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martes, 6 de mayo de 2014

El sexo del bebé


Hace años, el sexo del bebé era una incógnita hasta el día del parto. Hoy se conoce fácilmente gracias a los avances médicos. Pero aún así, saber si va a ser niño o niña es uno de los aspectos que más ilusión despiertan durante el embarazo.

¿Se puede influir en el sexo del futuro bebé?

Muchas veces los deseos de los padres se cumplen, otras no hay tanta suerte, si es que se puede llamar así al hecho de no tener un hijo del sexo deseado. Lo que importa, en definitiva, es que venga sano, y en eso coinciden todos los padres.

¿Cuándo se puede saber?

A partir de la semana 20ª de embarazo los genitales del feto están totalmente formados y ya pueden distinguirse con total claridad en una ecografía (a veces, incluso antes). Si es un niño se pueden apreciar las bolsas escrotales (donde se ubican los testículos) y el pene. El sexo femenino se determina por la ausencia de órganos masculinos y en ocasiones, incluso pueden verse los labios mayores.

¿Por qué a veces no se distingue con la ecografía?

Porque el feto se encuentra en una posición que impide al ecógrafo apreciar la zona genital con nitidez. Por eso, cuando hay dudas el especialista prefiere no decir nada para que no haya error.
¿Qué otras pruebas determinan el sexo con fiabilidad?

La ecografía suele ser muy fiable. Solo tiene un margen de error del 5%, y casi siempre debido a que el feto no se deja ver bien. La amniocentesis lo determina con toda seguridad, pero es una prueba invasiva que sólo está indicada cuando existe riesgo de que el bebé tenga alteraciones cromosómicas.

Al realizar un estudio completo de sus cromosomas para detectar posibles anomalías, se descubren los que determinan el sexo del bebé, pero la prueba nunca se realiza con este único objetivo, ni mucho menos para satisfacer la curiosidad de los padres.

¿En qué momento se define el sexo del embrión?

El sexo de una persona queda determinado ya en la concepción, aunque su diferenciación se produce entre siete y nueve semanas después.

La naturaleza siempre tiende a crear embriones femeninos. Durante las primeras semanas de la gestación los órganos sexuales del embrión no están aún diferenciados. Cuando un espermatozoide con cromosoma X fecunda el óvulo, el proceso diferenciador lleva «por defecto» al desarrollo de un cerebro y órganos genitales femeninos (útero, ovarios, etc.).

Sin embargo, cuando el espermatozoide lleva el cromosoma Y, este da una orden específica para que ese proceso natural se altere y comience la formación de los testículos. Estos, a su vez, activan una serie de hormonas (la antimulleriana y la testosterona), que inhiben definitivamente el desarrollo de los genitales y el cerebro femeninos y hacen que el embrión se convierta en varón.

¿Hay predisposición genética para tener varones o mujeres?

En algunas familias predominan las hijas y en otras los hijos. Esto puede llevar a pensar que la descendencia de solo un sexo viene determinada genéticamente. Sin embargo, los expertos afirman que depende del azar.

Lo que sí se ha comprobado es que, en casos muy excepcionales, algunas familias son portadoras de síndromes letales para un determinado sexo (normalmente masculino), que puede trasmitirse o no. El embrión afectado no suele sobrevivir y por ello se reducen las posibilidades de tener hijos de ese sexo.

¿Es posible elegir el sexo mediante manipulación genética?

En España está permitido elegir el sexo del embrión solamente con fines terapéuticos, es decir, para evitar que los padres trasmitan una enfermedad letal o grave para el feto, como por ejemplo la hemofilia o la distrofia muscular de Duchenne (entre otras muchas).

Existen dos técnicas: la selección de espermatozoides y el diagnóstico genético preimplantacional.
La selección de espermatozoides se realiza antes de la concepción. Se eligen los espermatozoides que llevan el cromosoma X o el Y, y se fertiliza el óvulo con el que interesa, mediante inseminación artificial.

El diagnóstico genético preimplantacionalrequiere que la pareja se someta a una fecundación in vitro. Se extraen dos células de los embriones obtenidos y se analiza su componente sexual (mediante una técnica denominada FISH), para diferenciar los que son XX o XY. Una vez identificados, se implanta en el útero el embrión del sexo que no esté afectado por la enfermedad.

Ambas técnicas son manipulaciones de estructuras muy sensibles y por el riesgo que puede conllevar para el futuro bebé deben realizarse únicamente en casos de riesgo genético grave.

Fuente: http://www.serpadres.es/

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La posición del bebé en el embarazo!

La posición en la que se coloca el bebé semanas antes del parto es importante porque de ella depende, en muchos casos, el tipo de parto que se va a tener. ¿En qué posiciones se puede poner un bebé antes del parto? ¿Cómo me doy cuenta de que el bebé se encajó? ¿Qué es la posición de nalgas? ¿Puedo ayudar a que el bebé se encaje en la posición más conveniente? Encontrá todas las respuestas en esta nota:



¿En qué posiciones se puede poner un bebé antes del parto?
Alrededor de la semana 34 el bebé se coloca en una posición que suele ser la definitiva antes del parto. Puede pasar, sobre todo en mujeres que ya tuvieron hijos, que esta posición cambie días antes del parto, aunque es raro que esto ocurra.

La posición más común en la que se coloca el feto antes de nacer es cabeza abajo con la coronilla encajada en la pelvis de la futura mamá y con su columna vertebral mirando hacia el abdomen de la madre. Esta posición se denomina cefálica o anterior y es la más conveniente para un parto vaginal ya que facilita la salida del bebé por el canal de parto.

También puede ocurrir que el bebé se coloque hacia abajo pero con su columna vertebral apoyada sobre la de la madre, haciendo que, en vez de la coronilla, su frente o su cara queden en la pelvis. Esta posición se llama “posterior” y puede hacer que el parto sea más lento -ya que en esta posición al bebé le cuesta más descender por el canal de parto- o que determine la necesidad de hacer un parto por cesárea.

Aunque suele ocurrir en un porcentaje bajo de casos, otra de las posiciones en la que se puede colocar el bebé es “de nalgas” hacia el canal de parto. Cuando esto ocurre, según el caso, el obstetra puede tratar de acomodar al bebé o puede llegar a sugerir un parto por cesárea.

La posición oblicua o transversal, también rara sobre todo en primerizas, puede determinar un embarazo por cesárea. En esta posición el bebé se encuentra acostado sobre su espalda o vientre, como acunado por la pelvis de la mamá y con su cabeza del lado izquierdo o derecho del abdomen materno, presentando hacia el canal de parto el hombro, el tronco o el brazo.


¿Cómo me doy cuenta de que el bebé se encajó?
La embarazada puede llegar a darse cuenta de que su bebé se encajó porque su panza descendió y se inclinó hacia delante, o por la presión notable sobre la pelvis. Si bien hay embarazadas que pueden no sentirlo, esto no significa que el bebé no se haya encajado.

El médico es el encargado de confirmar la posición del bebé a partir de un examen físico que puede ser palpación del abdomen de la embarazada o a través de una ecografía.


¿En qué momento del embarazo el bebé se coloca en la posición para el parto?

Si bien los bebés están en continuo movimiento, hacia el final de la gestación se mueven menos debido a que ya no tienen tanto lugar para hacerlo.

Por lo general, cerca de la semana 34 de embarazo, el bebé suele colocarse en la posición definitiva hasta el momento del nacimiento, aunque hay bebés que pueden cambiar hasta unos días antes del parto, sobre todo en mamás que han tenido varios hijos.



Fuente: planetamama.com.ar