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martes, 23 de septiembre de 2014

Un post-parto especial...

Parir siempre nos deja en medio de una vida que se parece poco a la que teníamos. Ser madre, a la vez que hace padre a nuestro hombre e implica un integrante nuevo en la familia, es una especie de conmoción general interna y externa.



EL TSO YUEH-TZU, que quiere decir "Hacer el mes", es el modo especial en que las madres chinas viven en la actualidad y, desde hace dos mil años, los treinta días que le siguen al parto. Todo se prepara para que en ese período la nueva madre se entregue al descanso, la buena alimentación, el cuidado de su cuerpo y el reconocimiento de su nuevo hijo. Sus familiares más directos, generalmente los abuelos del niño, se organizarán para asistir a la puérpera en todo lo necesario, a la vez que también utilizan este tiempo para adoptar con afecto al nuevo descendiente.

La madre y su bebé ocupan en la China, y especialmente en esta etapa, un lugar preponderante que a todos les es un honor cuidar; vienen desde lejos e invierten tiempo y dinero en este privilegiado tso yueh-tzu.

Si bien la mujer china trabaja mucho en su casa y queda en general relegada aún comiendo en ultimo término durante esta tradición todo cambia. Ella adquiere un protagonismo inusual y le es permitido olvidar por completo los quehaceres de la casa y alimentarse con los platos más sofisticados y costosos.

Si bien esta costumbre data de la disnastía Chin (221-206 a.C) actualmente se sigue practicando, aún en aquellas familias que no disponen de sus parientes o que los tienen en otras ciudades.

Para esto surgieron instituciones que reemplazan la ayuda familiar y ofrecen personal apropiado para cuidar a los bebés y a sus madres. El costo diario de estos lugares es altísimo, pero además de la habitación para la madre y otra para el niño ofrecen diferentes opciones de recreación como peluquería, masajes, charlas de preparación, entre otras.

Nutrirse para nutrir

La comida más común durante el tso yueh-tzu es el ma-yu chi (pollo con aceite de sésamo). A principios del siglo XX, durante el embarazo de la mujer, se criaban los pollos alimentados especialmente con granos de arroz remojados en licor kaoliang, para luego disponer de ellos durante el puerperio.

Las hortalizas están prohibidas y sólo se bebe vino de arroz, pues el agua está considerada altamente peligrosa. También se recomienda no bañarse ni lavarse el cabello durante toda la treintena.

No olvidemos que esta tradición es tan antigua que seguramente arrastra consigo conceptos que en ese momento podían significar peligros reales. El riego de vegetales, la higiene y la ingesta de agua con contaminación podían afectar la salud de la madre. El cumplimiento riguroso de esta serie de rituales le otorga a la reciente mamá un grado de tranquilidad que la acompaña en su nuevo camino.

Cómo lograr un post-parto especial

No crean que estoy delirando y que no sé que no estamos en la China y olvidé de pronto qué diferentes somos.

Traigo este ejemplo, que atesoro desde hace unos años y comparto con las futuras mamás en el momento de la reflexión de los cursos que coordino, porque creo podemos aprender muchísimo de él.

No se trata de que nuestra suegra se ponga a criar pollitos ni de que nos hagamos adictas al vino de arroz.

Tampoco se trata de que por un mes -como hacen las familias chinas más tradicionales- estemos confinadas en nuestra casa o aún más, en nuestro cuarto.

Se trata de imitar lo que tiene que ver con darse un tiempo.

Darse un tiempo es la clave de un post-parto "feliz" en un sentido amplio; respetar la transformación que el cuerpo atraviesa durante esta etapa, el cual debe recobrar la memoria de lo que ha sido y quedar en buen estado para criar al bebé y retomar el ritmo propio.

La vida espera que la mujer se ponga bien para estar a tono con todas las demandas que va a hacerle posteriormente.

Darse un tiempo y permitirse recibir ayuda.

Los seres queridos más cercanos, sobre todo las abuelas o alguna tía o amiga que ya hayan sido madres, pueden transformarse en la mano ideal que nos ayude a atravesar ese puente invisible que hay que pasar sí o sí, para transformarse de hija en mamá.

Abrirse a la colaboración de los demás, al consejo a la palabra que puedan acercarnos, es una buena alternativa si también podemos escucharnos; y si no tenemos familia o no nos es suficiente, siempre habrá profesionales dispuestos a ayudar.

Si no nos hacen ma yu chi, nos harán pastel de papas o en lugar de la sopa de melocotón nos darán malta o levadura de cerveza. Organicemos el post-parto con nuestros propios rituales. Nos ayudará a bajar la ansiedad que provoca la nueva experiencia. Creemos nuestro propio orden y nuestro propio menú.

Estemos por lo menos una semana en pijama, o con el camisón más cómodo que encontremos, no nos acicalemos para hacer sociales, ya va a haber tiempo para eso.

Imitemos un poco a los chinos en nuestro puerperio, escuchemos nuestras necesidades y las del bebé, concentrémonos en nosotros. Para todo lo demás tenemos la vida por delante.

Fuente: http://www.planetamama.com.ar/nota/un-post-parto-especial?page=full

martes, 29 de julio de 2014

Puerperio


Es la etapa en que el cuerpo de la mujer vuelve a su situación normal luego del embarazo. Todo el organismo vuelve a su regularidad, pero también pueden presentarse algunas molestias, como constipación y hemorroides.

El puerperio o cuarentena es el período que inmediatamente sigue al parto, y que se extiende el tiempo necesario (usualmente seis u ocho semanas) para que el cuerpo materno — incluyendo las hormonas y el aparato reproductor femenino — vuelva a las condiciones pre-gestacionales, aminorando las características adquiridas durante el embarazo.

En esta etapa también se incluye el período de las primeras dos horas después del parto, que recibe el nombre de postparto.

Clasificación del puerperio:
  • Puerperio inmediato: Primeras 24 horas.
  • Puerperio mediato: Desde el segundo día hasta el séptimo día.
  • Puerperio tardío: De los siete días hasta los 40 días.

Si los fenómenos se suceden naturalmente y sin alteraciones, el puerperio será normal o fisiológico, en caso contrario será irregular o patológico. Se trata de un periodo de tiempo muy importante, ya que es el momento de aparición de los factores que lideran las causas de mortalidad materna, como las hemorragias posparto, entre otras. Por ello, se acostumbra durante el puerperio tener controlados los parámetros vitales y la pérdida de sangre maternos.

El enfoque principal del cuidado durante el puerperio es asegurar que la madre sea saludable y esté en condiciones de cuidar de su recién nacido, equipada con la información que requiera para la lactancia materna, su salud reproductiva, planificación familiar y los ajustes relacionados a su vida.

Durante este período de transición biológica, el recién nacido pasa a su vez por un estado de adaptación extrauterina, una de las transiciones fisiológicas de mayor repercusión hasta la muerte.

La madre debe ser examinada en busca de lesiones del canal blando del parto y suturada de ser necesario. Es un período en el que es común la constipación y las hemorroides, por lo que se debe prestar atención a los síntomas que sugieran estas condiciones. Asimismo, la vejiga debe ser vigilada para prevenir una infección o detectar retención, y así cualquier otra patología que pueda ocurrir durante el puerperio, como el síndrome de Sheehan.

Durante el embarazo se crea una acumulación de agua en los tejidos, que es eliminada durante las primeras semanas de puerperio. Aumenta la eliminación de orina y sudor, a través de estos procesos se pierden cerca de dos litros y medio de agua.

La pérdida de agua, unida a la expulsión del contenido del útero, a la pérdida de sangre, a la involución del aparato reproductor y a la lactancia, determinan una disminución de peso en la mujer de cerca del 12,5 por ciento.

La frecuencia cardíaca, que había aumentado a causa del cansancio después del parto, vuelve a su estado normal; a veces el pulso incluso se ralentiza, esto recibe el nombre debradicardia puerperal y tiene que considerarse como una respuesta fisiológica del organismo. Las venas, que se habían debilitado y podían romperse con facilidad, recuperan su estado normal. Todavía serán dolorosos e hinchados los nódulos hemorroidales, que volverán a la normalidad durante la primera semana de puerperio.

La cantidad de hormonas estrógenas vuelve a la normalidad. La progesterona vuelve a los niveles normales después de cinco o seis días, y la gonadotropina coriónica desaparece de la sangre y de la orina después de seis días.

Las glándulas endocrinas vuelven a funcionar dentro de sus valores normales, después de la hiperactividad debida al embarazo. Enseguida después del parto, la hipófisis secreta en notable cantidad prolactina, que estimula la producción de leche.

El volumen del abdomen disminuye y eso facilita los movimientos del diafragma, permitiendo la respiración más amplia y más profunda. El estómago y el intestino pueden padecer una ligera dilatación, con una leve disminución de velocidad de la función digestiva.

El apetito al principio es escaso, mientras que aumenta la sensación de sed. Después, el apetito vuelve a su estado normal, más lento es el retorno de la actividad intestinal a sus niveles normales.

En los primeros días de puerperio, los riñones son sometidos a un notable esfuerzo. La vejiga, que había estado comprimida mucho tiempo y ha padecido una disminución en el tono de su musculatura, aumentará su capacidad, aunque su vaciado será difícil. El estancamiento de orina en la vejiga facilita la instalación de gérmenes, que provocan inflamación en la vejiga (3 por ciento de los casos).

La piel del abdomen queda flácida y propensa a la aparición de pliegues. La hiperpigmentación desaparece rápidamente (línea alba, rostro, genitales exteriores, cicatrices abdominales).

A causa de la sudoración abundante, es posible que se den fenómenos de irritación cutánea.

Después del parto puede aparecer un período de escalofríos, que puede ser intenso y durar algunos minutos, o bien fugaz y aparecer enseguida. La temperatura de la mujer durante el primer día puede elevarse (la axilar alcanza los 38°C). Si la temperatura supera los 38°C o dura más de 24 horas, hay que empezar a considerar eventuales complicaciones patológicas.

Durante el puerperio, las defensas inmunitarias disminuyen. Las mujeres que padezcan alguna enfermedad infecciosa sufren un empeoramiento después del parto.

El orificio del cuello del útero en las mujeres que han dado a luz sufre una modificación definitiva: de ser redondo se transforma en una hendidura dispuesta transversalmente. El fenómeno se debe a las pequeñas laceraciones producidas por el paso del feto. La distensión del ostio vaginal determina la desaparición de toda huella del himen. Sólo quedan pequeños restos carnosos, las llamadas carúnculas mirtiformes.

Los genitales vuelven a un nivel primitivo, el que tenían antes del principio del embarazo.

El útero, que durante la gestación aumentó de tamaño entre 30 y 40 veces, vuelve a sus condiciones normales, por un proceso llamado involución uterina. Al principio del puerperio tiene unos 20 cm de largo, 12 cm de ancho y un espesor de 8-9 cm. El espesor de la pared del cuerpo es de 4-5 cm. Después de pocas horas del parto, el fondo del útero sube al nivel del ombligo, para volver a bajar a su posición normal después de algunos días.

La involución del cuerpo del útero afecta a todos los niveles:
El peritoneo se dispone en pliegues que, sucesivamente, desaparecen;
La musculatura se reduce considerablemente, gran parte de las fibras musculares formadas a causa del embarazo desaparecen y las restantes vuelven a sus dimensiones normales;
También el tejido conectivo vuelve a la normalidad.

Los productos de la destrucción de las fibras musculares se eliminan con la orina, que aumenta su contenido en nitrógeno. La separación de la placenta y las membranas ovulares crean en la cavidad uterina una gran llaga. La cavidad también contiene coágulos de sangre y fragmentos de decidua, que serán eliminados en dos o tres días.

Los productos eliminados durante el puerperio se llaman loquios. En los primeros tres días, los loquios están constituidos por sangre y vernix caseosa (loquios sanguíneos o rojos). En el cuarto y en el quinto día la cavidad del útero es invadida por gérmenes, que determinan un aflujo de leucocitos. En este período los loquios están constituidos por glóbulos blancos y gérmenes (loquios suero-sanguíneos). A finales de la primera semana, la cavidad uterina aparece limpiada por el material necrótico, se inicia así la regeneración del endometrio y los loquios adquieren un aspecto opalescente (loquios serosos). La regeneración se extiende gradualmente. Los loquios disminuyen de intensidad, adquiriendo una textura más densa y un color blanquecino-amarillento (loquios blancos) y desaparecen a la tercera semana de puerperio.

Al término del parto, el cuello uterino no se distingue del cuerpo uterino. Después de un día, el cuello se ha reconstituido, pero el canal se ha dilatado, lo que permite el paso de gérmenes. Sólo después de un mes del parto el canal cervical vuelve a sus dimensiones originales.

El cuerpo lúteo gravídico en los ovarios desaparece. El sistema hormonal vuelve gradualmente a las condiciones que permiten una nueva ovulación.
El período de reanudación de la ovulación y, consecuentemente, de la menstruación, varía notablemente:
  • En la mujer que no amamanta, después de unos 40 días (75 por ciento de los casos)
  • En la mujer que amamanta, experimenta un retraso (amenorrea de la lactancia) variable (25 por ciento de los casos), que puede durar toda la lactancia; raras veces también puede durar más allá del destete, a causa de un hiperinvolución del útero.

La vagina retoma las condiciones normales en unos diez días. Los pliegues de la mucosa disminuyen y las paredes vaginales son más lisas.

Pueden considerarse fenómenos patológicos del puerperio infecciones que se pueden manifestar localmente o en las mamas. Otro carácter patológico posible son las hemorragias, que pueden poner en riesgo la vida de la paciente. Para no tener una excesiva pérdida de ésta, en esta fase es fundamental que el útero esté bien contraído; de este modo los vasos presentes en la zona de inserción placentaria se "comprimen" y se evita, de ésta manera, el derrame de sangre. Después de las primeras dos horas del parto vuelven los mecanismos normales de coagulación que determinan la formación de fibrina en la zona de inserción placentaria, y por este motivo las hemorragias son más raras.

Ciertas patologías afectan al útero, que van ligadas a una atonía muscular o a la inversión completa y topográfica del útero, y pueden ir acompañadas de derrames totales o parciales de líquido; también son posibles las laceraciones del órgano.

Otros problemas ligados al puerperio son la flebitis, la septicemia, la infección vulvo-vaginal, entre otras.

Fuente: facemama.com

lunes, 19 de mayo de 2014

La recuperación posparto. Qué es normal y que no.


El puerperio o los 40 días posteriores al parto pueden volverse difíciles e incómodos cuando los cuidados de recuperación no son adecuados o cuando surgen complicaciones que se confunden con los síntomas propios de este periodo. Para evitarlo, te decimos qué esperar en estos días.
Lo normal después del parto natural
  • Debilidad o fatiga en las primeras 72 horas
  • Dolor abdominal como si hubieras hecho ejercicio o tuvieras cólicos menstruales
  • Inflamación en la región baja de la pelvis
  • Molestias para evacuar y orinar
  • Dolor y congestión mamaria y fiebre secundaria
  • Edema de las piernas o hinchazón
  • Sangrado transvaginal sin coágulos
Tras la cesárea 
  • Malestar en la región de la herida que siempre deberá ser tolerable o manejable 
  • Dolor abdominal parecido a cólicos
  • Apariencia roja o con secreciones amarillas, (es una reacción a los materiales de sutura)
  • Sangrado transvaginal menor 
  • Distensión abdominal que desaparece durante las primeras 8 horas
  • Congestión y dolor mamario
Lo que debes informar de inmediato a tu ginecólogo
  • Sangrado con coágulos, sobre todo en las primeras 8 horas 
  • Salida de orina o materia fecal de manera involuntaria
  • Fiebre persistente, sobre todo si han pasado más de 48 horas después del nacimiento 
  • Salida de sangre por la vagina con olor desagradable o color amarillento
  • Enrojecimiento más allá de los bordes de la herida 
  • Dolor al ejercer presión en los bordes laterales de la lesión
  • Ausencia de evacuaciones 48 horas después del nacimiento 
  • Mareos o náusea al momento de levantarte
  • Dolencia o sangrado al evacuar 
  • Edema o hinchazón de piernas con dolor de cabeza, mareo, náusea, zumbido de oídos o fosfenos (luces repentinas parecidas a un flash)
  • Tristeza constante o depresión
Recuerda que este es un lapso de descubrimiento y aprendizaje en el cual podrán presentarse distintos escenarios pero que con el conocimiento adecuado, serás capaz de superar antes de lo que te imaginas.