de mi vida: A SER MADRE.


Fuente: http://www.desmadreando.com/