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martes, 18 de febrero de 2014

El sueño del niño de 1 a 3 años...

En general, al cumplir el año, el sueño del bebé ya está consolidado y suele dormir toda la noche. No obstante, existen situaciones que pueden alterar su descanso. ¿Cuáles son?



¿Qué hacer si el niño está inquieto y se inventa mil excusas con tal de no irse a la cama?

Uno de los errores más frecuentes es pretender que el niño interrumpa el juego de repente y se prepare para el sueño sin rebelarse o tratar de “zafarse”. Es importante realizar un ritual antes de que se vaya a dormir, así como adaptarnos a sus ritmos, y no basarnos sólo en nuestras necesidades. Si el papá llega tarde y juega con el niño, no se puede pretender que, al cabo de unos minutos, el niño se ponga a dormir. Cuanto más cansados están los niños, más irritables y reacios a irse a la cama se muestran. Es importante mantener un horario fijo para ir a la cama, así como atenuar los ruidos y bajar las luces de casa, creando un clima adecuado para la noche. El niño sabe que sus papás no van a dormir al mismo tiempo que ellos, y sienten curiosidad por saber qué hacen. Debemos hacerles entender que, también para los mayores, la noche es un momento de descanso y de quietud. Asimismo, es importante llevar a cabo un ritual. Por ejemplo: lavarse los dientes, ponerse el pijama, ir a la cama y leer un cuento con mamá o papá.

Cuando el niño está enfermo, ¿puede dormir con los papás? Así, él se siente más seguro y, para nosotros, es más fácil cuidarle.
El niño enfermo siempre siente la necesidad de la cercanía de sus papás. Si manifiesta el deseo de dormir con los papás, no hay motivo para negárselo. Sólo hay que tener cuidado con el sobrecalentamiento. Un niño que tiene fiebre debe mantenerse fresco, y no demasiado abrigado.

Pesadillas y terrores nocturnos: ¿cómo tranquilizarle?
El niño se despierta presa del pánico, con evidentes signos de estrés (taquicardia y sudoración) y, a menudo, explica su pesadilla de forma precisa. Lo mejor es escucharle, estar junto a él y mimarle hasta que se tranquilice y vuelva a dormir tranquilo. Posteriormente, si el episodio se repite con frecuencia, es bueno investigar las causas de su malestar. Los terrores nocturnos, en general, afectan a los niños de entre dos y siete años: el pequeño grita y llora desesperado, tiene los ojos abiertos, pero no parece ver a nadie, aunque esté a su lado; no responde si se le llama y no se calma con nada, a veces, incluso durante varios minutos. Se trata de un trastorno de la fase del despertar en la que el pequeño parece estar despierto, pero no lo está completamente: no se puede hacer otra cosa que permanecer junto a él hasta que se le pase. En general, los episodios desaparecen con el crecimiento.

Fuente: mibebeyyo.com

jueves, 5 de diciembre de 2013

El sueño y descanso del bebé...

Si el bebé no puede dormir bien puede ser complicado para todos, sobre todo los primeros meses. En este artículo les dejamos información útil sobre el sueño del bebé, además de algunos trucos para ayudarle a dormir mejor.



Motivos por los que el bebé no consigue dormir

Es completamente sano y natural que los bebés se despierten a menudo durante la noche, de hecho este fenómeno tiene una sencilla explicación biológica; están preparados para despertarse con más facilidad, por lo que sus fases de sueño son distintas a las de los adultos. Al nacer los pequeños necesitan despertarse cada tres o cuatro horas para alimentarse; además, así avisan a sus padres si se encuentran sucios, se sienten mal o simplemente tienen miedo.

Algunas de las razones más habituales por las que los pequeños no consiguen dormir son estas:

-Sueño no regulado en los primeros meses: Hasta aproximadamente el segundo mes los pequeños no distinguen entre el día y la noche, por lo que distribuyen su horario de sueño indistintamente. Los bebés aprenden a distinguirlo al cabo de unas cuantas semanas, estando ya bien regulado hacia el cuarto mes.

-Alteración del sueño por el aprendizaje: Cuando el bebé está aprendiendo una nueva habilidad, tal y como pudieran ser sentarse o ponerse en pie, su ritmo de sueño se altera. Por ejemplo, a los 6 meses los niños adquieren el resto de las fases del sueño de las que carecen (al nacer tienen sólo dos de las cuatro que hay); aprender a dominarlas suele incrementar sus despertares. Se trata de algo completamente natural que pasará una vez que el bebé haya aprendido a controlar esa nueva habilidad.

-Angustia de la separación: Sobre los 8 meses el bebé empieza a ser consciente de su existencia como un ser independiente a la figura de su madre, por lo que entra en una etapa miedosa que repercutirá en su sueño. Se trata de algo pasajero, por lo que es conveniente darle el cariño y la seguridad que pide para que no se sienta solo.



-Cambios en la vida cotidiana: Del mismo modo que crece, el bebé tiene la confianza en desarrollo. Por eso cualquier cambio en su pequeño mundo le afecta mucho más y puede ser una de las razones de su insomnio. Puede ocurrir simplemente por empezar en la guardería o con una niñera, esta reacción es natural y desaparecerá cuando el bebé se adapte a su nueva situación.

-Enfermedades y otras molestias: resfriados, nacimiento de los dientes, una erupción provocada por los pañales, infecciones de distinto tipo, cólicos… Todas estas molestias son normales en los primeros meses, pero es importante que el niño se despierte para avisar de su dolor a sus padres.

-Otros motivos: Hay casos en los que el bebé sólo consigue dormirse a horas más tardías de lo conveniente, y otros en los que el pequeño, nada más sentirse en la cuna, rompe a llorar. En este caso el problema que suele haber es la falta de una rutina para irse a dormir, también funciona alguna actividad tranquila que relaje al niño y que relacione con el sueño. Si el niño se excita con algún juego antes de dormir le costará más dormirse.




Consejos para dormir al bebé

Hay varias técnicas que ayudan a reducir los despertares del bebé, aunque cada niño es distinto y necesitará de unos cuidados diferentes. Lo mejor es que los padres le observen y hagan pruebas para ver qué le va mejor.

-Horario para dormir: Sobre las 20:30 o 21:00 es una buena hora para acostumbrar al niño a que se duerma, ya que en ese rato empiezan a funcionar varios mecanismos hormonales que aumentan el sueño. La rutina debe ser todo lo fija que se pueda para que el niño se habitúe mejor, evitando las excepciones salvo en casos muy concretos y especiales.

-Música: Las nanas y canciones de cuna son un clásico para dormir a los pequeños y muchas veces son realmente útiles. Son más efectivas si las canta alguno de los padres, ya que harán que el niño se sienta arropado y querido, pero se pueden reemplazar por una grabación. Además de las nanas hay otros tipos de música relajada que funcionan, como algunas melodías de música clásica, canciones celtas, etc.

-Ruidos para dormir al bebé: Hay ruidos muy concretos que se pueden hacer en casa y que pueden ayudar a dormir al bebé. Por ejemplo, el ruido del aspirador o el secador del pelo, al parecer les recuerda a los sonidos que oían en el vientre de su madre.

Otro truco que a veces funciona es dar una serie de palmaditas suaves en la parte baja de la espalda. De todos modos el mejor recurso es hacer pruebas y conocer bien al bebé, ya que en ocasiones hay experimentos que dan resultado: mirar fijamente a los ojos al bebé cuando está en la cuna, enseñarle un aparato electrónico como un móvil o acariciar el puente de la nariz son algunas ideas.

En www.misregalitos.com.uy sabemos que dormir es una parte muy importante del día a día tanto de los padres como del bebé, por lo que esperamos que estos consejitos os ayuden a que esas malas noches mejoren poco a poco.

Fuente: http://nonabox.es/blog/consejos-para-dormir-al-bebe/#more-923