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miércoles, 15 de octubre de 2014

Recuperación postparto


Recuperación postparto

A veces las madres no están bien informadas de lo que ocurre después del nacimiento y se alarman de situaciones que son completamente normales después del parto. A continuación te explicamos cuáles son las situaciones que vas a experimentar mientras te recuperas del parto y del embarazo.

Hemorragia vaginal


Es normal que durante las primeras horas posteriores al parto haya una hemorragia vaginal importante, acompañada de coágulos. Es un sangrado mucho más abundante que el de la menstruación y que al levantarte seguramente correrá por tus piernas. Esta hemorragia se llama loquios y es provocada por la separación de la placenta de la pared uterina. Esta separación deja una zona sangrante que inicialmente se va cerrando como consecuencia de las contracciones uterinas del postparto inmediato y luego por la liberación de oxitocina que se produce por el proceso de amamantamiento. Las pérdidas son rojas durante los primeros 3 a 4 días y luego van tornándose más amarronadas. Persisten en total por un período de aproximadamente 40 días y durante este período deberás utilizar solamente apósitos externos, nunca tampones vaginales.

Cansancio extremo 

Seguramente, durante los primeros días también te sentirás físicamente agotada, el trabajo de parto es un "trabajo" muy intenso y después del parto, el bebé recién nacido te ocupará muchas horas del día, lo que hará muy difícil que tus horas de sueño sean de más de 3 ó 4 horas seguidas.

Hematomas en el rostro

El esfuerzo de pujar por un rato largo en el parto puede dejar algunas marcas transitorias en tu rostro, como pequeños hematomas en las conjuntivas o en la zona de las mejillas. No te alarmes ya que desaparecerán en 24 horas.

Dolores

Luego del parto seguramente te sentirás muy dolorida y serán varias las zonas afectadas. A continuación explicaremos cada una de ellas:

La incisión de la episiotomía o cesárea

La zona de la episiotomía o de la incisión de la cesárea también es dolorosa en las primeras horas. Te aconsejamos aceptar todos los analgésicos que te ofrezcan. El hielo local es un analgésico muy potente. Úsalo todo el tiempo que sea necesario.

Los músculos del canal del parto

En los partos vaginales, la distensión de los músculos del canal del parto suelen dejar pequeñas laceraciones que pueden llegar a ser molestas. Los analgésicos también ayudan a que estas molestias se alivien.

Contracciones postparto 

Seguramente habrás oído hablar de las "contracciones del postparto", o de los "entuertos". Son contracciones muy potentes que hacen que el útero se retraiga, evitando de esta forma hemorragias importantes. Son dolorosas en las mujeres que han tenido más de un parto, debido a que el útero es más fibroso y más sensible al dolor. Molestan solamente durante los primeros dos o tres días y generalmente son concomitantes con el amamantamiento. La succión del bebé provoca la liberación de una hormona llamada oxitocina que provoca las contracciones. Este mecanismo también ayuda a que el útero vuelva a tener el tamaño normal previo a la gestación. También una bolsa de hielo en la zona supra-púbica alivia estas molestias.

Zona perineal

Los dolores en la zona perineal son frecuentes, incluso en las mujeres que no hayan tenido episiotomía. Un bebé con un peso promedio de 3.400 gramos no pasa "desapercibido" por el canal de parto. Aunque no haya episiotomía, el estiramiento muscular y de la mucosa vaginal sensibiliza la zona y por algunos días se siente un cierto malestar en esa región.

Episiotomía

Cuando hubo episiotomía, como consecuencia de la misma hay dolor. Es una herida que está en proceso de curación y en una zona molesta, de roce constante. Piensa que al caminar se roza con la pierna opuesta, y no se puede estar sin caminar por muchas horas seguidas.

El proceso de cicatrización es de aproximadamente 10 días. Durante los días de la internación una enfermera controlará que el proceso sea el normal y que no haya signos de inflamación importante o de infección.

Cambia los apósitos por lo menos cada 4 horas. Remueve los apósitos de adelante hacia atrás, para evitar el contacto de gérmenes anales con la vagina. Higienízate con jabones neutros tres o cuatro veces al día. Seca la zona con apósitos o con secador de pelo (no muy caliente). El hielo local es muy beneficioso cuando hay dolor en la zona.

Para sentarte, puedes utilizar unos almohadones especiales que tienen una zona central hueca como para no apoyar la zona de la episiotomía. Recuerda de realizar los ejercicios de Kegel, para mejorar la musculatura del periné y la circulación local. Esto favorecerá el proceso de cicatrización.

Dificultad para orinar

En las primeras horas del parto a veces es dificultoso orinar. Pueden sentirse ganas incontenibles y que no puedas hacerlo o ardor en las primeras micciones. Existen varias razones para que esto suceda que explicaremos a continuación.

La vejiga vuelve a su tamaño habitual

La capacidad de la vejiga vuelve a lo normal después del parto, porque ya no está la cabecita del bebé que impide su expansión normal.

La vejiga está traumatizada

La vejiga puede estar traumatizada por el parto por la presión ejercida por la cabecita del bebé y puede quedar paralizada por algunas horas. Puede estar llena de orina y tal vez no sientas la necesidad de orinar.

La vejiga esta sensibilizada por la anestesia

También la anestesia puede disminuir la sensibilidad de la vejiga.

El dolor perineal impide la evacuación de la vejiga

El dolor perineal puede provocar un espasmo en la uretra que no permite la evacuación de la vejiga.

Es esencial que se vacíe la vejiga en las primeras 6 u 8 horas después del parto. De no poder hacerlo, pueden aparecer complicaciones. La vejiga repleta de orina a veces dificulta la salida normal de la sangre loquial, que se va reteniendo dentro del útero y puede ser causa de hemorragias importantes. Además puede ser causa de infecciones urinarias. Pero no te preocupes ya que la enfermera se encargará de preguntarte en las primeras horas acerca de tus ganas de orinar.

Si no sientes la sensación espontáneamente puedes intentar caminar un poco, siempre y cuando estés en condiciones de hacerlo y si tu médico te autoriza. En caso de no poder caminar, la enfermera te colocará un urinal en la cama. Siéntate sobre él e inténtalo. También puedes pedirle a la enfermera que te higienice con agua tibia. Esto provoca un reflejo de micción que te ayudará mucho. Aprovecha para que te explique como realizar la higiene del periné.

Estas molestias urinarias desaparecen espontáneamente en 24 horas. Recuerda también que es muy importante en los primeros días del postparto ingerir cantidades abundantes de líquidos. Te ayudarán para la formación de la leche y además para formar mayor cantidad de orina, importante para prevenir infecciones del tracto urinario.

Dificultad en la evacuación intestinal

En algún momento del postparto hay que evacuar los intestinos. Muchas mujeres tienen pánico de que pueda provocar dolor o que salten los puntos de la episiotomía. No te preocupes que no va a suceder ya que son dos órganos distintos: la vagina y el recto.

Existen factores que dificultan la evacuación intestinal. Los músculos abdominales distendidos por el embarazo, no tienen la fuerza propulsora habitual, además seguramente se ha vaciado el recto previo o durante el parto y por consiguiente no podrás evacuar.

Puedes tomarte unos días si quieres. Mientras tanto, trata de ingerir bebidas y comidas que estimulen el movimiento intestinal. Elige cereales, frutas, verduras y compotas de frutas. Realiza caminatas en cuanto te sea posible, esto provocará una normalización de tus intestinos. No es necesario una maratón, solo pequeñas caminatas.

Si hay hemorroides, puedes aliviarlas con cremas o supositorios especiales. Las compresas con sustancias antiinflamatorias como el hamammelis pueden también calmarlas. La normalización de los intestinos será el mejor tratamiento de las hemorroides.

Fuente: babysitio.com

martes, 23 de septiembre de 2014

Un post-parto especial...

Parir siempre nos deja en medio de una vida que se parece poco a la que teníamos. Ser madre, a la vez que hace padre a nuestro hombre e implica un integrante nuevo en la familia, es una especie de conmoción general interna y externa.



EL TSO YUEH-TZU, que quiere decir "Hacer el mes", es el modo especial en que las madres chinas viven en la actualidad y, desde hace dos mil años, los treinta días que le siguen al parto. Todo se prepara para que en ese período la nueva madre se entregue al descanso, la buena alimentación, el cuidado de su cuerpo y el reconocimiento de su nuevo hijo. Sus familiares más directos, generalmente los abuelos del niño, se organizarán para asistir a la puérpera en todo lo necesario, a la vez que también utilizan este tiempo para adoptar con afecto al nuevo descendiente.

La madre y su bebé ocupan en la China, y especialmente en esta etapa, un lugar preponderante que a todos les es un honor cuidar; vienen desde lejos e invierten tiempo y dinero en este privilegiado tso yueh-tzu.

Si bien la mujer china trabaja mucho en su casa y queda en general relegada aún comiendo en ultimo término durante esta tradición todo cambia. Ella adquiere un protagonismo inusual y le es permitido olvidar por completo los quehaceres de la casa y alimentarse con los platos más sofisticados y costosos.

Si bien esta costumbre data de la disnastía Chin (221-206 a.C) actualmente se sigue practicando, aún en aquellas familias que no disponen de sus parientes o que los tienen en otras ciudades.

Para esto surgieron instituciones que reemplazan la ayuda familiar y ofrecen personal apropiado para cuidar a los bebés y a sus madres. El costo diario de estos lugares es altísimo, pero además de la habitación para la madre y otra para el niño ofrecen diferentes opciones de recreación como peluquería, masajes, charlas de preparación, entre otras.

Nutrirse para nutrir

La comida más común durante el tso yueh-tzu es el ma-yu chi (pollo con aceite de sésamo). A principios del siglo XX, durante el embarazo de la mujer, se criaban los pollos alimentados especialmente con granos de arroz remojados en licor kaoliang, para luego disponer de ellos durante el puerperio.

Las hortalizas están prohibidas y sólo se bebe vino de arroz, pues el agua está considerada altamente peligrosa. También se recomienda no bañarse ni lavarse el cabello durante toda la treintena.

No olvidemos que esta tradición es tan antigua que seguramente arrastra consigo conceptos que en ese momento podían significar peligros reales. El riego de vegetales, la higiene y la ingesta de agua con contaminación podían afectar la salud de la madre. El cumplimiento riguroso de esta serie de rituales le otorga a la reciente mamá un grado de tranquilidad que la acompaña en su nuevo camino.

Cómo lograr un post-parto especial

No crean que estoy delirando y que no sé que no estamos en la China y olvidé de pronto qué diferentes somos.

Traigo este ejemplo, que atesoro desde hace unos años y comparto con las futuras mamás en el momento de la reflexión de los cursos que coordino, porque creo podemos aprender muchísimo de él.

No se trata de que nuestra suegra se ponga a criar pollitos ni de que nos hagamos adictas al vino de arroz.

Tampoco se trata de que por un mes -como hacen las familias chinas más tradicionales- estemos confinadas en nuestra casa o aún más, en nuestro cuarto.

Se trata de imitar lo que tiene que ver con darse un tiempo.

Darse un tiempo es la clave de un post-parto "feliz" en un sentido amplio; respetar la transformación que el cuerpo atraviesa durante esta etapa, el cual debe recobrar la memoria de lo que ha sido y quedar en buen estado para criar al bebé y retomar el ritmo propio.

La vida espera que la mujer se ponga bien para estar a tono con todas las demandas que va a hacerle posteriormente.

Darse un tiempo y permitirse recibir ayuda.

Los seres queridos más cercanos, sobre todo las abuelas o alguna tía o amiga que ya hayan sido madres, pueden transformarse en la mano ideal que nos ayude a atravesar ese puente invisible que hay que pasar sí o sí, para transformarse de hija en mamá.

Abrirse a la colaboración de los demás, al consejo a la palabra que puedan acercarnos, es una buena alternativa si también podemos escucharnos; y si no tenemos familia o no nos es suficiente, siempre habrá profesionales dispuestos a ayudar.

Si no nos hacen ma yu chi, nos harán pastel de papas o en lugar de la sopa de melocotón nos darán malta o levadura de cerveza. Organicemos el post-parto con nuestros propios rituales. Nos ayudará a bajar la ansiedad que provoca la nueva experiencia. Creemos nuestro propio orden y nuestro propio menú.

Estemos por lo menos una semana en pijama, o con el camisón más cómodo que encontremos, no nos acicalemos para hacer sociales, ya va a haber tiempo para eso.

Imitemos un poco a los chinos en nuestro puerperio, escuchemos nuestras necesidades y las del bebé, concentrémonos en nosotros. Para todo lo demás tenemos la vida por delante.

Fuente: http://www.planetamama.com.ar/nota/un-post-parto-especial?page=full

lunes, 19 de mayo de 2014

La recuperación posparto. Qué es normal y que no.


El puerperio o los 40 días posteriores al parto pueden volverse difíciles e incómodos cuando los cuidados de recuperación no son adecuados o cuando surgen complicaciones que se confunden con los síntomas propios de este periodo. Para evitarlo, te decimos qué esperar en estos días.
Lo normal después del parto natural
  • Debilidad o fatiga en las primeras 72 horas
  • Dolor abdominal como si hubieras hecho ejercicio o tuvieras cólicos menstruales
  • Inflamación en la región baja de la pelvis
  • Molestias para evacuar y orinar
  • Dolor y congestión mamaria y fiebre secundaria
  • Edema de las piernas o hinchazón
  • Sangrado transvaginal sin coágulos
Tras la cesárea 
  • Malestar en la región de la herida que siempre deberá ser tolerable o manejable 
  • Dolor abdominal parecido a cólicos
  • Apariencia roja o con secreciones amarillas, (es una reacción a los materiales de sutura)
  • Sangrado transvaginal menor 
  • Distensión abdominal que desaparece durante las primeras 8 horas
  • Congestión y dolor mamario
Lo que debes informar de inmediato a tu ginecólogo
  • Sangrado con coágulos, sobre todo en las primeras 8 horas 
  • Salida de orina o materia fecal de manera involuntaria
  • Fiebre persistente, sobre todo si han pasado más de 48 horas después del nacimiento 
  • Salida de sangre por la vagina con olor desagradable o color amarillento
  • Enrojecimiento más allá de los bordes de la herida 
  • Dolor al ejercer presión en los bordes laterales de la lesión
  • Ausencia de evacuaciones 48 horas después del nacimiento 
  • Mareos o náusea al momento de levantarte
  • Dolencia o sangrado al evacuar 
  • Edema o hinchazón de piernas con dolor de cabeza, mareo, náusea, zumbido de oídos o fosfenos (luces repentinas parecidas a un flash)
  • Tristeza constante o depresión
Recuerda que este es un lapso de descubrimiento y aprendizaje en el cual podrán presentarse distintos escenarios pero que con el conocimiento adecuado, serás capaz de superar antes de lo que te imaginas. 

jueves, 3 de octubre de 2013

Lactancia y deporte: ¿es bueno o malo?

¿Das el pecho a tu bebé y te preocupa saber si el ejercicio físico es perjudicial para la calidad de la leche? Te damos las respuestas.

​¿Estás dando el pecho y te preguntas si hacer deporte podría perjudicar la lactancia materna?



La actividad física y la lactancia materna son totalmente compatibles, siempre y cuando el deporte se practique de forma moderada y suave. El ejercicio escogido mientras se está dando el pecho no debe ser estresante ni demasiado intenso. Las actividades aeróbicas y suaves, como la natación, los paseos o la bicicleta son las más idóneas para practicar durante la lactancia, ya que la calma y la relajación mejoran la lactación.

La producción de leche materna no tiene por qué verse afectada por tu actividad física. Sólo debes tener en cuenta que, si el ejercicio que realizas es muy intenso, es posible que tu cuerpo empiece a generar una mayor cantidad de ácido láctico.
En este caso, el único cambio que notará el bebé es que la leche tiene un sabor menos agradable. El ácido láctico no es tóxico y no causa ningún tipo de daño en la salud del pequeño. Si quieres que el bebé no note este cambio en el sabor de la leche, la solución es bien sencilla: extraer la leche antes de realizar la actividad física.

Por tanto, el deporte es una buena opción para conseguir recuperar la línea. Eso sí, deberás esperar a que el ginecólogo te indique que puedes empezar a practicar alguna actividad deportiva. La rutina de ejercicio te ayudará a recuperarte más rápidamente del parto, ya que tonifica los músculos, los abdominales y los pectorales.


Recuerda que, en el posparto, si lo quieres es recuperar tu línea, es más aconsejable realizar una actividad física moderada, pero nunca optar por una dieta hipocalórica. Tienes que tener en cuenta que debes mantener una alimentación equilibrada, ya que necesitas todos los nutrientes y un aporte de unas 400-500 calorías más al día, para producir una leche lo suficientemente nutritiva para tu hijo.