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viernes, 14 de marzo de 2014

Confesiones de una madre primeriza...

¿Has tenido días en los que simplemente quisieras salir corriendo? ¿Esos días en los que lloras, te da coraje, te cuestionas y hasta golpeas una pared por la frustración que sientes de NO SABER LO QUE ESTÁS HACIENDO?


Vamos a ser realistas. Ser madre es lo más hermoso, brutal y significativo que hemos vivido pero hay días en los que me siento perdida. La brújula me falla y tengo que sacar unos minutos para respirar y ordenar mis pensamientos. ¿No te pasa?

Me he sentido así desde que Adrián nació. Claro, estaba dolorida y cansada por el trabajo de parto. El doctor se fue y las enfermeras también. La primera pregunta mental que me hice fue: Y ahora ¿quién podrá defenderme?Nadie me preparó para enfrentar sola esas primeras horas de convivencia con mi bebé. ¿Por qué llora? ¡No agarra la teta! ¿Tendrá frío o tendrá calor? ¿Y estas manchas que tiene en su cuerpito?

Luego llegamos a la casa y fue una pesadilla. Me agarró algo que se llama tristeza posparto y lloré mucho. No entendía nada y cada vez que mi chico lloraba, lloraba con él. Aclaro que había leído varios libros sobre el tema para que nada me agarrara desprevenida. ¡Qué va! Estaba más perdida que un alfiler en el mar. A eso súmale las visitas posparto y todos los consejos que te dan para que deje de llorar o para que tome leche sin problemas. Agr! Eso me confundía más.

Un día se cayó de la cama y me quise morir. ¿Cómo pudo pasar algo así? Pues pasó y gracias al de Arriba que no tuvo consecuencias mayores. Su papá le puso varias almohadas como barreras pero el niño se las ingenió, se volteó y cayó. Todavía vivimos con la culpa.

Gateó, caminó y comenzó la destrucción del hogar. Juguetes por todos lados, paredes pintadas, muebles rotos, canastas llenas de ropa sucia por lavar, comida en todos los lugares menos en la boca del bebé, etc..

Pero todo eso que he pasado me ha ayudado a crecer como mamá. Aunque desde el primer momento me he sentido perdida, la realidad es que siempre he salido adelante y he podido con los retos que han llegado con la maternidad.

Entonces miro hacia atrás y digo: “Me he sentido perdida pero volvería a vivir cada segundo de esta vida caóticamente hermosa. Mi hijo es mi brújula.” Si, porque con la maternidad también ha llegado la luz, el amor infinito y los momentos memorables. Mañanas de risas y noches de amor. Viajaría en el tiempo solo para sentir nuevamente el día que nos conocimos, cuando me llamó mamá, la primera vez que me dijo “te amo” y esos momentos que me ha hecho cómplice de sus travesuras.

Fuente: http://espanol.babycenter.com/blog/mamas/confesiones-de-una-madre-primeriza/

jueves, 10 de octubre de 2013

¿De qué no querés nunca olvidarte? (BigMami Blog)

En Bigmami blog, Cecilia una mamá real, escribió algunas cosas que no quiere olvidarse de su hijo... y vos que no queres nunca olvidarte?




#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que nos miramos a los ojos. De la emoción de verte por primera vez y sentir que te conocía desde siempre.
#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que me agarraste el pulgar con tus pequeñas manitos, y no me querías soltar.
#QueNuncaMeOlvide del tamaño de tus piecitos, tan chiquitos que podía esconderlos en mi mano.
#QueNuncaMeOlvide del olor a queso de tu cuello, y de las pelusas que quedaban entre tus rollitos.
#QueNuncaMeOlvide de esa vez que, mientras comías, te desprendiste del pezón para mirarme y con una sonrisa me hiciste saber que me lo agradecías.
#QueNuncaMeOlvide de esa noche que a las 3 de la mañana te despertaste inspirado y te sentaste en la cuna a cantar y conversar hasta que salió el sol.
#QueNuncaMeOlvide de tu primer resfrío. Dormí en un colchón en el piso junto a tu cuna, controlando que respiraras.
#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que probaste agua con gas, arrugaste tu nariz y tus ojos se pusieron chiquitos como dos rayitas.
#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que nos dormimos abrazados. Del ruido de tu respiración muy cerca de mi cara, y de tu boquita tan perfecta succionando por reflejo.
#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que descubriste la luna. Te quedaste fascinado observando a través de la ventana, y con tu dedito índice me mostraste tu descubrimiento.
#QueNuncaMeOlvide de tu primer berrinche, cuando después de una hora de juego te saqué de la hamaca para volver a casa.
#QueNuncaMeOlvide de esa vez que me agarraste la cara con tus manos con olor a galletita y me dijiste “Mamá”.
#QueNuncaMeOlvide de esa vez que apareciste todo mojado, y al seguirte descubrí que habías abierto las canillas del bidet.
#QueNuncaMeOlvide de tus carcajadas cada vez que jugamos a “pata sucia, ja, je, ji, jo, ju”.
#QueNuncaMeOlvide de todas las veces que me llamaste en la madrugada para que te tapara, o te trajera agua, o porque simplemente tenías miedo.
#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que te senté a pensar en penitencia, y mientras tú hacías puchero, yo me mordía el labio para no reírme y comerte a besos.
#QueNuncaMeOlvide de cada uno de los días de tu vida, en los que me hiciste la Mamá más feliz del mundo.
Fuente: http://bigmamiblog.com/2013/10/08/quenuncameolvide/