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viernes, 14 de agosto de 2015

Como enseñar a dormir a un bebe sin dejarlo llorar


Un niño puede despertarse por muchos motivos durante la noche: Puede tener hambre, pedir afecto, porque esté incómodo o con dolor, pero también porque se haya despertado, quiera volver a dormirse y no sepa hacerlo sólo.

Cuando sale este tema muchos empiezan negando la mayor: "¿Y para qué quiero que mi hijo aprenda a dormir sólo?"

Yo, personalmente hace tiempo que no me dedico a juzgar a los demás. Tengo claro que existen muchas circunstancias diferentes en las familias, que pueden hacer que las mejor opción no sea la que en condiciones ideales pueda calificarse como óptima. Y cuando los padres me plantean cómo conseguir que su hijo aprenda a dormir sólo les explico lo siguiente.

Hay que entender dos cosas a mi modo de ver:

- En primer lugar, la forma instintiva de dormirse de los bebés incluye en su ritual a los padres. Especialmente, si toma pecho a demanda, a la madre. En ese sentido yo recomiendo no plantearse el enseñar a un niño a dormir solo mientras sea posible evitarlo. Hasta aquí llegan muchos defensores de la crianza respetuosa, entre los que me incluyo.

- Pero, hay situaciones en las que para que unos padres descansen (y en ocasiones también para que lo haga el hijo) hay que modificar ese instinto. Los motivos son muy variados. Pero como digo, no es mi papel juzgar a los padres decidiendo si en su caso está más o menos justificado. Lo que sí tengo claro es que si unos padres no descansan con una calidad mínima, a la larga el niño se va a ver afectado negativamente. Una de las causas más frecuentes es el inicio del trabajo por parte de la madre al acabar la baja maternal. En España, esa baja es claramente demasiado corta. Lo recomendable, como mínimo sería llegar a los 6 meses. Llegar a lo que tienen otros países europeos parece imposible...

Siendo como es esto, entiendo que hay padres para los que sin que su hijo aprenda a dormirse sólo, el ritmo de despertares nocturnos puede impedir un descanso mínimo "compatible con una existencia decente". Ante eso hay quien dice: "La prioridad es el bienestar del niño, y ser padres es sacrificarse". Lo que traducido a coloquial significa "ajo y agua..."

Pero, por favor, vamos a ser un poco menos radicales y a entender que si unos padres no descansan mínimamente, eso afectará negativamente al niño.

Muchos, aún así optan por mantener que la mejor opción es que los padres se sacrifiquen, porque la alternativa en España durante mucho años era el método Estivill, que resulta bastante agresivo. La verdad es que escribir todo un libro sobre este método tiene mérito. Porque consiste en resumen en que dejes al niño en la cuna y acudas a calmarlo dejando un tiempo que va en aumento (reloj en mano) entre asistencia y asistencia, hasta que el niño se resigna a que no lo vas a coger y se duerme entre sollozos. En la mayoría de las ocasiones (aunque funcione, que funciona) supone situaciones límite para el niño y los padres que ponen seriamente a prueba la relación afectiva entre ellos. Pero lo más grave a mi parecer, es que hay alternativas viables e infinitamente menos traumáticas para conseguir el mismo objetivo. Eso es lo que voy a explicar ahora.

En los que eligen que su hijo aprenda a dormirse sólo, ¿cuál es el objetivo?

Un niño puede despertarse por muchos motivos durante la noche:
Puede tener hambre, pedir afecto, porque esté incómodo o con dolor, pero también porque se haya despertado, quiera volver a dormirse y no sepa hacerlo sólo. Cuando unos padres se plantean que su hijo aprenda a dormirse sólo, no es para no acudir en cualquiera de esos casos. La intención es sólo que no sea necesario en el último. Si un niño llama a sus padres por hambre, necesidad de afecto, dolor o incomodidad, la única opción razonable es que sus padres resuelvan esas necesidades del niño.

En la mayoría de los casos de niños "que no duermen bien", los niños duermen bien, son los padres lo que no lo hacen. Y para el niño el problema es convivir con unos padres de mal humor.

Por tanto el objetivo para mejorar la calidad de vida de la familia (niños y padres) es reducir el número de despertares de los padres al mínimo necesario. Hacer compatible que se atiendan las necesidades del niño y que los padres tengan la mejor calidad de sueño posible.
Despertares de bebés que no lo son

Los niños son seres vivos. Se mueven, y hacen ruidos. Incluso durante el sueño. Cuando unos padres llevan varios meses sin dormir, llega un momento que ante cualquier signo de actividad del niño, el padre más cercano al niño (habitualmente la madre) de forma instintiva hace cosas para intentar que el niño se vuelva a dormir (hablarle, acariciarlo, mover la cuna...). Pero es que en muchos casos, el niño está en realidad dormido.

De hecho algunos de los despertares pueden ser provocados por hacer esas cosas. Los niños, como los adultos, tienen ciclos de sueño. En el caso de los bebés son más breves. A veces duran unos 45 minutos. Cuando sale de un ciclo de sueño y empieza el otro, pasa por una fase en la que se mueve más, hace más ruidos. Pero generalmente, sin llegar a despertarse. Si en ese momento hacemos algo que le estimule, podemos despertarlo con facilidad. En esto la regla es clara: "Si se mueve o hace ruidos, pero sigue tranquilo, no hagas nada."

Incluso en los padres que sabiendo esto no hacen nada, el resultado es que la madre se despierta cada vez que oye a su bebé hacer alguno de estos ruiditos. Y eso no son los 5-6 despertares que los padres suelen relatar como un problema para descansar. Pueden ser 15 ó 20 veces en una noche. Es decir, calidad de sueño = 0.

Ritual para dormirse
Para conseguir que el bebé, cuando se despierte y no tenga otra necesidad que dormirse, sea capaz de hacerlo sin ayuda, la clave es ¿cuál es el ritual que usa para dormirse?

Todos lo tenemos. Para dormirnos, necesitamos una serie de condiciones: Luz/oscuridad, horario, temperatura, lugar, postura, ruido o ausencia de él...

Hay una serie más o menos larga dependiendo de la persona. Y los bebés y niños no son una excepción. Si el ritual para dormirse implica la presencia de los padres, cuando el niño se despierte, va a reclamar esa presencia, simplemente porque quiere dormirse y son un elemento imprescindible para realizar el ritual que le permite hacerlo. Si tiene un ritual en el que la presencia de los padres no es un elemento esencial, cuando se despierte, si tiene sueño, volverá a dormirse sin pedir ayuda.
Y ahora la clave: ¿Como hacer el cambio?
Es decir, ¿cómo cambiar el ritual que traen los bebés de serie para dormirse, que incluye a sus padres, por uno en el que sean capaces de hacerlo sin ayuda?
Y lo principal, ¿cómo hacerlo sin que el bebé lo pase mal y no dañar la relación afectiva con sus padres? Es decir, sin llorar.

Como en la mayoría de los bebés, por desgracia, el punto de inflexión suele darlo el momento de la reincorporación de la madre al trabajo, voy a centrarme como ejemplo en esa situación. Ese momento está en la mayoría de los casos entre los 4 y 6 meses. En esta época es, además, cuando algunos padres empiezan a plantearse cuándo sacar al bebé a su propia habitación.

Vuelvo a aclarar. Si hacéis colecho y todos descansáis bien, este planteamiento sobra. Pero si vuestra calidad de sueño es pésima y eso repercute en vuestra salud o gravemente a nivel anímico, podéis intentar lo que sigue.

Vamos a ver cual es el ritual de sueño ideal para mejorar la calidad de sueño de los padres. Como hemos dicho, buscamos que los despertares de los padres sean los mínimos durante la noche. Y por mínimos se entiende aquellos en los que pueden hacer algo por su hijo (darle alimento, afecto o aliviar alguna incomodidad).

No sirve para nada al bebé que su madre se despierte cada vez que en sueños hace un gemido, ni cada vez que sale de un ciclo de sueño, si es capaz de entrar solo en el siguiente.

Para lo primero, la única solución es que la madre no oiga esos gemidos o ruidos normales del niño durante el sueño que no precisan que haga nada. Y eso no tiene más que una solución, y es que el bebé duerma en otra habitación. Cuando esto se hace, si el niño tiene hambre, quiere afecto a está incómodo con más de 4-6 meses va a llamar a su madre. Y no parará de hacerlo hasta que se alivie su necesidad. Y en esos casos hay que acudir lo antes posible y actuar en consecuencia.

En cuanto a que sepa conciliar el sueño en su cuna y sin necesitar a sus padres, es necesario el cambio de ritual. Para eso:

1º En su dormitorio, pon junto a su cama, un asiento cómodo para ti. Del que además no te cueste trabajo levantarte con tu bebé en brazos.

2º Cuando notes signos de sueño, acúnalo en brazos sentado en ese asiento de su dormitorio.

3º Cuando veas que está a punto de dormirse, ponlo en su cuna.

Pueden pasar dos cosas:

- Que se quede tranquilo en la cuna y se duerma a la primera. ¡Ya está! Pero eso sería lo fácil, y también lo menos frecuente.

- Lo normal es que conforme te levantas, o al echarlo en la cuna, te mire como diciendo "¿pero qué haces?" o se empiece a "mosquear". Aquí viene la diferencia radical con el método Estivill: Ni se te ocurra dejarlo llorar. Cógelo de nuevo y vuelve a acunarlo en brazos. Cuando vuelvas a ver que está a punto de dormirse, de nuevo a la cuna.

4º Repite esa operación, una y otra vez hasta que en una de las veces tu hijo se duerme en la cuna. Eso en algunas ocasiones son 3 veces y en otras 15.
¿Qué hemos conseguido?

Hasta este momento, tu hijo se dormía siempre en tus brazos, fuera de su cuna. Cada vez que se despertaba y quería volver a dormirse, necesitaba realizar su ritual para dormir: En tus brazos, fuera de su cuna.

Cuando conseguimos que se duerma en su cuna unas cuantas veces, hemos creado un ritual alternativo. A partir de ahora, puede elegir. Si las condiciones son que está en su cuna y tú no estás cerca, tiene la posibilidad de realizar sin ayuda su ritual alternativo. Le hemos dado una herramienta nueva.

Al estar durmiendo fuera de vuestro cuarto, no escucharás los ruidos normales que tu hijo hace durante el sueño, con lo que tendrás menos interrupciones en el tuyo.

Pero si tiene hambre, está asustado o desea tu afecto, o tienen dolor o incomodidad por algún motivo, te llamará como hacía antes. Y lo normal es que acudas para resolver su necesidad.

¿Algo más que pueda ayudar?

Hay varios detalles que a veces ayudan en este cambio:

El olor.
Una de los sentidos más desarrollados de los bebés es el olfato. Si las sábanas de la cuna de tu bebé las metes en tu cama y duermes con ellas la noche anterior a ponerlas en su cuna, van a oler a ti. Eso a algunos niños les hace adaptarse con más facilidad a su cuna y a su nuevo cuarto.

El chupe no. Intenta no introducir elementos nuevos en el ritual que el bebé no va a poder reproducir. Explicado claro. Si tu hijo no se dormía con biberón o con chupe, no lo uses para inducirle el sueño. Ya que si lo haces, como él sólo no va a poder buscar el chupe o el biberón para cogerlo, va a seguir necesitando tu colaboración para dormirse. Si lo usaba, al hacer el cambio intenta acunarlo sin chupe ni biberón, y acostarlo sin chupe.

Medicación. Hay medicamentos que se usan para intentar resolver los problemas de sueño en niños. Lo más usado son anti-histamínicos que dan sueño. Los menciono en último lugar, porque no son la solución. Pueden ayudar. Pero por sí solos no resuelven el problema. Haciendo lo anterior, si damos uno de estos medicamentos puede hacer que el número de intentos de echarlo a la cuna antes de que se quede dormido se reduzca. No menciono el nombre ni la dosis, porque lo mejor es que vuestro pediatra os recomiende el medicamento y dosis disponible en vuestro país. Pero lo fundamental en estos medicamentos es saber que puede prescindirse de ellos y que por sí solos no solucionan nada.
De nuevo os aclaro, hablando de sueño, a mi entender, en una familia la prioridad es que todos sus miembros tengan la mejor calidad de sueño posible. Hay muchos padres que hacen colecho con sus hijos y todos descansan bien. Cuando eso es así, todo lo escrito en este artículo, sobra. Hacer colecho.


Fuente: http://www.mipediatraonline.com/

martes, 30 de septiembre de 2014

Qué hacer para que tu bebé duerma mejor

Existen varias formas para hacer dormir a los bebés, pero aquí te señalamos cuáles son las mejores posiciones para tu hijo pueda conciliar un sueño profundo.


¿Dulces sueños?

La llegada de un bebé marca un antes y un después en todos los aspectos de la vida de la pareja ,y el dormir es uno de los más relevantes. Pensar en volver a dormir plácida y despreocupadamente toda la noche es realmente un sueño. La realidad no es una pesadilla, pero se parece bastante. De todas formas, existen técnicas que se pueden poner en práctica para enseñar al bebé a dormir. A dormir se aprende, tal como se aprende a comer o a caminar.

Consejos para enseñarle a dormir al bebé:
  1. Asegúrate que el bebé tenga ropa adecuada para dormir. 
  2. Establecer una rutina en sus comidas, especialmente en bebés que empiezan a comer sólidos. Siempre es bueno establecer un horario, aunque en un principio los recién nacidos deben mamar a demanda. 
  3. Después de las 10 de la noche, los cólicos o algunos trastornos digestivos podrían molestarlo para dormir o despertarlo durante la noche, por eso es importante que le des su última comida antes de la hora señalada. 
  4. Enséñale a tu bebé a reconocer la noche y el día desde muy pequeño. Luz y ruido durante el día, oscuridad y silencio por la noche. 
  5. Puedes recostarlo en su cuna y acariciarlo, cántale una canción o cuéntale un cuento. De esta forma se establecerá una rutina que lo ayudará a dormir, también puedes acunarlo entre tus brazos para que logré relajarse y sentirse protegido. 
  6. Un juguete especial puede ser una buena compañía a la hora de acostarse por si se despierta por la noche. 
  7. Si llora, acude de inmediato a su llamado, él te necesita y tú eres la persona ideal para protegerlo. En caso que el pequeñito no duerma en tu misma habitación, lo ideal es que lo calmes en su cuarto y no llevarlo a tu cama. Acompáñalo en su habitación, turnándote con tu pareja hasta que logre dormirse nuevamente. 
  8. Inventa una ceremonia de ir a dormir, que se repita sistemáticamente y pueda ser desempeñada por ti, por tu pareja o por ambos. Puedes contarle un cuento o ponerle una música tranquila en el mismo horario todos los días. 
  9. No permitas que las personas que lo cuidan cuando no estés, rompan las reglas ya establecidas. Recuerda las normas deben fijarlas y respetarlas tú y tu pareja. Con firmeza, pero a la vez con afecto, el bebé aprenderá a conocer cuáles son sus límites. 

Algunos bebés son predecibles en su horario y en sus reacciones, mientras que otros se comportan de manera más o menos caótica. La etapa de llantos y cólicos llega a su fin al tercer mes y la mayoría de los bebés se vuelve algo más regular. Puede haber situaciones de tensión, pequeñas enfermedades u otras circunstancias que alteren al pequeño, pero a esta edad, el sueño de la noche se habrá ido alargando, mientras que las siestas del día serán cada vez más breves.

Los bebés que toman el pecho puede que sigan mamando varias veces durante la noche, especialmente en los momentos críticos, si están enfermos o cuando están creciendo más rápido. Los que toman mamadera suelen dormir desde 6 y hasta 12 horas.

Posiciones para dormir

Hace una década el tema de la muerte súbita causó controversia, por lo que se dejó de recomendar dormir a los bebés boca abajo a pesar de ser la posición más cómoda y que facilita el desarrollo. En su lugar, muchos médicos recomiendan acostar a los niños boca arriba, siendo esta posición proclive a que si el bebé vomita se atragante con el líquido expulsado, o de lado con una cuña, que en cuestión de seguridad parece ser la posición más adecuada.

Al acostar a tu hijo ten en cuenta que si el colchón es rígido y no existe ninguna almohada, juguete o mantita con la cual el bebé se pueda enredar o estrangular, si se le acuesta boca abajo él será capaz de voltear la cabeza de un lado a otro para respirar.

Es muy importante que te sientas tranquila con la posición en que dejes a tu bebé para que no tengas la tentación de ir a revisarlo cada cinco minutos, y para que él descanse cómodamente por varias horas.

martes, 23 de septiembre de 2014

Tos nocturna... ¿Qué hacer?

Aunque el pequeño no esté resfriado, el hecho de tener la calefacción encendida puede resecar sus mucosas y provocarle tos por la noche. ¿Cómo resolver este problema?


No son raras las ocasiones en que, aunque el pequeño no esté resfriado, tose mucho por la noche. En estos casos, ¿cuáles que pueden ser las causas de la tos nocturna y cómo resolver este trastorno?

• El aire caliente y seco generado por los radiadores de la calefacción puede ser, al menos en parte, la causa de los golpes de tos que algunos niños sufren mientras duermen. De hecho, el calor seco irrita la mucosa de las vías respiratorias, además de espesar y estancar la mucosidad que se produce normalmente. Asimismo, cuando el aire es seco, los filamentos microscópicos de la mucosa, que expulsan el moco hacia el exterior, se mueven menos y favorecen el problema.

• Otro efecto negativo de los radiadores es que el aire caliente se mueve por convección hacia arriba, arrastrando partículas de polvo, lo que se convierte en otro factor irritante.

• Por lo tanto, es conveniente airear la habitación donde duerme el niño antes de ponerle a dormir. No obstante, también es aconsejable mantener encendidos los radiadores sólo lo estrictamente necesario para no pasar frío, con el fin de atenuar aún más el efecto irritante del aire caliente.

• Por otro lado, los aparatos humidificadores también resultan muy útiles y prácticos para contrarrestar la sequedad producida por la calefacción. En el mercado, se pueden encontrarhumidificadores de vapor frío o caliente.


Fuente: http://www.mibebeyyo.com/bebes

jueves, 31 de julio de 2014

Niños que se despiertan mucho de noche...

En este artículo hablo mucho de sacar al niño del cuarto de los padres. Si haces colecho y dormís bien, y por tanto no sentís la necesidad de que tu hijo aprenda a dormir sólo en este momento, este artículo no es para ustedes, continúa con el colecho.


El problema en muchos niños no es la dificultad para dormirse, sino que se despiertan con “demasiada” frecuencia.

En esta primera frase ya hay dos conceptos a aclarar: se despiertan y frecuencia.

Se despiertan: Uno de los errores más frecuentes de los padres durante el sueño de sus hijos es interpretar que sedespiertan, cuando en muchos casos no es así.

Todos los niños pequeños hacen ruido mientras duermen. Unas veces porque están soñando, en otras ocasiones son pequeños gemidos que emiten durante el sueño.

Y otras veces porque está acabando un ciclo de sueño y empezando el siguiente y puede “acunarse” solo.

En ninguno de esos casos el niño está realmente despierto.

Pero aquellos padres que tienen excesiva tendencia a intervenir cuando oyen estos sonidos acabandespertándolos.

La regla que se deduce es clara:

“Si hace ruido pero no llora y tiene los ojos cerrados, no hagas NADA”.

Facilitar el cumplimiento de esta regla es uno de los objetivos de sacar la cuna del dormitorio de los padres no más tarde de los 6 meses en aquello niños cuyos padres quieren que aprendan a dormir solos.

Frecuencia: Todos nos despertamos habitualmente durante la noche. Nuestro sueño sigue ciclos que en los adultos son de unos 90 minutos y en los niños aún más cortos (30-40 minutos).

Por lo general no llegamos a despertarnos del todo entre ciclo y ciclo. Pero lo que hacemos, sin darnos cuenta en ese momento, puede interpretarse como que se está despertando sin ser así.

Sí hay casos en que los despertares son muy frecuentes.

No hay una cantidad fija normal, pero un niño suele despertarse por la noche cada vez menos veces cuando va creciendo.

Esto no es así cuando se hace colecho. En ese caso los despertares pueden hacerse más frecuentes entre los 4 y los 15 meses.

Errores que favorecen los despertares cada vez más frecuentes:

El primero, lo estáis despertando vosotros, cuando él estaba dormido:

“Si hace ruido pero no llora y tiene los ojos cerrados, no hagas NADA”.

A este respecto y hablando de lactantes conviene distinguir dos situaciones frecuentes que si los padres no interpretan bien generan problemas:

- El niño está soñando. Se mueve inquieto en la cuna emitiendo sonidos como gemidos. Pero tiene los ojos cerrados.

- Ha terminado un ciclo de sueño y va a iniciar otro. Igual que en el caso anterior emite gemidos, está inquieto y los ojos cerrados o los abre de forma intermitente pero con facilidad para cerrarlos, bostezos, se estira y se relaja…

En ambos casos (especialmente en el segundo) si los padres hacen algo es muy probable que le despierten. Y si le despiertan es fácil que tarden bastante en volver a dormirlo. O sea, “noche toledana”.

Si queremos que el niño aprenda a dormir solo la cuna debe estar fuera del cuarto de los padres antes de los 6 meses (yo recomiendo entre los 4 y 6 meses).

De nuevo, vamos con el porqué:

Los niños conforme van creciendo, van controlando cada vez más su entorno.

Alrededor de los 4-6 meses la mayoría ya se dan cuenta, si se despiertan, de que sus padres están al lado.

Si el niño al despertarse te ve, te oye, o simplemente nota tu presencia, es mucho más probable que reclame tu atención que si no te ve.

Con la edad de la que hablamos ya no existe la muerte súbita del lactante, con lo que el miedo a que le pase algo y no te enteres debe reducirse. Si le ocurre algo mínimamente importante llorará y te enterarás.

De lo que no te enterarás será de las 200 veces que a lo largo de la noche hace ruiditos sin importancia y que si duerme a tu lado puede impedirte descansar de verdad.

Y como he dicho en otras ocasiones, pensando en el sueño, la calidad del sueño de los padres es importante para la calidad de vida de los niños.

De hecho, con esa edad, la madre que duerme con la cuna al lado (suele ser la madre, que le vamos a hacer), cada vez que nota uno de esos ruiditos (200 en toda la noche), llega un momento en que ya de forma casi inconsciente (está hecha polvo a estas alturas), echa mano a la cuna para moverla, ponerle el chupe, hace ruiditos que tranquilicen al bebé… y en más de un caso, lo despierta.

El segundo error frecuente:

Hemos introducido en su ritual para dormirse algo que favorece que se despierte al poco tiempo.

El ejemplo más claro y más frecuente de esto es dormir al niño con el biberón.

Muchos padres toman la costumbre, cada vez que el niño se despierta o simplemente está inquieto (aunque esté dormido) de “enchufarle” el biberón con agua, manzanilla, leche…

Si un niño bebe mucho, filtra más orina, llena la vejiga, esto le incomoda y puede despertarle con más frecuencia. A lo que se suele responder dándole más líquido para volver a dormirlo… Y así toda la noche.

Pero además hace necesario cambiar una o más veces el pañal para que no acabe empapado hasta las orejas: Nuevos despertares que rompen el ritmo de sueño del niño y de los padres.

Solución si pasa esto, si ya le habéis acostumbrado:

“Reducid progresivamente la cantidad de líquido que le dais, hasta que dejéis de darle o le deis una cantidad razonable (no más de 100 ml en toda la noche).”

No se va a deshidratar y al final comerá de día lo que le dabais de noche.

De hecho alimentarlo dormido es una de las causas más habituales de que el niño coma mal despierto.

Hay otros despertares, como los causados por las pesadillas o los problemas respiratorios mientras duerme que se tratarán en apartados posteriores.

Cuando lo que prefieren los padres es hacer colecho y eligen que siga durmiendo con ellos, es habitual que los niños aumenten el número de despertares entre los 4 y los 15 meses. A partir de esa edad suelen reducirse.

Fuente: http://www.mipediatraonline.com/

viernes, 21 de febrero de 2014

¿Cuánto tiempo debe dormir el bebé?


La importancia del sueño
El sueño es una función vital y necesaria para mantener el equilibrio de nuestro cuerpo y nuestra mente. Durante el sueño se recupera la energía utilizada durante la actividad diaria y se regula la secreción hormonal y la producción de sustancias protectoras como los anticuerpos.
En los bebés, el sueño contribuye a la maduración del sistema nervioso y regula el crecimiento armónico de los distintos órganos. Es justamente por las noches cuando su cuerpo produce, en mayor medida, la hormona que estimula su crecimiento, por ello que el sueño es un factor de suma importancia para el desarrollo de los niños.


¿Cuánto debe dormir el bebé?
El dormir es una función muy particular e individual. Hay bebés dormilones y otros no tanto. Pero definitivamente todos duermen. Dormir es una función que evoluciona en ciclos, alternándose con períodos de vigilia. A medida que el bebé vaya creciendo, la duración de los ciclos nocturnos se incrementará y las siestas serán de menos horas, pero las horas de sueño totales irán disminuyendo.Las horas que debe dormir un bebé dependen de la edad de cada bebé. No todos duermen exactamente el mismo tiempo aunque es posible identificar un patrón común.A continuación te enseñamos una tabla que te indica cuánto tiempo debería dormir tu bebé de acuerdo a su edad.

Edad

Horas de sueño

Distribución

nocturnas

siestas

1 mes
16
8
8
6 meses
15
11
4
12 meses
14
11-12
2-3
24 meses
13
11
2
36 meses
12
10-11
1-2



Debes tener en cuenta que los bebés necesitan dormir estas horas de sueño durante el día y no menos, aunque no significa que si el bebé no lo hace tenga alguna anormalidad, sino que puede existir algún problema relacionado a alguna enfermedad o trastorno emocional.


¿Cómo me doy cuenta si mi bebé no duerme lo suficiente?

El bebé que le faltan horas de sueño puede presentar las siguientes características:
  • Se duerme en los viajes.

  • Debes despertarlo en las mañanas, ya que no lo hace solo.

  • Por las noches está sobreexcitado, malhumorado y molesto.

  • Se duerme antes del horario habitual.

  • Presenta problemas atípicos de psicomotricidad.

  • Se enferma frecuentemente por falta de resistencia a los virus más comunes.

Si tu bebé presenta alguno de estos comportamientos debes replantearte la situación, ya que no está durmiendo lo suficiente. En estos casos debes conocer cuáles pueden ser los factores que alteran su sueño y si es necesario consultar al pediatra.


Link: http://www.babysitio.com/bebe/sueno_cuanto.php#ixzz2tnY7rHXn 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Cómo enseñar al bebé a conciliar el sueño

Aprendemos a amar porque alguien nos amó y nos enseñó a hacerlo. También alguien nos enseña a dormir. Cuando llega un bebé y la pareja se convierte en familia, los hábitos de sueño se modifican durante un tiempo y los padres deben enseñar al pequeño, respetando su maduración, cómo y dónde tiene que dormir para descansar adecuadamente.


Si se retrasa ese aprendizaje más allá del sexto o séptimo mes, el niño comenzará a oponer resistencia, sobre todo a alejarse de la madre, y utilizará técnicas para reclamarla. Los recursos que utiliza son de lo más variados, y cambian según crece: que mamá le dé la mano hasta que caiga rendido, que lo duerma en brazos... Más adelante, le pedirá que se acueste con él, o intentará pasarse a su cama con una excusa. Si no funciona, dirá que tiene frío o miedo.

Síntomas y señales
Cuando el niño no puede expresar su deseo de compañía tan abiertamente y la situación es más inconsciente, pueden aparecer ataques de tos, fatiga respiratoria, vómitos y, más adelante, eneuresis nocturna y otros síntomas.

Los factores a tener en cuenta para enseñarle a dormir solo son: el lugar, el ambiente, los objetos que acompañan y nuestra actitud. Lo primero es conseguir un ambiente agradable. El niño aprenderá a asociar todas las señales que se produzcan antes de dormir.

Por ello, es conveniente realizar siempre las mismas tareas y en el mismo orden (baño, cena...). La rutina lo tranquiliza. Todo lo que anuncia la hora de dormir debe transmitirse como un premio y no como un castigo. En segundo lugar, para que al quedarse solo y despierto en la cuna no sienta la ausencia de su madre como algo temible, debe estar rodeado de objetos familiares, que le den seguridad.

Si se despierta de noche, el niño debe reconocerlos enseguida: su cuna, su manta o su chupete. Salvo que sea un día muy especial, nunca debemos dejar que se duerma fuera de la cuna (en el sofá, en nuestra cama, en el cochecito...).

La actitud de los padres es muy importante. Si la madre se siente segura de lo que tiene que hacer, transmitirá al niño esa seguridad, que funciona con la eficacia del mejor somnífero.

Un bebé comienza a aumentar su ritmo de sueño a partir de los tres o cuatro meses, y a los seis duerme casi toda la noche del tirón. Es el momento de poner en práctica las habilidades maternales, y de enseñárselas también al papá.

fuente: facemama.com

martes, 18 de febrero de 2014

El sueño del niño de 1 a 3 años...

En general, al cumplir el año, el sueño del bebé ya está consolidado y suele dormir toda la noche. No obstante, existen situaciones que pueden alterar su descanso. ¿Cuáles son?



¿Qué hacer si el niño está inquieto y se inventa mil excusas con tal de no irse a la cama?

Uno de los errores más frecuentes es pretender que el niño interrumpa el juego de repente y se prepare para el sueño sin rebelarse o tratar de “zafarse”. Es importante realizar un ritual antes de que se vaya a dormir, así como adaptarnos a sus ritmos, y no basarnos sólo en nuestras necesidades. Si el papá llega tarde y juega con el niño, no se puede pretender que, al cabo de unos minutos, el niño se ponga a dormir. Cuanto más cansados están los niños, más irritables y reacios a irse a la cama se muestran. Es importante mantener un horario fijo para ir a la cama, así como atenuar los ruidos y bajar las luces de casa, creando un clima adecuado para la noche. El niño sabe que sus papás no van a dormir al mismo tiempo que ellos, y sienten curiosidad por saber qué hacen. Debemos hacerles entender que, también para los mayores, la noche es un momento de descanso y de quietud. Asimismo, es importante llevar a cabo un ritual. Por ejemplo: lavarse los dientes, ponerse el pijama, ir a la cama y leer un cuento con mamá o papá.

Cuando el niño está enfermo, ¿puede dormir con los papás? Así, él se siente más seguro y, para nosotros, es más fácil cuidarle.
El niño enfermo siempre siente la necesidad de la cercanía de sus papás. Si manifiesta el deseo de dormir con los papás, no hay motivo para negárselo. Sólo hay que tener cuidado con el sobrecalentamiento. Un niño que tiene fiebre debe mantenerse fresco, y no demasiado abrigado.

Pesadillas y terrores nocturnos: ¿cómo tranquilizarle?
El niño se despierta presa del pánico, con evidentes signos de estrés (taquicardia y sudoración) y, a menudo, explica su pesadilla de forma precisa. Lo mejor es escucharle, estar junto a él y mimarle hasta que se tranquilice y vuelva a dormir tranquilo. Posteriormente, si el episodio se repite con frecuencia, es bueno investigar las causas de su malestar. Los terrores nocturnos, en general, afectan a los niños de entre dos y siete años: el pequeño grita y llora desesperado, tiene los ojos abiertos, pero no parece ver a nadie, aunque esté a su lado; no responde si se le llama y no se calma con nada, a veces, incluso durante varios minutos. Se trata de un trastorno de la fase del despertar en la que el pequeño parece estar despierto, pero no lo está completamente: no se puede hacer otra cosa que permanecer junto a él hasta que se le pase. En general, los episodios desaparecen con el crecimiento.

Fuente: mibebeyyo.com

lunes, 10 de febrero de 2014

Etapas del sueño que vive tu bebé

Sabías que existe un número de horas que debe dormir tu bebé durante su proceso de crecimiento y desarrollo. Te explicamos este tema.

Al principio consiste en dormir la mayor parte del tiempo alrededor de 20 horas, con intervalos para alimentarse o asearse. Esta cantidad de sueño va disminuyendo a medida que el bebé se desarrolla, lo que se denominaontogenia del sueño.

Alrededor del tercer mes, el sueño comienza a manifestarse principalmente de noche y aún cuando todavía duerme mucho de día ya es menor, las siestas son menores en número y en duración” señala el Dr. Reyes Haro.

A los seis meses duerme aproximadamente 15 horas predominantemente en la noche con dos siestas largas. Éstas disminuyen a 13 horas el primer año de vida, a 12 horas en el segundo año y a 11 horas en edad preescolar.

De la tercera a la sexta década de la vida se produce una disminución lenta y gradual de la eficacia del sueño y del tiempo total de éste. A medida que avanza la edad, el sueño se vuelve más fragmentado y ligero.

El sueño se modifica con la edad no sólo en su cantidad (disminución total de sueño nocturno), sino también en su estructura (fragmentación del sueño con aumento del número de despertares nocturnos, con importante disminución del sueño profundo y menor disminución del sueño REM que además se desplaza a las primeras horas del dormir) y también se modifica su distribución temporal: el ritmo vigilia-sueño vuelve a ser polifásico y se produce un avance progresivo de fase (se acuestan antes y se levantan antes).

El sueño en los bebés:

  • Las fases de sueño en los bebes se empiezan a formar antes de que el niño nazca.
  • La primera en formarse es la REM y se da en el sexto y séptimo mes de gestación.
  • El sueño SOL se detecta a partir de los siete meses de gestación y en proporción es menor que la REM.
  • La fase REM se relaciona con el desarrollo y madurez del SNC.
  • Un recién nacido pasa el 50 por ciento de sueño en REM.
  • A partir de los seis meses se irán determinando en el bebé las fases del sueño.
  • Los ocho meses suelen relacionarse con frecuente despertares muy relacionados con el desarrollo del Apego.
  • Al contrario de los adultos los niños pueden pasar directamente a sueño REM.
  • El sueño REM en los niños es muy activo, sacudidas musculares, sonrisas, muecas… que NO guardan relación con la conducta vigil.
  • Vendrían a ser estímulos de carácter Endógeno en sustitución de la vigilia que ayudan al control y establecimiento de conductas innatas.


Siestas

En el primer año de vida, el sueño es definitivamente nocturno, pero todavía hay siestas que pueden ser dos, de una hora o una prolongada. Esto se da hasta la edad preescolar y ahí desaparece la. Por lo tanto, la evolución de este patrón de sueño indica a su vez un desarrollo adecuado del bebé.

“Cuando un bebé duerme de esta manera está empezando un desarrollo adecuado, pero cuando un niño de cuatro años todavía hace siestas muy prolongadas o hace dos siestas significa que está durmiendo menos tiempo en la noche, lo que está motivando la expresión de sueño en el día. Si no se tiene cuidado nos lleva a una inversión del ciclo sueño vigilia” explica el especialista en sueño, Dr. Reyes Haro Valencia.

El sueño en niños especiales:

Los niños con retraso también marcan diferencias en el sueño REM
Esta fase es más corta y no hay tanto movimiento ocular
Puede ser éste un indicador precoz de retraso


Fuente: facemama.com

jueves, 30 de enero de 2014

El sueño en el primer trimestre de embarazo


Durante el primer trimestre de embarazo los cambios internos son tan intensos que es normal sentirse rara aunque no haya nada que lo demuestre exteriormente. El cansancio profundo es uno de ellos, y si bien hay futuras mamás a las que este agotamiento las ayuda a conciliar rápidamente el sueño por las noches, a otras este cansancio las sorprende, pero solo durante el día.

Dar vueltas y vueltas en la cama, a pesar de haber pasado un día entero entre bostezos y más bostezos, es muy común y se debe al aumento de la progesterona, una hormona que tiene efecto tranquilizante y que a la vez puede interferir en el sueño durante las noches.

Otros de los efectos hormonales en el primer trimestre son la acidez, que también puede interferir en el sueño nocturno, y una mayor sensibilidad en los pechos que puede afectar la postura para dormir. Las mujeres que están acostumbradas a dormir boca abajo pueden encontrarse más molestas en esta etapa. Lo ideal en estos casos es tratar de empezar a acostumbrarse adormir del lado izquierdo, que es el más recomendado por los médicos, ya que optimiza el funcionamiento de los riñones y de la circulación ayudando a eliminar residuos y fluidos y a que el bebé reciba los nutrientes necesarios.

Otra de las molestias que provoca un sueño alterado es las ganas de orinar más seguido. Como los riñones están funcionando más de lo normal para filtrar un mayor volumen de sangre (en el embarazo el volumen de sangre aumenta de un 30 a un 50%), se genera más orina y esto hace que la futura mamá necesite ir al baño más seguido.


¿Cómo recuperar el sueño ante tantos cambios?

Aunque los factores mencionados no se pueden evitar, hay maneras de mejorar el descanso, adoptando nuevos hábitos:
  • En lo posible, aprovechar distintos momentos del día para hacer una siesta sin culpa.
  • Irse a dormir y levantarse a una misma hora cada día.
  • Ingerir la cantidad de líquido necesaria durante el día, evitando tomar mucho al atardecer y en la cena, y evitando las bebidas con cafeína (café, té, bebidas cola, etc.), sobre todo al anochecer.
  • Realizar cenas livianas, evitando las comidas pesadas, muy picantes o saladas.
  • Hacer, al menos, 30 minutos de actividad física durante el día (siempre que el médico haya dado el visto bueno), evitando horarios de tarde o noche para realizarlas.
  • Darse un baño relajante antes de dormir
  • Levantarse de la cama si el sueño no llega, no mirar el reloj a cada rato y despejar la mente leyendo, escribiendo o haciendo otra tarea tranquila hasta que el cansancio nos supere. 
  • Para evitar la acidez, elevar la cabecera de la cama al menos 10 o 15 cm. con almohadas o poniendo bloques de madera o guías de teléfono viejas debajo de las patas. Esto evitará el reflujo y colaborará con la digestión.
  • Para bajar el nivel de estrés, anotarse en clases de yoga o relajación para embarazadas (siempre consultando previamente con el médico)
  • Si los miedos o la ansiedad son las causas de noches en vela, una clase de preparto puede ayudar a apaciguarlos. Charlar sobre lo que nos preocupa y compartir estos miedos y ansiedades con otras embarazadas y un profesional, puede ayudar a tranquilizarnos y recuperar el sueño perdido.
Fuente: http://www.planetamama.com.ar/

domingo, 26 de enero de 2014

El Método Estivill y algo más. (BigMami blog)

Una pregunta que nunca falta, cuando familiares y amigos van a visitar al hospital a aquellos papás recién “paridos”, es la clásica: “¿Y? ¿Duerme? ¿Los dejó descansar?”. Es que el sueño de los bebes -o mejor dicho el “insomnio” de los bebes- es un muy buen indicador del “clima familiar”. Cuando llega un bebe a la casa, los papás saben que se vienen noches sin dormir. Pero cuando estas noches en vela se prolongan en el tiempo, el entusiasmo y la emoción se empañan de cansancio, malhumor, y por supuesto, de bolsas y ojeras.

Llanto fácil, irritabilidad, falta de atención o dependencia de quien lo cuida, son sólo algunas de las consecuencias del mal sueño en bebes y niños pequeños. La más importante, y la más temida por todos los padres, es la que tiene que ver con la hormona del crecimiento (también llamada GH), que se segrega, sobre todo, durante las primeras horas de iniciado el sueño.

En los padres, los trastornos del sueño del bebe, tienen como primera consecuencia, el sentimiento de culpa: “No logro que se duerma… ¡No entiendo qué le pasa! ¡Algo estoy haciendo mal”. A esto le sigue la frustración, el enojo, la inseguridad, las recriminaciones, y esa terrible sensación de impotencia y fracaso. Por último, y no por eso menos importante, una predominante y persistente sensación de “CANSANCIO”. Es que no hay nada más angustiante que tener que dormirse por cuarta vez a las 5 de la mañana, y tener que despertarse a las 7 para ir a trabajar, o llevar a los otros hijos al colegio.


Desde hace ya varias décadas que siquiatras, sicólogos, médicos y científicos de todo el mundo, han dedicado horas de estudio para determinar las causas y soluciones para estos trastornos. Al respecto, se puede encontrar vasta bibliografía y estudios publicados en revistas médicas (suficientes como para quedarse dormido) y tantas posturas y teorías como padres y bebes hay en este mundo. Una posible clasificación (simplificada) es agruparlas en dos grandes posturas, que mucho tienen que ver con un estilo o forma de crianza.

El primer grupo o escuela, es aquella que propone la “CRIANZA CON APEGO”. Este método propone que la crianza de los hijos debe ser muy cercana a sus padres. A la hora de dormir, y para evitar trastornos del sueño, esta escuela promueve el “COLECHO”, o de forma sencilla, “dormir con” sus padres, en la misma cama.

El segundo grupo o escuela, lo forman aquellos que opinan totalmente lo contrario. Muchos de ellos conductistas, especialistas que proponen que el sueño es un HÁBITO que debe aprenderse, y que los niños deben dormir en su cama, solos y separados de sus padres.

En este último grupo se ubica el Dr. Eduardo Estivill, autor del polémico libro “Duérmete Niño” y hoy Director de la Clínica del Sueño Estivill en España. Graduado en Medicina y cirugía por la Universidad de Barcelona, Neurofisiólogo y pediatra, este médico ha dedicado gran parte de su carrera al estudio de los trastornos del sueño, tanto en niños como en adultos. Su método ha generado mucha polémica y posturas contrarias, incluso ha sido tildado como “cruel” e “insensible”.

En nuestro espacio en el programa Buen Día Uruguay, que está al aire todos los lunes en el canal 4, profundizamos sobre los fundamentos de este método, y cómo debe aplicarse.

Les dejamos el link para que puedan verlo, y a continuación van algunos consejitos para tener en cuenta antes de embarcarse en el Método Estivill.

1. En primer lugar les sugerimos hacer una consulta al pediatra. Es importante descartar que ese trastorno del sueño no se deba a algún problema físico o sicológico. Algunos bebes sufren de cólicos o reflujo y esto les impide descansar.

2. En segundo lugar, es necesario conversar sobre el método con la pareja o quien nos vaya a ayudar a aplicarlo. Cuando nuestro bebe llora, los minutos pueden parecernos horas, y está bueno tener un apoyo para contener las ganas de salir corriendo a sacarlo de la cuna.

3. Por último, hay que saber elegir el momento para aplicarlo. Este método es mejor no aplicarlo cuando el bebe está experimentando una situación nueva o diferente a la habitual. Es decir, la aplicación del método no debe coincidir con el comienzo del jardín, una mudanza, el reintegro de la mamá al trabajo, o un viaje.

¿Lo han aplicado? ¿Funciona? ¿Lo recomiendan? ¿O lo consideran negativo?

Fuente: http://bigmamiblog.com/2014/01/24/el-metodo-estivill-y-algo-mas/

martes, 14 de enero de 2014

Cómo elegir la cuna ideal

Cuando recién salen de la panza de su mamá, los bebés necesitan sentirse contenidos y “apretaditos” como cuando estaban ahí dentro. Por eso, durante los primeros meses, el moisés o catre suele ser la mejor opción para que duerman. Pero, a partir del tercer o cuarto mes, cuando ya son más grandes y necesitan más espacio, la cuna es lo ideal.

¿Qué cuna conviene elegir? ¿Cuál es la cuna ideal para el bebé? ¿Cómo elegir una cuna segura?


Te contamos qué tipos de cunas existen, cuáles son sus funcionalidades y cómo cuidar al bebé al comprarla:

Dentro de los modelos antiguos, modernos, en colores, con apliques, etc. podemos encontrar distintos tipos de cuna:

Cuna clásica: Con barrotes, esta cuna es la clásica opción para el cuarto del bebé y que él usará hasta aproximadamente los 2 años (o antes), cuando pase a una cama. Algunos modelos vienen con la opción de dos niveles, para colocar el colchón más alto cuando el bebé es más pequeño.


Para ver diferentes cunas y camitas en nuestra web: click aquí.

Cunas convertibles y funcionales: Estas cunas tienen la opción de barandas desmontables para usarlas en un futuro como camas. Además del espacio para que el bebé duerma, las funcionales cuentan con cajoneras y/o estantes en uno de sus extremos que también son desmontables, para poder usarlos cuando la cuna se convierta en cama. Lo bueno de estas cunas es que no hace falta comprar una cama cuando el niño la necesite, aunque suelen ser más costosas que las cunas clásicas y simples. En estos casos, también pueden contar con dos niveles para subir el colchón en los primeros meses del bebé.



Para ver diferentes cunas y camitas en nuestra web: click aquí.


Practicuna: Estas cunas son muy útiles para trasladarse de un lugar al otro y contar con un espacio cómodo y seguro donde el bebé pueda dormir o jugar. Son plegables, livianas y guardadas suelen ocupar muy poco espacio. Algunas vienen además con cambiador desmontable, luz de noche y otros accesorios y con la opción de dos niveles para elevar el colchón. Aunque no es la clásica cuna de madera y barrotes para el cuarto del bebé, es una excelente opción para los viajes o para cuando el bebé se queda en la casa de los abuelos.





Cunas colecho o “sidecar”: Son cunas de solo tres lados que se acoplan y se adaptan a la altura de la cama de manera que el bebé quede acostado al lado de sus padres, pero en un espacio propio. Este tipo de cunas suelen venir con una baranda desmontable para transformarla en una cuna estándar

(Como estas cunas son relativamente nuevas, no existen estándares de seguridad establecidos para su utilización. Ante cualquier duda, lo mejor es charlar con el pediatra sobre esta opción y si la van a comprar controlar que quede bien ajustada a la cama de manera que no se corra poniendo en peligro al bebé).







Medidas de seguridad

  • Para evaluar la seguridad de la cuna, hay ciertos aspectos en los que es importante detenerse:
  • Recorrer con los dedos la cuna para verificar que no tenga astillas, puntas agudas o aristas filosas. Los ángulos de la cuna deber ser redondeados.
  • Controlar que la base sobre la que se sostiene la cuna sea segura y estable (sin ruedas).
  • Verificar que la pintura de la cuna no contenga plomo, ya que es tóxico.
  • La distancia entre los barrotes laterales debe ser de menos de 6 cm de manera que la cabeza del bebé no pase entre ellos.
  • La altura de la baranda debe ser igual a la de un bebé parado sobre el colchón (60 cm).
  • Si las barandas laterales no son fijas, su mecanismo de ascenso y descenso debe ser tal que solo pueda operarlo un adulto y no pueda usarlo el niño. (En 2010 las cunas con barandas móviles fueron prohibidas en los Estados Unidos por no ser seguras, en la Argentina en particular no existe una regulación al respecto, por eso, lo mejor es evaluar junto al fabricante la seguridad de este sistema, cómo funciona y probarlo bien en caso de comprar una cuna que lo tenga).
  • Evitar aquellas cunas que tengan terminaciones decorativas en las que el bebé pueda enganchar su manito o terminaciones en punta o sobresalientes que puedan romperse o resultar peligrosas para el niño.
  • Las sogas o hilos de los juguetes colgantes (móviles, cajas de música, etc.) pueden producir lesiones e incluso autoestrangulamiento, por eso, es muy importante evitar estos elementos cerca del bebé, sin la supervisión de un adulto.
  • El colchón debe ser confortable pero firme (no demasiado blando) y de un tamaño exacto a la medida del rectángulo que ocupa. No debe pasar la mano de un bebé entre este y la cuna.
  • Si la cuna tiene diferentes posiciones para colocar el colchón, tener en cuenta que la posición más alta es solo para los primeros meses, cuando el bebé es muy chiquito y no se mueve tanto. Ya cuando el bebé va aprendiendo a incorporarse, es importante poner el colchón bajo, para evitar que se tire de la cuna.
  • No colocar la cuna cerca de una ventana, de una estufa o al alcance de corrientes de aire o de luz solar directa para evitar riesgos o molestias para el bebé. También controlar que la cuna esté lejos de cortinas, persianas, y cualquier otro elemento en el que el bebé pueda enredarse.
  • Revisar la cuna periódicamente para asegurarse de que no haya bordes cortantes, clavos ni roturas.
  • Evitar juguetes, peluches, almohadones, acolchados grandes o cualquier “extra” en la cuna, porque el bebé puede asfixiarse con ellos mientras duerme o puede utilizarlos para trepar y tirarse de la cuna.
  • Chichoneras: El tema de las chichoneras o protectores acolchados es controvertido. La Academia Americana de Pediatría (AAP) no los recomienda basándose en que la mayoría de estos complementos (que suelen venderse junto con las sábanas y el acolchado de la cuna) reducen la circulación de aire en la cuna y esto aumentaría el riesgo de asfixia y de muerte súbita. Por otro lado, las chichoneras fueron pensadas justamente para proteger al bebé, evitando que se golpee con barrotes o laterales de la cuna. Habrá que evaluar junto al pediatra riesgos y beneficios de estos complementos y decidir junto al profesional si conviene utilizarlos o no.

jueves, 5 de diciembre de 2013

El sueño y descanso del bebé...

Si el bebé no puede dormir bien puede ser complicado para todos, sobre todo los primeros meses. En este artículo les dejamos información útil sobre el sueño del bebé, además de algunos trucos para ayudarle a dormir mejor.



Motivos por los que el bebé no consigue dormir

Es completamente sano y natural que los bebés se despierten a menudo durante la noche, de hecho este fenómeno tiene una sencilla explicación biológica; están preparados para despertarse con más facilidad, por lo que sus fases de sueño son distintas a las de los adultos. Al nacer los pequeños necesitan despertarse cada tres o cuatro horas para alimentarse; además, así avisan a sus padres si se encuentran sucios, se sienten mal o simplemente tienen miedo.

Algunas de las razones más habituales por las que los pequeños no consiguen dormir son estas:

-Sueño no regulado en los primeros meses: Hasta aproximadamente el segundo mes los pequeños no distinguen entre el día y la noche, por lo que distribuyen su horario de sueño indistintamente. Los bebés aprenden a distinguirlo al cabo de unas cuantas semanas, estando ya bien regulado hacia el cuarto mes.

-Alteración del sueño por el aprendizaje: Cuando el bebé está aprendiendo una nueva habilidad, tal y como pudieran ser sentarse o ponerse en pie, su ritmo de sueño se altera. Por ejemplo, a los 6 meses los niños adquieren el resto de las fases del sueño de las que carecen (al nacer tienen sólo dos de las cuatro que hay); aprender a dominarlas suele incrementar sus despertares. Se trata de algo completamente natural que pasará una vez que el bebé haya aprendido a controlar esa nueva habilidad.

-Angustia de la separación: Sobre los 8 meses el bebé empieza a ser consciente de su existencia como un ser independiente a la figura de su madre, por lo que entra en una etapa miedosa que repercutirá en su sueño. Se trata de algo pasajero, por lo que es conveniente darle el cariño y la seguridad que pide para que no se sienta solo.



-Cambios en la vida cotidiana: Del mismo modo que crece, el bebé tiene la confianza en desarrollo. Por eso cualquier cambio en su pequeño mundo le afecta mucho más y puede ser una de las razones de su insomnio. Puede ocurrir simplemente por empezar en la guardería o con una niñera, esta reacción es natural y desaparecerá cuando el bebé se adapte a su nueva situación.

-Enfermedades y otras molestias: resfriados, nacimiento de los dientes, una erupción provocada por los pañales, infecciones de distinto tipo, cólicos… Todas estas molestias son normales en los primeros meses, pero es importante que el niño se despierte para avisar de su dolor a sus padres.

-Otros motivos: Hay casos en los que el bebé sólo consigue dormirse a horas más tardías de lo conveniente, y otros en los que el pequeño, nada más sentirse en la cuna, rompe a llorar. En este caso el problema que suele haber es la falta de una rutina para irse a dormir, también funciona alguna actividad tranquila que relaje al niño y que relacione con el sueño. Si el niño se excita con algún juego antes de dormir le costará más dormirse.




Consejos para dormir al bebé

Hay varias técnicas que ayudan a reducir los despertares del bebé, aunque cada niño es distinto y necesitará de unos cuidados diferentes. Lo mejor es que los padres le observen y hagan pruebas para ver qué le va mejor.

-Horario para dormir: Sobre las 20:30 o 21:00 es una buena hora para acostumbrar al niño a que se duerma, ya que en ese rato empiezan a funcionar varios mecanismos hormonales que aumentan el sueño. La rutina debe ser todo lo fija que se pueda para que el niño se habitúe mejor, evitando las excepciones salvo en casos muy concretos y especiales.

-Música: Las nanas y canciones de cuna son un clásico para dormir a los pequeños y muchas veces son realmente útiles. Son más efectivas si las canta alguno de los padres, ya que harán que el niño se sienta arropado y querido, pero se pueden reemplazar por una grabación. Además de las nanas hay otros tipos de música relajada que funcionan, como algunas melodías de música clásica, canciones celtas, etc.

-Ruidos para dormir al bebé: Hay ruidos muy concretos que se pueden hacer en casa y que pueden ayudar a dormir al bebé. Por ejemplo, el ruido del aspirador o el secador del pelo, al parecer les recuerda a los sonidos que oían en el vientre de su madre.

Otro truco que a veces funciona es dar una serie de palmaditas suaves en la parte baja de la espalda. De todos modos el mejor recurso es hacer pruebas y conocer bien al bebé, ya que en ocasiones hay experimentos que dan resultado: mirar fijamente a los ojos al bebé cuando está en la cuna, enseñarle un aparato electrónico como un móvil o acariciar el puente de la nariz son algunas ideas.

En www.misregalitos.com.uy sabemos que dormir es una parte muy importante del día a día tanto de los padres como del bebé, por lo que esperamos que estos consejitos os ayuden a que esas malas noches mejoren poco a poco.

Fuente: http://nonabox.es/blog/consejos-para-dormir-al-bebe/#more-923

jueves, 17 de octubre de 2013

La mejor postura para dormir del bebé...


La postura que el bebé toma al dormir puede ser importante para evitar la muerte súbita. En este artículo del damos algunos consejos para que sus peques descansen de la manera más segura posible.



Muchas de las creencias sobre qué postura es la mejor para que descanse el bebé vienen de mitos de la población, sin estar bien contrastado con evidencias médicas. El mal a evitar es la muerte súbita, que en bebés suele tratarse de cardiopatías congénitas, aunque hay una proporción importante de estas muertes que no muestra ninguna causa evidente en la autopsia.

A continuación recogemos indicaciones sobre la mejor y la peor postura para que duerma el bebé, basándonos en consejos de expertos como la Academia Americana de pediatría, la Academia Canadiense de pediatría y otras instituciones expertas.



Boca arriba: La mejor postura para dormir del bebé

Los pediatras recomiendan que el bebé descanse, dentro de lo posible, en la postura boca arriba. Esto puede ser al principio difícil para el bebé, ya que los recién nacidos tienden a dormirse de lado o boca abajo, especialmente cuando se relajan sobre el pecho de uno de sus padres. Lo mejor es por ello acostumbrar al peque cuando antes a que duerma boca arriba para que se convierta pronto en un hábito.

Según las estadísticas, en los países en los que se ha logrado concienciar más a la población sobre los beneficios de que el bebé duerma boca arriba se han conseguido reducir los casos de muerte súbita en el bebé a más de la mitad.

La postura boca arriba puede crear controversia, ya que en ocasiones la muerte súbita se atribuye a un ahogo y se cree que esta postura es por lo tanto peor para el bebé. Además, en algún caso esta pose puede causar una pequeña deformación en la cabeza del bebé (plagiocefalia). Para acabar con estas creencias, podemos decir que sin duda la postura boca arriba evita muchas muertes, ya que el síndrome de muerte súbita no está relacionado con un ahogo; además la plagiocefalia no es algo grave, es raro que suceda y es reversible según crece el bebé.



Posturas a evitar para el sueño del bebé

En general se recomienda evitar que el bebé duerma boca abajo para reducir el síndrome de muerte súbita, ya que según se ha comprobado los bebés que descansan en esta posición son los más proclives a sufrir este problema.

La posición de costado se ha tratado como intermedia entre las de dormir boca arriba y boca abajo, pero en realidad no ha demostrado ser protectora para la muerte súbita de los pequeños. Aunque resulte más incómodo para el bebé, lo mejor será siempre mirando al techo.

Es importante recordar también que estas indicaciones se hacen especialmente para los primeros meses de vida: una vez que el bebé pueda rodar y colocarse bien por sí mismo será él quien elija la postura más adecuada y cómoda para él.


¿En qué postura descansa tu bebé?



Fuente: http://nonabox.es/blog/la-mejor-postura-para-dormir-del-bebe/