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viernes, 14 de agosto de 2015

Como enseñar a dormir a un bebe sin dejarlo llorar


Un niño puede despertarse por muchos motivos durante la noche: Puede tener hambre, pedir afecto, porque esté incómodo o con dolor, pero también porque se haya despertado, quiera volver a dormirse y no sepa hacerlo sólo.

Cuando sale este tema muchos empiezan negando la mayor: "¿Y para qué quiero que mi hijo aprenda a dormir sólo?"

Yo, personalmente hace tiempo que no me dedico a juzgar a los demás. Tengo claro que existen muchas circunstancias diferentes en las familias, que pueden hacer que las mejor opción no sea la que en condiciones ideales pueda calificarse como óptima. Y cuando los padres me plantean cómo conseguir que su hijo aprenda a dormir sólo les explico lo siguiente.

Hay que entender dos cosas a mi modo de ver:

- En primer lugar, la forma instintiva de dormirse de los bebés incluye en su ritual a los padres. Especialmente, si toma pecho a demanda, a la madre. En ese sentido yo recomiendo no plantearse el enseñar a un niño a dormir solo mientras sea posible evitarlo. Hasta aquí llegan muchos defensores de la crianza respetuosa, entre los que me incluyo.

- Pero, hay situaciones en las que para que unos padres descansen (y en ocasiones también para que lo haga el hijo) hay que modificar ese instinto. Los motivos son muy variados. Pero como digo, no es mi papel juzgar a los padres decidiendo si en su caso está más o menos justificado. Lo que sí tengo claro es que si unos padres no descansan con una calidad mínima, a la larga el niño se va a ver afectado negativamente. Una de las causas más frecuentes es el inicio del trabajo por parte de la madre al acabar la baja maternal. En España, esa baja es claramente demasiado corta. Lo recomendable, como mínimo sería llegar a los 6 meses. Llegar a lo que tienen otros países europeos parece imposible...

Siendo como es esto, entiendo que hay padres para los que sin que su hijo aprenda a dormirse sólo, el ritmo de despertares nocturnos puede impedir un descanso mínimo "compatible con una existencia decente". Ante eso hay quien dice: "La prioridad es el bienestar del niño, y ser padres es sacrificarse". Lo que traducido a coloquial significa "ajo y agua..."

Pero, por favor, vamos a ser un poco menos radicales y a entender que si unos padres no descansan mínimamente, eso afectará negativamente al niño.

Muchos, aún así optan por mantener que la mejor opción es que los padres se sacrifiquen, porque la alternativa en España durante mucho años era el método Estivill, que resulta bastante agresivo. La verdad es que escribir todo un libro sobre este método tiene mérito. Porque consiste en resumen en que dejes al niño en la cuna y acudas a calmarlo dejando un tiempo que va en aumento (reloj en mano) entre asistencia y asistencia, hasta que el niño se resigna a que no lo vas a coger y se duerme entre sollozos. En la mayoría de las ocasiones (aunque funcione, que funciona) supone situaciones límite para el niño y los padres que ponen seriamente a prueba la relación afectiva entre ellos. Pero lo más grave a mi parecer, es que hay alternativas viables e infinitamente menos traumáticas para conseguir el mismo objetivo. Eso es lo que voy a explicar ahora.

En los que eligen que su hijo aprenda a dormirse sólo, ¿cuál es el objetivo?

Un niño puede despertarse por muchos motivos durante la noche:
Puede tener hambre, pedir afecto, porque esté incómodo o con dolor, pero también porque se haya despertado, quiera volver a dormirse y no sepa hacerlo sólo. Cuando unos padres se plantean que su hijo aprenda a dormirse sólo, no es para no acudir en cualquiera de esos casos. La intención es sólo que no sea necesario en el último. Si un niño llama a sus padres por hambre, necesidad de afecto, dolor o incomodidad, la única opción razonable es que sus padres resuelvan esas necesidades del niño.

En la mayoría de los casos de niños "que no duermen bien", los niños duermen bien, son los padres lo que no lo hacen. Y para el niño el problema es convivir con unos padres de mal humor.

Por tanto el objetivo para mejorar la calidad de vida de la familia (niños y padres) es reducir el número de despertares de los padres al mínimo necesario. Hacer compatible que se atiendan las necesidades del niño y que los padres tengan la mejor calidad de sueño posible.
Despertares de bebés que no lo son

Los niños son seres vivos. Se mueven, y hacen ruidos. Incluso durante el sueño. Cuando unos padres llevan varios meses sin dormir, llega un momento que ante cualquier signo de actividad del niño, el padre más cercano al niño (habitualmente la madre) de forma instintiva hace cosas para intentar que el niño se vuelva a dormir (hablarle, acariciarlo, mover la cuna...). Pero es que en muchos casos, el niño está en realidad dormido.

De hecho algunos de los despertares pueden ser provocados por hacer esas cosas. Los niños, como los adultos, tienen ciclos de sueño. En el caso de los bebés son más breves. A veces duran unos 45 minutos. Cuando sale de un ciclo de sueño y empieza el otro, pasa por una fase en la que se mueve más, hace más ruidos. Pero generalmente, sin llegar a despertarse. Si en ese momento hacemos algo que le estimule, podemos despertarlo con facilidad. En esto la regla es clara: "Si se mueve o hace ruidos, pero sigue tranquilo, no hagas nada."

Incluso en los padres que sabiendo esto no hacen nada, el resultado es que la madre se despierta cada vez que oye a su bebé hacer alguno de estos ruiditos. Y eso no son los 5-6 despertares que los padres suelen relatar como un problema para descansar. Pueden ser 15 ó 20 veces en una noche. Es decir, calidad de sueño = 0.

Ritual para dormirse
Para conseguir que el bebé, cuando se despierte y no tenga otra necesidad que dormirse, sea capaz de hacerlo sin ayuda, la clave es ¿cuál es el ritual que usa para dormirse?

Todos lo tenemos. Para dormirnos, necesitamos una serie de condiciones: Luz/oscuridad, horario, temperatura, lugar, postura, ruido o ausencia de él...

Hay una serie más o menos larga dependiendo de la persona. Y los bebés y niños no son una excepción. Si el ritual para dormirse implica la presencia de los padres, cuando el niño se despierte, va a reclamar esa presencia, simplemente porque quiere dormirse y son un elemento imprescindible para realizar el ritual que le permite hacerlo. Si tiene un ritual en el que la presencia de los padres no es un elemento esencial, cuando se despierte, si tiene sueño, volverá a dormirse sin pedir ayuda.
Y ahora la clave: ¿Como hacer el cambio?
Es decir, ¿cómo cambiar el ritual que traen los bebés de serie para dormirse, que incluye a sus padres, por uno en el que sean capaces de hacerlo sin ayuda?
Y lo principal, ¿cómo hacerlo sin que el bebé lo pase mal y no dañar la relación afectiva con sus padres? Es decir, sin llorar.

Como en la mayoría de los bebés, por desgracia, el punto de inflexión suele darlo el momento de la reincorporación de la madre al trabajo, voy a centrarme como ejemplo en esa situación. Ese momento está en la mayoría de los casos entre los 4 y 6 meses. En esta época es, además, cuando algunos padres empiezan a plantearse cuándo sacar al bebé a su propia habitación.

Vuelvo a aclarar. Si hacéis colecho y todos descansáis bien, este planteamiento sobra. Pero si vuestra calidad de sueño es pésima y eso repercute en vuestra salud o gravemente a nivel anímico, podéis intentar lo que sigue.

Vamos a ver cual es el ritual de sueño ideal para mejorar la calidad de sueño de los padres. Como hemos dicho, buscamos que los despertares de los padres sean los mínimos durante la noche. Y por mínimos se entiende aquellos en los que pueden hacer algo por su hijo (darle alimento, afecto o aliviar alguna incomodidad).

No sirve para nada al bebé que su madre se despierte cada vez que en sueños hace un gemido, ni cada vez que sale de un ciclo de sueño, si es capaz de entrar solo en el siguiente.

Para lo primero, la única solución es que la madre no oiga esos gemidos o ruidos normales del niño durante el sueño que no precisan que haga nada. Y eso no tiene más que una solución, y es que el bebé duerma en otra habitación. Cuando esto se hace, si el niño tiene hambre, quiere afecto a está incómodo con más de 4-6 meses va a llamar a su madre. Y no parará de hacerlo hasta que se alivie su necesidad. Y en esos casos hay que acudir lo antes posible y actuar en consecuencia.

En cuanto a que sepa conciliar el sueño en su cuna y sin necesitar a sus padres, es necesario el cambio de ritual. Para eso:

1º En su dormitorio, pon junto a su cama, un asiento cómodo para ti. Del que además no te cueste trabajo levantarte con tu bebé en brazos.

2º Cuando notes signos de sueño, acúnalo en brazos sentado en ese asiento de su dormitorio.

3º Cuando veas que está a punto de dormirse, ponlo en su cuna.

Pueden pasar dos cosas:

- Que se quede tranquilo en la cuna y se duerma a la primera. ¡Ya está! Pero eso sería lo fácil, y también lo menos frecuente.

- Lo normal es que conforme te levantas, o al echarlo en la cuna, te mire como diciendo "¿pero qué haces?" o se empiece a "mosquear". Aquí viene la diferencia radical con el método Estivill: Ni se te ocurra dejarlo llorar. Cógelo de nuevo y vuelve a acunarlo en brazos. Cuando vuelvas a ver que está a punto de dormirse, de nuevo a la cuna.

4º Repite esa operación, una y otra vez hasta que en una de las veces tu hijo se duerme en la cuna. Eso en algunas ocasiones son 3 veces y en otras 15.
¿Qué hemos conseguido?

Hasta este momento, tu hijo se dormía siempre en tus brazos, fuera de su cuna. Cada vez que se despertaba y quería volver a dormirse, necesitaba realizar su ritual para dormir: En tus brazos, fuera de su cuna.

Cuando conseguimos que se duerma en su cuna unas cuantas veces, hemos creado un ritual alternativo. A partir de ahora, puede elegir. Si las condiciones son que está en su cuna y tú no estás cerca, tiene la posibilidad de realizar sin ayuda su ritual alternativo. Le hemos dado una herramienta nueva.

Al estar durmiendo fuera de vuestro cuarto, no escucharás los ruidos normales que tu hijo hace durante el sueño, con lo que tendrás menos interrupciones en el tuyo.

Pero si tiene hambre, está asustado o desea tu afecto, o tienen dolor o incomodidad por algún motivo, te llamará como hacía antes. Y lo normal es que acudas para resolver su necesidad.

¿Algo más que pueda ayudar?

Hay varios detalles que a veces ayudan en este cambio:

El olor.
Una de los sentidos más desarrollados de los bebés es el olfato. Si las sábanas de la cuna de tu bebé las metes en tu cama y duermes con ellas la noche anterior a ponerlas en su cuna, van a oler a ti. Eso a algunos niños les hace adaptarse con más facilidad a su cuna y a su nuevo cuarto.

El chupe no. Intenta no introducir elementos nuevos en el ritual que el bebé no va a poder reproducir. Explicado claro. Si tu hijo no se dormía con biberón o con chupe, no lo uses para inducirle el sueño. Ya que si lo haces, como él sólo no va a poder buscar el chupe o el biberón para cogerlo, va a seguir necesitando tu colaboración para dormirse. Si lo usaba, al hacer el cambio intenta acunarlo sin chupe ni biberón, y acostarlo sin chupe.

Medicación. Hay medicamentos que se usan para intentar resolver los problemas de sueño en niños. Lo más usado son anti-histamínicos que dan sueño. Los menciono en último lugar, porque no son la solución. Pueden ayudar. Pero por sí solos no resuelven el problema. Haciendo lo anterior, si damos uno de estos medicamentos puede hacer que el número de intentos de echarlo a la cuna antes de que se quede dormido se reduzca. No menciono el nombre ni la dosis, porque lo mejor es que vuestro pediatra os recomiende el medicamento y dosis disponible en vuestro país. Pero lo fundamental en estos medicamentos es saber que puede prescindirse de ellos y que por sí solos no solucionan nada.
De nuevo os aclaro, hablando de sueño, a mi entender, en una familia la prioridad es que todos sus miembros tengan la mejor calidad de sueño posible. Hay muchos padres que hacen colecho con sus hijos y todos descansan bien. Cuando eso es así, todo lo escrito en este artículo, sobra. Hacer colecho.


Fuente: http://www.mipediatraonline.com/

viernes, 16 de mayo de 2014

Consejos para hacer colecho

Cada vez hay más padres que comparten cama con su bebé. Con independencia de los beneficios o inconvenientes que pueda tener el colecho, si dormís con tu bebé, deberás tomar algunas precauciones.



En torno al colecho se han realizado un montón de estudios con rigor científico y en todos hay datos a favor y en contra. Cuando es una decisión libre de los padres, tiene pocas consecuencias en el apego y la seguridad del niño. Pero si es una respuesta de unos padres que no pueden más porque su hijo tiene problemas para conciliar el sueño o se despierta mucho, entonces sí puede tener consecuencias negativas en el desarrollo del pequeño.

En cualquier caso, si se duerme con un bebé en la cama, hay que adoptar algunas medidas de seguridad:

Los padres nunca deben tomar bebidas o fármacos que favorezcan un sueño profundo.

No deben dormir con el pequeño si uno de los dos padece sonambulismo, epilepsia o trastornos similares.

Tampoco conviene que fumen, pues el tabaquismo en los padres aumenta el riesgo de muerte súbita en los bebés.

La cama debe ser amplia para poder albergar a tres personas (mejor de 1,50) y hay que evitar tapar al niño en exceso con edredones o prendas que den mucho calor.

Es preferible que el bebé duerma a un lado, junto a su madre (y no entre ambos padres, pues los colchones con el tiempo suelen curvarse por el centro). Y aún, así debe usarse un colchón duro.

Para prevenir caídas, es bueno colocar una barrera en el lado donde duerme el niño. Cuando empiece a gatear, incluso conviene proteger el otro lado (podría rodar por encima del padre dormido) y proteger el suelo con cojines.

Hay que vigilar que no quedan huecos entre el colchón y la pared donde el chiquitín pudiera quedar atrapado.

Nunca se debe dejar a un bebé solo en una cama de adulto, aunque esté profundamente dormido, porque se podría despertar y al ver que no están sus padres intentar bajarse y caerse.

martes, 14 de enero de 2014

Dormir con el bebe...si o no?

Algo que nos preguntamos los padres cuando van a nacer nuestros hijos, es acerca del colecho (dormir con el bebé). ¿Será bueno colechar con el bebé? ¿Se mal acostumbrará?

He leído un montón de cosas respecto a este tema, los que lo defienden a capa y espada y los que están en contra. ¿Entonces, qué debemos hacer?

Pues sinceramente lo que mejor nos convenga a cada uno.



Os cuento mi experiencia. Mi hija cuando nació, era muy tragona y esa época de dar el pecho, sobre todo los 3 primeros meses fue agotadora, sobretodo por lo que tardaba y la frecuencia. Intentaba que durmiera conmigo, pero no quería y no había manera, así que después de intentarlo en numerosas ocasiones, decidimos respetarla, que durmiera en su mini cuna.

Pero al cabo del tiempo, notamos un cambio en ella, por las noches, a veces se despertaba y costaba mucho que volviera a conciliar el sueño. Ahora tiene numerosos despertares, sospechamos que son miedos y terrores nocturnos (va a cumplir 2 años). El caso que cuando los despertares son muy frecuentes, llega un momento queel cansancio acaba conmigo y directamente la llevo a dormir con nosotros. Así que hacia las 5 de la mañana la meto en nuestra cama y se duerme como una bendita.

Por ejemplo también hemos notado que en la siestas, si dormimos juntos nos relajamos rápidamente y caemos en un sueño profundo.

El colecho lo practicamos como medida para el descanso. Hemos pensado que nos vamos a dejar de pensar si es bueno o no, nuestra conclusión es que lo hacemos por el bien de los tres, para descansar. Por qué voy a estar sin descansar pudiendo hacerlo. Y no nos importa. Otra cosa, es que te moleste dormir con tu hijo, porque estás incómodo o por las razones que sean. También es cierto, que al principio, dormir con ella era complicado, porque no sé si os habéis dado cuenta que cuando duermen solitos, duermen como una “pelotilla” y cuando duermen con vosotros, acaban extendidos, atravesados en la cama y al final los padres acaban en los extremos. Pero finalmente encontráis la mejor manera de hacerlo.

Es un tema complicado, porque hay gente que está en contra, pero mira la crianza que hagamos cada uno, mientras la hagamos con amor y respeto, está bien.

Lo que sí os voy a contar un serie puntos que hay que tener en cuenta para hacer que el colecho sea más satisfactorio y seguro. Rescatado del libro de Rosa Jové, la crianza feliz, que no es más que de sentido común:

El colchón debe ser suficiente duro, evitar aquellos que sean de agua y más blandos para evitar que queden atrapados.
Las sábanas deben estar libres de lazos o alguna cosa que puedan rodear al bebé y ahogarles.
No es necesario taparles, porque con el calor de los padres es suficiente.
No se puede fumar en la habitación donde duerma el niño.
Evitar consumir alcohol ni otras sustancias, para que nada pueda impedirles atender al niño rápidamente.
No es recomendable practicar colecho si alguno de los padres padecer obesidad mórbida.

Con estas recomendaciones y vuestros sentido común, podéis decidir practicar colecho, o no. Incluso como a mí, que pensé que al principio iba a ser posible y al final hay que tener en cuenta a vuestros hijos, si sienten cómodos o no.

¿Practicáis el colecho? ¿Nos contáis vuestra experiencia?

Fuente: http://5mimitos.com/blog/el-colecho-dormir-con-el-bebe/6821