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viernes, 14 de agosto de 2015

Como enseñar a dormir a un bebe sin dejarlo llorar


Un niño puede despertarse por muchos motivos durante la noche: Puede tener hambre, pedir afecto, porque esté incómodo o con dolor, pero también porque se haya despertado, quiera volver a dormirse y no sepa hacerlo sólo.

Cuando sale este tema muchos empiezan negando la mayor: "¿Y para qué quiero que mi hijo aprenda a dormir sólo?"

Yo, personalmente hace tiempo que no me dedico a juzgar a los demás. Tengo claro que existen muchas circunstancias diferentes en las familias, que pueden hacer que las mejor opción no sea la que en condiciones ideales pueda calificarse como óptima. Y cuando los padres me plantean cómo conseguir que su hijo aprenda a dormir sólo les explico lo siguiente.

Hay que entender dos cosas a mi modo de ver:

- En primer lugar, la forma instintiva de dormirse de los bebés incluye en su ritual a los padres. Especialmente, si toma pecho a demanda, a la madre. En ese sentido yo recomiendo no plantearse el enseñar a un niño a dormir solo mientras sea posible evitarlo. Hasta aquí llegan muchos defensores de la crianza respetuosa, entre los que me incluyo.

- Pero, hay situaciones en las que para que unos padres descansen (y en ocasiones también para que lo haga el hijo) hay que modificar ese instinto. Los motivos son muy variados. Pero como digo, no es mi papel juzgar a los padres decidiendo si en su caso está más o menos justificado. Lo que sí tengo claro es que si unos padres no descansan con una calidad mínima, a la larga el niño se va a ver afectado negativamente. Una de las causas más frecuentes es el inicio del trabajo por parte de la madre al acabar la baja maternal. En España, esa baja es claramente demasiado corta. Lo recomendable, como mínimo sería llegar a los 6 meses. Llegar a lo que tienen otros países europeos parece imposible...

Siendo como es esto, entiendo que hay padres para los que sin que su hijo aprenda a dormirse sólo, el ritmo de despertares nocturnos puede impedir un descanso mínimo "compatible con una existencia decente". Ante eso hay quien dice: "La prioridad es el bienestar del niño, y ser padres es sacrificarse". Lo que traducido a coloquial significa "ajo y agua..."

Pero, por favor, vamos a ser un poco menos radicales y a entender que si unos padres no descansan mínimamente, eso afectará negativamente al niño.

Muchos, aún así optan por mantener que la mejor opción es que los padres se sacrifiquen, porque la alternativa en España durante mucho años era el método Estivill, que resulta bastante agresivo. La verdad es que escribir todo un libro sobre este método tiene mérito. Porque consiste en resumen en que dejes al niño en la cuna y acudas a calmarlo dejando un tiempo que va en aumento (reloj en mano) entre asistencia y asistencia, hasta que el niño se resigna a que no lo vas a coger y se duerme entre sollozos. En la mayoría de las ocasiones (aunque funcione, que funciona) supone situaciones límite para el niño y los padres que ponen seriamente a prueba la relación afectiva entre ellos. Pero lo más grave a mi parecer, es que hay alternativas viables e infinitamente menos traumáticas para conseguir el mismo objetivo. Eso es lo que voy a explicar ahora.

En los que eligen que su hijo aprenda a dormirse sólo, ¿cuál es el objetivo?

Un niño puede despertarse por muchos motivos durante la noche:
Puede tener hambre, pedir afecto, porque esté incómodo o con dolor, pero también porque se haya despertado, quiera volver a dormirse y no sepa hacerlo sólo. Cuando unos padres se plantean que su hijo aprenda a dormirse sólo, no es para no acudir en cualquiera de esos casos. La intención es sólo que no sea necesario en el último. Si un niño llama a sus padres por hambre, necesidad de afecto, dolor o incomodidad, la única opción razonable es que sus padres resuelvan esas necesidades del niño.

En la mayoría de los casos de niños "que no duermen bien", los niños duermen bien, son los padres lo que no lo hacen. Y para el niño el problema es convivir con unos padres de mal humor.

Por tanto el objetivo para mejorar la calidad de vida de la familia (niños y padres) es reducir el número de despertares de los padres al mínimo necesario. Hacer compatible que se atiendan las necesidades del niño y que los padres tengan la mejor calidad de sueño posible.
Despertares de bebés que no lo son

Los niños son seres vivos. Se mueven, y hacen ruidos. Incluso durante el sueño. Cuando unos padres llevan varios meses sin dormir, llega un momento que ante cualquier signo de actividad del niño, el padre más cercano al niño (habitualmente la madre) de forma instintiva hace cosas para intentar que el niño se vuelva a dormir (hablarle, acariciarlo, mover la cuna...). Pero es que en muchos casos, el niño está en realidad dormido.

De hecho algunos de los despertares pueden ser provocados por hacer esas cosas. Los niños, como los adultos, tienen ciclos de sueño. En el caso de los bebés son más breves. A veces duran unos 45 minutos. Cuando sale de un ciclo de sueño y empieza el otro, pasa por una fase en la que se mueve más, hace más ruidos. Pero generalmente, sin llegar a despertarse. Si en ese momento hacemos algo que le estimule, podemos despertarlo con facilidad. En esto la regla es clara: "Si se mueve o hace ruidos, pero sigue tranquilo, no hagas nada."

Incluso en los padres que sabiendo esto no hacen nada, el resultado es que la madre se despierta cada vez que oye a su bebé hacer alguno de estos ruiditos. Y eso no son los 5-6 despertares que los padres suelen relatar como un problema para descansar. Pueden ser 15 ó 20 veces en una noche. Es decir, calidad de sueño = 0.

Ritual para dormirse
Para conseguir que el bebé, cuando se despierte y no tenga otra necesidad que dormirse, sea capaz de hacerlo sin ayuda, la clave es ¿cuál es el ritual que usa para dormirse?

Todos lo tenemos. Para dormirnos, necesitamos una serie de condiciones: Luz/oscuridad, horario, temperatura, lugar, postura, ruido o ausencia de él...

Hay una serie más o menos larga dependiendo de la persona. Y los bebés y niños no son una excepción. Si el ritual para dormirse implica la presencia de los padres, cuando el niño se despierte, va a reclamar esa presencia, simplemente porque quiere dormirse y son un elemento imprescindible para realizar el ritual que le permite hacerlo. Si tiene un ritual en el que la presencia de los padres no es un elemento esencial, cuando se despierte, si tiene sueño, volverá a dormirse sin pedir ayuda.
Y ahora la clave: ¿Como hacer el cambio?
Es decir, ¿cómo cambiar el ritual que traen los bebés de serie para dormirse, que incluye a sus padres, por uno en el que sean capaces de hacerlo sin ayuda?
Y lo principal, ¿cómo hacerlo sin que el bebé lo pase mal y no dañar la relación afectiva con sus padres? Es decir, sin llorar.

Como en la mayoría de los bebés, por desgracia, el punto de inflexión suele darlo el momento de la reincorporación de la madre al trabajo, voy a centrarme como ejemplo en esa situación. Ese momento está en la mayoría de los casos entre los 4 y 6 meses. En esta época es, además, cuando algunos padres empiezan a plantearse cuándo sacar al bebé a su propia habitación.

Vuelvo a aclarar. Si hacéis colecho y todos descansáis bien, este planteamiento sobra. Pero si vuestra calidad de sueño es pésima y eso repercute en vuestra salud o gravemente a nivel anímico, podéis intentar lo que sigue.

Vamos a ver cual es el ritual de sueño ideal para mejorar la calidad de sueño de los padres. Como hemos dicho, buscamos que los despertares de los padres sean los mínimos durante la noche. Y por mínimos se entiende aquellos en los que pueden hacer algo por su hijo (darle alimento, afecto o aliviar alguna incomodidad).

No sirve para nada al bebé que su madre se despierte cada vez que en sueños hace un gemido, ni cada vez que sale de un ciclo de sueño, si es capaz de entrar solo en el siguiente.

Para lo primero, la única solución es que la madre no oiga esos gemidos o ruidos normales del niño durante el sueño que no precisan que haga nada. Y eso no tiene más que una solución, y es que el bebé duerma en otra habitación. Cuando esto se hace, si el niño tiene hambre, quiere afecto a está incómodo con más de 4-6 meses va a llamar a su madre. Y no parará de hacerlo hasta que se alivie su necesidad. Y en esos casos hay que acudir lo antes posible y actuar en consecuencia.

En cuanto a que sepa conciliar el sueño en su cuna y sin necesitar a sus padres, es necesario el cambio de ritual. Para eso:

1º En su dormitorio, pon junto a su cama, un asiento cómodo para ti. Del que además no te cueste trabajo levantarte con tu bebé en brazos.

2º Cuando notes signos de sueño, acúnalo en brazos sentado en ese asiento de su dormitorio.

3º Cuando veas que está a punto de dormirse, ponlo en su cuna.

Pueden pasar dos cosas:

- Que se quede tranquilo en la cuna y se duerma a la primera. ¡Ya está! Pero eso sería lo fácil, y también lo menos frecuente.

- Lo normal es que conforme te levantas, o al echarlo en la cuna, te mire como diciendo "¿pero qué haces?" o se empiece a "mosquear". Aquí viene la diferencia radical con el método Estivill: Ni se te ocurra dejarlo llorar. Cógelo de nuevo y vuelve a acunarlo en brazos. Cuando vuelvas a ver que está a punto de dormirse, de nuevo a la cuna.

4º Repite esa operación, una y otra vez hasta que en una de las veces tu hijo se duerme en la cuna. Eso en algunas ocasiones son 3 veces y en otras 15.
¿Qué hemos conseguido?

Hasta este momento, tu hijo se dormía siempre en tus brazos, fuera de su cuna. Cada vez que se despertaba y quería volver a dormirse, necesitaba realizar su ritual para dormir: En tus brazos, fuera de su cuna.

Cuando conseguimos que se duerma en su cuna unas cuantas veces, hemos creado un ritual alternativo. A partir de ahora, puede elegir. Si las condiciones son que está en su cuna y tú no estás cerca, tiene la posibilidad de realizar sin ayuda su ritual alternativo. Le hemos dado una herramienta nueva.

Al estar durmiendo fuera de vuestro cuarto, no escucharás los ruidos normales que tu hijo hace durante el sueño, con lo que tendrás menos interrupciones en el tuyo.

Pero si tiene hambre, está asustado o desea tu afecto, o tienen dolor o incomodidad por algún motivo, te llamará como hacía antes. Y lo normal es que acudas para resolver su necesidad.

¿Algo más que pueda ayudar?

Hay varios detalles que a veces ayudan en este cambio:

El olor.
Una de los sentidos más desarrollados de los bebés es el olfato. Si las sábanas de la cuna de tu bebé las metes en tu cama y duermes con ellas la noche anterior a ponerlas en su cuna, van a oler a ti. Eso a algunos niños les hace adaptarse con más facilidad a su cuna y a su nuevo cuarto.

El chupe no. Intenta no introducir elementos nuevos en el ritual que el bebé no va a poder reproducir. Explicado claro. Si tu hijo no se dormía con biberón o con chupe, no lo uses para inducirle el sueño. Ya que si lo haces, como él sólo no va a poder buscar el chupe o el biberón para cogerlo, va a seguir necesitando tu colaboración para dormirse. Si lo usaba, al hacer el cambio intenta acunarlo sin chupe ni biberón, y acostarlo sin chupe.

Medicación. Hay medicamentos que se usan para intentar resolver los problemas de sueño en niños. Lo más usado son anti-histamínicos que dan sueño. Los menciono en último lugar, porque no son la solución. Pueden ayudar. Pero por sí solos no resuelven el problema. Haciendo lo anterior, si damos uno de estos medicamentos puede hacer que el número de intentos de echarlo a la cuna antes de que se quede dormido se reduzca. No menciono el nombre ni la dosis, porque lo mejor es que vuestro pediatra os recomiende el medicamento y dosis disponible en vuestro país. Pero lo fundamental en estos medicamentos es saber que puede prescindirse de ellos y que por sí solos no solucionan nada.
De nuevo os aclaro, hablando de sueño, a mi entender, en una familia la prioridad es que todos sus miembros tengan la mejor calidad de sueño posible. Hay muchos padres que hacen colecho con sus hijos y todos descansan bien. Cuando eso es así, todo lo escrito en este artículo, sobra. Hacer colecho.


Fuente: http://www.mipediatraonline.com/

viernes, 7 de noviembre de 2014

Los cólicos: Mitos y verdades



Soy Irene Sánchez, fisioterapeuta y osteópata y en la consulta llevo años trabajando con diversas patologías de bebés. Hace 3 años me introduje en el inquietante mundo de los cólicos y me di cuenta de la desinformación que hay al respecto y la cantidad de mitos que no son ciertos, y que aún a día de hoy se dan por hecho.

Desde aquí vamos a tratar de dar la mayor información posible y a desmontar muchos de los mitos que circulan por la calle. Como siempre digo a mis mamis (término con el que denomino a las mamás de los bebés que vienen a consulta), cuanta más información manejen, más capacidad de solucionar un problema que presente su bebé.

Sobre todo no crean todo lo que les digan, y recordá que no lo que le vaya bien al bebé de tu amiga le va a ir bien a nuestro bebé. Cada bebé es completamente diferente y ante un mismo problema pueden necesitar soluciones muy diferentes.

Vamos a desmontar algunos mitos acerca de los cólicos:

1.- Aparecen a los 15 días de vida.
Es falso. Hay muchos bebés que ya en el hospital empiezan a tener retortijones. Aunque durante el desarrollo embrionario y hasta que nacen no ingieren alimentos vía oral (por la boca) eso no impide que se acumulen gases en el tracto digestivo de nuestro bebé. Por esto, muchos bebés ya presentan dolores las primeras horas de vida.

2.- ¿Son cólicos o gases?
Los cólicos se definen como dolores muy agudos. Pueden estar relacionados con la vesícula (cólicos biliares), con el riñón (cólicos renales) o con gases, que son los temidos cólicos del lactante que sufren los bebés (aunque también hay un porcentaje elevado de adultos que sufrimos estos dichosos cólicos).


3.- Aparecen siempre por la tarde.
Es falso. Los gases no saben si es de día o es de noche. Lo más frecuente es que aparezcan por la tarde-noche porque durante el día están algo más activos que por la noche, se mueven más, mueven más las piernas, y estos movimientos facilitan la acumulación de gases en la tripa del bebé. Así que cuando llega la tarde tienen más acúmulo de gases y es cuando empiezan los llantos.


4.- Se deben a un problema de inmadurez intestinal.
Verdad a medias. Los bebés nacen con un sistema digestivo aún por desarrollar. Esto quiere decir que le faltan por formarse una serie de pliegues con vellosidades (como pelitos), que albergan toda la flora intestinal (los bichitos que facilitan las digestiones) y que hacen que cuando el alimento pasa se compacte y no genere tantos gases. La ausencia de este desarrollo durante los primeros meses del bebé hace que el alimento que ingieren va mucho más rápido, generando más gases. Yo siempre pongo el ejemplo de la tubería. Imaginaos una tubería con las paredes planas y al abrir el grifo el agua pasa muy rápido. Cuanto más rápido pasa, más aire produce.


5.- El bebé tiene que ponerse tieso como un palo y encogerse.
Verdad a medias. Lo normal es que cuando el bebé siente ese retorcijón fuerte se ponga tieso y con la cara rojita del llanto, pero como en todo, generalizar es un error y hay bebés que no cumplen estos criterios. Hay bebés que están todo el tiempo haciendo ruiditos con la garganta porque siente la presión en la tripa e intentan quitársela haciendo fuerza (ya hablaremos en otro blog de la incapacidad que tienen los bebés para dirigir la fuerza hacia el culete y expulsar el gas), o bebés que exteriorizan su incomodidad estando muy inquietos sin llegar a llorar (y no porque no lloren significa que no les pasa nada, al igual que no siempre que lloran les pasa algo necesariamente: hay veces que les puede picar la planta del pie y no se pueden rascar. A mí me daría rabia y lloraría también!!!)


Bueno, pues espero que os sirva de ayuda esta información y que os haya quedado un poquito más claro en qué consisten los cólicos. En las próximas entradas iré contando más cosas que creo que os pueden ser de utilidad para manejar mejor el llanto de los bebés en casa.


Un saludo!

Fuente: http://www.michiquittin.com/blog/

miércoles, 15 de octubre de 2014

¿Qué es el cólico del lactante?

El cólico del lactante es un problema común en los recién nacidos que le produce muchas molestias, sin embargo, desaparece cuando el peque expulsa el aire.



Cuando un bebé tiene cólicos llora desconsoladamente, siente malestar general y suele flexionar las piernas hacia la pancita.

Con frecuencia, los cólicos causan preocupación a los padres, ya que no saben por qué su hijo está inquieto, hasta que comprueban que el llanto aumenta después de la toma y desaparece cuando el bebé consigue expulsar el aire.

¿Cómo lo evito?

1. A la hora de la toma el bebé debe introducir toda la areola en su boquita y su nariz quedar despejada para que pueda respirar.

2. Al terminar, es muy importante incorporarlo durante unos instantes hasta que eructe.

3. Si expulsa el aire después de cada toma, se sentirá mucho más tranquilo.

4. Si le das biberón, debes comprobar que succiones bien y de esta manera evitar los cólicos.

¿Cómo lo alivio?


1. Si tu pequeño tiene cólicos nunca lo obligues a comer, sobretodo si crees que la causa de su llanto es la falta de alimento. El exceso de comida haría trabajar más al intestino y acabaría provocando un dolor aún más fuerte.

2. Lo que hay que hacer es mantener la calma para poder transmitir a nuestro hijo toda la tranquilidad y el bienestar que en estos momentos necesita.

3. El chupón ayuda a tranquilizarlo. Además, es normal que con el llanto prolongado ingiera incluso más aire que con la comida.

4. No conviene hacer cambios de dietas ni de horarios sin consultar con el pediatra.

5. Tampoco es recomendable recurrir a los remedios naturales (como infusiones) sin el consejo médico.

6. Lo mejor es calmar su llanto con apapachos y cariño. ¡No te desesperes!

7. Luz tenue, silencio o música suave lo ayudarán a relajarse. Cuando esté tranquilo, resulta beneficiosa una sesión de masajes en la pancita, con movimientos suaves y en el sentido de las agujas del reloj.

miércoles, 25 de junio de 2014

Los cólicos del recién nacido

Los cólicos del lactante son un trastorno muy común durante los tres primeros meses del bebé, y es el "dolor de barriga por excelencia" de los lactantes.


​​​​​​Los cólicos del bebé son un trastorno muy típico de los lactantes, el "dolor de barriga por excelencia" de los lactantes. El niño se muestra agitado, llora y grita desesperado. Para defenderse deldolor de barriga, flexiona las piernas contra el abdomen y no se consigue consolar al niño de ningún modo. El pequeño se pone rojo y casi siempre tiene mucho aire en la barriga.
Estos síntomas empeoran al anochecer y, muy a menudo, son la principal causa del insomnio del bebé y los padres. Cogiendo al niño en brazos, acunándole y cambiando el pañal, no se obtiene ningún resultado. Después de algunas horas, el pequeño se calma, pero tiende a dormirse con dificultades y a despertarse durante la noche.

No todos los dolores de barriga del niño son considerados cólicos. Para estar seguros de que se trata de un cólico, deben presentarse las siguientes condiciones.

Se trata de un cólico del lactante si:

- El llanto del niño es inconsolable y no existen explicaciones claras. El niño se muestra inquieto, casi fuera de sí. El llanto es prolongado, agudo y furioso y, a veces, se transforma en un grito.

- El llanto del bebé dura más de tres horas al día y se presenta casi siempre a la misma hora.

- El llanto del lactante se manifiesta todos los días y se prolonga durante más de tres semanas.

- Empieza entre la segunda y cuarta semana de vida, o más tarde si el niño es prematuro.

- Después de comer, el niño hace el eructo, se calma, pero después empieza a llorar o bien se adormece para después despertarse al cabo de una hora, llorando desesperadamente.

- Aunque el bebé acepta el pecho o biberón de leche, el llanto reaparece inmediatamente después y, a menudo, el niño re​gurgita lo que ha bebido.

- Parece sufrir de un agudo dolor de barriga y flexiona las piernas contra el abdomen.

- Si se le coge en brazos, se calma durante algunos minutos, pero después vuelve a llorar y ni siquiera los mimos le tranquilizan.

- Durante la toma, succiona durante algunos minutos, pero después deja el pezón y rompe a llorar.

- Entre un ataque de llanto y el siguiente, tiembla y tiene hipo.

- Tiene la cara roja, aunque, después de un período prolongado de llanto, el bebé puede ponerse pálido o morado. La barriga está dura e hinchada. Las manos y los pies están fríos.

No se trata de un cólico del lactante si:

- Por la noche, el niño llora durante mucho tiempo, pero después de la toma se duerme tranquilamente. En este caso, se trata sencillamente de que el niño tiene hambre.

- El niño llora, pero, después de haber eructado, se calma. En este caso, el malestar del niño se debe a que tiene un poco de aire en la barriga.

- Deja de llora si se le coge en brazos y vuelve a llorar cuando se le deja en la cuna. En este caso, el niño necesita algunos mimos y compañía.

- Es un llanto ocasional, que no se repite todos los días. Cuando está causado por cólicos, el llanto aparece siempre más o menos a la misma hora y sigue el mismo esquema.

Hasta ahora no se conoce con exactitud la causa de los cólicos. Se cree que están provocados por elaire acumulado en la barriga pero muchos recién nacidos tienen aire en la barriga y, sin embargo, no sufren de cólicos. También es absolutamente falso que los cólicos se deban a la angustia de la mamá. Asimismo, la hipótesis de que los cólicos se deben al tipo de alimentación de la mamá no está probada, puesto que los sufren tanto los niños que toman el pecho como los que toman el biberón.
Para aliviar al pequeño, puede ser útil acunarle dulcemente. De este modo, se estimulan los delicados mecanismos del oído interno, se favorece la recuperación del equilibrio y se puede aliviar su inquietud.
Ofrecer al niño una ligera tisana de camomila con semillas de hinojo también puede calmar al pequeño.

Fuente: http://www.mibebeyyo.com/

martes, 13 de mayo de 2014

¿Qué son los cólicos del lactante?

Alrededor del 30% de los bebés padece los llamados cólicos del lactante, episodios diarios de un llanto intenso e inconsolable cuya duración oscila entre las 2 y las 3 horas. Se desconoce la causa por la cual algunos bebés en período lactante padecen cólicos, aunque se han relacionado con la presencia de gases, alergias e incluso con una necesidad de contacto físico con la madre.





Los cólicos del lactante son episodios repetidos de llanto intenso e inconsolable. Suelen durar entre 2-3 horas al día, más de 3 días a la semana, casi siempre al final de la tarde-noche.

Durante los mismos, el bebé realiza movimientos de flexión de las extremidades sobre el vientre, a veces ventosea y tiene el abdomen distendido y tenso.

Suelen iniciarse sobre la segunda o tercera semana de vida del bebé y habitualmentedesaparecen sobre los 3 meses de edad.

El resto del día, el bebé está tranquilo y duerme a intervalos más o menos regulares.

Los cólicos del lactante han sido motivo de preocupación para padres y pediatras desde hace varias décadas, especialmente en países de cultura "occidental", a pesar de que son relativamente frecuentes entre los recién nacidos.

Se estima que alrededor de un 30% de los bebés los padecen.

En los países o culturas menos "avanzados", en los que la práctica habitual es llevar a los bebéssujetos al cuerpo de forma continua, los bebés lloran muy poco y, sorprendentemente, no tienen cólicos.

Por esta razón, se ha asociado la aparición de los cólicos del lactante a una necesidad de contacto físico con la madre.

Existen otras teorías que atribuyen la aparición de cólicos en el bebé lactante a situaciones relacionadas con el estrés, como la adaptación del bebé a la vida fuera del útero materno, o el tipo de alimentación. Por ejemplo, la proteína de la leche de vaca puede producir alergia a los bebés, favoreciendo la aparición de los cólicos.

Si el bebé tiene gases , estos pueden causarle dolor y, de ese modo, dar lugar a cólicos.

Muchos niños normales necesitan lloriquear un rato antes de conciliar el sueño y prácticamente todos los bebés suelen llorar un rato al final de la tarde. Este llanto del bebé no responde, necesariamente, a un episodio de cólicos.

No existe una solución definitiva para los cólicos (ningún fármaco ha demostrado ser eficaz), aunque sí algunas recomendaciones relacionadas con la postura, la temperatura del cuerpo y, en definitivas cuentas, el contacto físico.

Fuente: http://www.elbebe.com/

viernes, 28 de marzo de 2014

Infecciones del oído


Infecciones del oído
Numerosos niños tienen por lo menos una infección del oído durante sus primeros años de vida y algunos permanecen con infecciones de oído en forma repetida. En efecto, las infecciones de oído son responsables de más visitas al pediatra que de un niño enfermo por cualquier otra enfermedad de la infancia. Este artículo puede ayudarte a comprender lo que sucede durante una infección del oído, cómo se desarrollan estas infecciones y cómo deben tratarse.


¿Qué es la otitis media?
Cuando el pediatra explica que el bebé tiene una otitis media, está diciendo que ve líquido en el oído medio (ver dibujos). Cuando ese líquido está infectado, el cuadro se denomina otitis media aguda. En cambio si ese líquido en el oído medio no está infectado, la misma es indolora y se la denomina otitis media con derrame. A continuación explicaremos cada uno de los casos.

El oído normal

A uno y otro lado de la membrana del tímpano hay aire que permite al tímpano vibrar fácilmente. Cualquier líquido en el oído medio drena por la trompa de Eustaquio. Si ésta esta tapada o inflamada por un resfrío, se acumula líquido y el tímpano reduce su capacidad vibratoria.





La otitis media aguda

El líquido acumulado en el oído medio se infecta. Se produce inflamación de la membrana timpánica que hace presión sobre el tímpano reduciendo su capacidad vibratoria. Generalmente hay dolor e inflamación.





La otitis media con derrame

Es cuando la infección se ha resuelto pero todavía hay líquido en el oído medio que debe reabsorberse. El aire exterior empuja la membrana del tímpano retrayéndola hacia adentro impidiendo que el tímpano pueda vibrar, lo que reduce la audición sin producir dolor.







¿Qué causa las infecciones del oído?

Habitualmente, una infección de un oído es una complicación de un resfrío. Se produce cuando el resfrío causa tumefacción y bloqueo de la trompa de Eustaquio, de manera tal que se acumula líquido en el oído medio y se infecta.
Los bebés y los niños pequeños que comienzan a caminar, tienen una trompa de Eustaquio más corta y más angulada que los niños mayores y esto los hace más propensos a la otitis media.
La mayoría de los niños superan la tendencia a desarrollar infecciones del oído cuando tienen más de 4 años de edad.
Otros factores que aumentan el riesgo de infección son:
  • Exposición a infecciones virales frecuentes en las guarderías
  • Exposición pasiva al cigarrillo
  • Uso de chupetes
  • Antecedentes familiares de infecciones auditivas frecuentes
  • Se ha comprobado que la lactancia materna disminuye el riesgo de infecciones del oído.



¿Cuáles son los síntomas?

Para saber si tu bebé tiene una infección de oído tienes que ver si presenta alguno de estos síntomas:

Irritabilidad y llanto

El síntoma más común de una infección de oído es el dolor de oído. Si bien un niño más grande puede decir que tiene dolor de oído, el bebé puede simplemente estar irritable y llorar más que lo habitual. Generalmente esta afección suele pasar inadvertida. El bebé siente dolor y presión es sus oídos cuando está recostado y lo hace llorar, pero, al ser levantado, esta presión disminuye debido a la posición vertical que calma su llanto. Los padres pueden confundir esto con un "capricho", pensando que el bebé sólo quiere estar en brazos cuando en realidad es la posición la que le hace calmar el dolor. En estos casos es importante que el médico haga un control de sus oídos. La otitis suele aparecer cuando comienzan los primeros baños y le entra agua en sus delicados oídos. Otros signos que puede tener el bebé es agarrar, tirar y darle vuelta a sus orejas constantemente con sus manos, señal que indica que le duele.

Trastornos en la alimentación y en el sueño


La alimentación, el estar acostado y la succión causan cambios de presión dolorosos en el oído medio, de manera tal que el bebé puede comer menos de lo normal o tener un trastorno para dormir.

Trastornos físicos

Otros síntomas son la fiebre, diarrea, pérdida del equilibrio, dificultad en la audición, y la salida de un drenaje amarillo o manchado con sangre del oído. También puede tener mal olor que sale de sus oídos. El dolor de oído o la irritabilidad también pueden estar causados por un dolor de garganta.


¿Cuál es el tratamiento?

Habitualmente la otitis media aguda se trata con antibióticos. Sin antibióticos, la mayoría de las infecciones (alrededor del 70%) mejoran en pocos días. Pero incluso con antibióticos, algunas infecciones (alrededor del 10%) no mejorarán en un corto plazo. Lamentablemente es imposible saber qué bebés andarán mejor. Habitualmente los pediatras prescriben un antibiótico y se beneficia una mayor cantidad de bebés (alrededor del 20%).
Para la infección de oído no complicada, el antibiótico usado más a menudo es la amoxicilina que trata la causa bacteriana más común de las infecciones del oído, una bacteria denominada Streptococcus pneumoniae. Si continúan los síntomas, el pediatra puede prescribir algún otro tipo de antibiótico que actúe sobre bacterias menos comunes, tales como el Haemophilus influenzae, resistente a la amoxicilina. Esto no quiere decir que el bebé no responde a la amoxicilina, sólo que en esta infección en particular no ha respondido a la misma.
Todavía la amoxicilina es el mejor antibiótico para intentar en primer término ante infecciones del oído. Hay que asegurarse de que el bebé tome el medicamento durante el tiempo aconsejado por el médico, ya que aún cuando los síntomas se han ido, algunas bacterias debilitadas todavía pueden estar presentes. Se puede utilizar acetaminofeno o ibuprofeno para el dolor y la fiebre si es necesario. Además se pueden aplicar compresas tibias o una bolsa de agua caliente en el área alrededor del oído para disminuir el dolor. Las gotas nasales salinas y los humidificadores pueden ayudar a aliviar la congestión nasal.


Uso excesivo de antibióticos
El uso excesivo de antibióticos puede traer problemas. Los antibióticos pueden matar bacterias "sanas" en el aparato digestivo de las misma manera que matan las bacterias responsables de la infección del oído. La ausencia de bacterias sanas puede hacer más fácil que se asienten en el organismo bacterias que causan enfermedades y puedan provocar diarrea.
También, cuando se usan antibióticos a menudo, existe la probabilidad de que se desarrollen bacterias resistentes a sus efectos. Las infecciones causadas por bacterias resistentes pueden ser muy difíciles de tratar.
El médico decidirá cuál es el mejor tratamiento para el bebé. No prescribirá un antibiótico si considera que la infección está causada por un virus, dado que los antibióticos no tienen efectos contra los virus. Puede no prescribir un antibiótico si tiene una otitis media con derrame (que habitualmente no causa dolor) en vez de una otitis aguda. En la otitis media con derrame, el líquido del oído medio puede mantenerse durante semanas incluso luego de un tratamiento adecuado de la infección del oído.
Queridos padres, recuerden que si no comprenden por qué el pediatra no le prescribe un antibiótico para vuestro bebé con otitis, pregúntenselo, pero no le exijan que se lo de en forma innecesaria. Hay que trabajar en conjunto padres y pediatras para impedir el desarrollo de resistencia a los antibióticos.


¿Cuándo debo llamar al médico?

El bebé debe sentirse mejor a las 48 ó 72 horas después de comenzar a recibir el antibiótico. Si los síntomas como la fiebre, el dolor y la irritabilidad todavía están presentes luego de 3 días de medicación, te aconsejamos llamar al pediatra. El pediatra controlará al bebé varias veces hasta que todos los signos de la inflamación e infección hayan desaparecido. ¡No falten a ninguna de las citas!



Link: http://www.babysitio.com/bebe/salud_bebe_oido.php#ixzz2xCWNy5VV

viernes, 31 de enero de 2014

Curiosidades del recién nacido...

En esta oportunidad os comento una lista de curiosidades acerca de los más pequeñines de la casa, los bebés.



Los recién nacidos pueden llorar mucho, pero no echan ningún tipo de lágrimas. Esto es debido a la falta de humedad para lubricar y limpiar sus ojos, las lágrimas comienzan a aparecer a los 3 meses de edad aproximadamente.

Hasta los seis o siete meses, los bebés pueden respirar y tragar a la vez, los adultos, no. (de esa forma pueden tomar del pecho materno).

Nacen con el instinto de nadar y contener la respiración, pero pronto la pierden.

Los bebés respiran mucho más rápido que los adultos, de 30 a 50 veces por minuto en comparación a las 15 a 20 veces de un adulto.

Sus ojos se centran en un punto situado a unos ocho centímetros de distancia, para que el bebé pueda verte con claridad deberías de estar realmente cerca. Los bebés prefieren mirar líneas curvas en lugar de líneas rectas.

El pelo con el que nace el recién nacido pronto se caerá, para ser reemplazado por su cabello definitivo (que puede ser de un color totalmente diferente), alrededor de los seis meses.

Sea cual sea la fecha de nacimiento de tu hijo, compartirá el día de su cumpleaños con otros 9 millones de personas en el planeta.

Los recién nacidos pasan entre 15 y 20 horas al día durmiendo.

Los bebés tienen el sentido del olfato muy desarrollado. Nada más nacer los bebés pueden reconocer a su madre por su olor.

El bebé humano es el único ser vivo que sonríe intencionadamente a sus padres.

El pie del recién nacido viene a ser la tercera parte del pie que tendrá de adulto, y al año ya es casi la mitad.

En el primer año de la vida de tu bebé, se triplicará su peso, aumenta su longitud en un 50%, y su cerebro será el doble de su tamaño.


Fuente: http://mimitosdemama.es/

jueves, 10 de octubre de 2013

¿De qué no querés nunca olvidarte? (BigMami Blog)

En Bigmami blog, Cecilia una mamá real, escribió algunas cosas que no quiere olvidarse de su hijo... y vos que no queres nunca olvidarte?




#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que nos miramos a los ojos. De la emoción de verte por primera vez y sentir que te conocía desde siempre.
#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que me agarraste el pulgar con tus pequeñas manitos, y no me querías soltar.
#QueNuncaMeOlvide del tamaño de tus piecitos, tan chiquitos que podía esconderlos en mi mano.
#QueNuncaMeOlvide del olor a queso de tu cuello, y de las pelusas que quedaban entre tus rollitos.
#QueNuncaMeOlvide de esa vez que, mientras comías, te desprendiste del pezón para mirarme y con una sonrisa me hiciste saber que me lo agradecías.
#QueNuncaMeOlvide de esa noche que a las 3 de la mañana te despertaste inspirado y te sentaste en la cuna a cantar y conversar hasta que salió el sol.
#QueNuncaMeOlvide de tu primer resfrío. Dormí en un colchón en el piso junto a tu cuna, controlando que respiraras.
#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que probaste agua con gas, arrugaste tu nariz y tus ojos se pusieron chiquitos como dos rayitas.
#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que nos dormimos abrazados. Del ruido de tu respiración muy cerca de mi cara, y de tu boquita tan perfecta succionando por reflejo.
#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que descubriste la luna. Te quedaste fascinado observando a través de la ventana, y con tu dedito índice me mostraste tu descubrimiento.
#QueNuncaMeOlvide de tu primer berrinche, cuando después de una hora de juego te saqué de la hamaca para volver a casa.
#QueNuncaMeOlvide de esa vez que me agarraste la cara con tus manos con olor a galletita y me dijiste “Mamá”.
#QueNuncaMeOlvide de esa vez que apareciste todo mojado, y al seguirte descubrí que habías abierto las canillas del bidet.
#QueNuncaMeOlvide de tus carcajadas cada vez que jugamos a “pata sucia, ja, je, ji, jo, ju”.
#QueNuncaMeOlvide de todas las veces que me llamaste en la madrugada para que te tapara, o te trajera agua, o porque simplemente tenías miedo.
#QueNuncaMeOlvide de la primera vez que te senté a pensar en penitencia, y mientras tú hacías puchero, yo me mordía el labio para no reírme y comerte a besos.
#QueNuncaMeOlvide de cada uno de los días de tu vida, en los que me hiciste la Mamá más feliz del mundo.
Fuente: http://bigmamiblog.com/2013/10/08/quenuncameolvide/